Domingo 10 de Enero

Bautismo del Señor

Antífona de Entrada

Inmediatamente después de que Jesús recibió el bautismo, se abrieron los cielos y el Espíritu Santo se posó sobre él en forma de paloma, y resonó la voz del Padre que decía: «Éste es mi Hijo amado, en quien he puesto tomo di amor».

Oración Colecta

Dios todopoderoso y eterno, que proclamaste solemnemente que Cristo era tu Hijo amado cuando fue bautizado en el Jordán y descendió el Espíritu Santo sobre él, concede a tus hijos adoptivos, renacidos del agua y del Espíritu, perseverar siempre fieles en el cumplimiento de tu voluntad.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Miren a mi siervo, en quien tengo mis complacencias
Lectura del libro del profeta Isaías 42, 1-4. 6-7

Esto dice el Señor: «Miren a mi siervo a quien sostengo, a mi elegido en quien tengo mis complacencias. En Él he puesto mi espíritu para que haga brillar la justicia sobre las naciones. No gritará ni clamará, no hará oír su voz por las calles. No romperá la caña resquebrajada ni apagará la mecha que aún humea. Promoverá con firmeza la justicia; no titubeará ni se doblegará, hasta haber establecido el derecho sobre la tierra, y hasta que las islas escuchen su enseñanza. Yo, el Señor, fiel a mi designio de salvación te llamé, te tomé de la mano, te he formado, y te he constituido alianza de un pueblo, luz de las naciones: para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión y de la mazmorra a los que habitan en tinieblas».
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 28
Te alabamos, Señor.

Hijos de Dios, glorifiquen al Señor, denle la gloria que merece. Postrados en su templo santo, alabemos al Señor.
Te alabamos, Señor.

La voz del Señor se deja oír sobre las aguas torrenciales. La voz del Señor es poderosa, la voz del Señor es imponente.
Te alabamos, Señor.

Segunda Lectura

Dios ungió con el Espíritu Santo a Jesús de Nazaret
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 10, 34-38

En aquellos días, Pedro se dirigió a Cornelio y a los que estaban en su casa con estas palabras: «Ahora caigo en la cuenta de que Dios no hace distinción de personas, sino que acepta al que le es fiel y practica la justicia, sea de la nación que fuere. Él envió su palabra a los hijos de Israel para anunciarles la paz por medio de Jesucristo, Señor de todos. Ya saben ustedes lo sucedido en toda Judea, que tuvo principio en Galilea, después del bautismo predicado por Juan; de cómo Dios ungió con el poder del Espíritu Santo a Jesús de Nazaret, y cómo Éste pasó haciendo el bien, sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él».
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
En el esplendor de la nube se oyó la voz del Padre, que decía: «Este es mi Hijo amado: escúchenlo».
Aleluya.

Evangelio

Tú eres mi Hijo amado; yo tengo en ti mis complacencias
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 1,7-11

En aquel tiempo, Juan predicaba diciendo: «Ya viene detrás de mí uno que es más poderoso que yo, uno ante quien no merezco ni siquiera inclinarme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo».

Por esos días, vino Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán. Al salir Jesús del agua, vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu, en figura de paloma, descendía sobre él. Se oyó entonces una voz del cielo que decía: «Tú eres mi Hijo amado; yo tengo en ti mis complacencias».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, los dones que te presentamos al conmemorar el Bautismo y manifestación de tu Hijo amado, y conviértelos en aquel mismo sacrificio con el que Cristo lavó misericordiosamente los pecados del mundo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Éste es aquel de quien Juan decía: Yo lo he visto y doy testimonio de que él es el Hijo de Dios.

Oración después de la Comunión

A cuantos hemos participado del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, concédenos, Señor, escuchar con fe su palabra, para que así podamos llamarnos hijos tuyos y serlo de verdad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

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