Martes 20 de Octubre

29ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

Todo lo que hiciste con nosotros, Señor, es verdaderamente justo, porque hemos pecado contra ti y hemos desobedecido tus mandatos; pero haz honor a tu nombre y trátanos conforme a tu inmensa misericordia.

Oración Colecta

Señor Dios, que manifiestas tu poder de una manera admirable sobre todo cuando perdonas y ejerces tu misericordia, multiplica tu gracia sobre nosotros, para que, apresurándonos hacia lo que nos prometes, nos hagas partícipes de los bienes celestiales.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Cristo es nuestra paz. Él hizo de judíos y de no judíos un solo pueblo
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 2, 12-22

Hermanos: Recuerden que antes vivían sin Cristo, estaban excluidos de la ciudadanía de Israel y eran extraños a las alianzas de la promesa. No tenían esperanza ni Dios en este mundo.

Pero ahora, unidos a Cristo Jesús, los que antes estaban lejos están cerca, en virtud de la sangre de Cristo. Porque Cristo es nuestra paz. Él hizo de judíos y de no judíos un solo pueblo, destruyendo con su propio cuerpo la barrera que los separaba: el odio. Él abolió la ley que consistía en mandatos y reglamentos. Él creó en sí mismo de los dos pueblos un solo hombre nuevo, restableciendo la paz. Reconcilió con Dios a los dos pueblos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz y destruyendo en Él, al odio. Vino para anunciar la buena nueva de la paz; paz a ustedes que estaban lejos, paz a los que están cerca. Así, unos y otros podemos acercarnos al Padre por la acción de un mismo Espíritu.

En consecuencia, ya no son ustedes extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Están edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, siendo Cristo Jesús la piedra angular. Sobre Cristo todo el edificio se va levantando bien estructurado, hasta formar el templo santo del Señor, y unidos a él también ustedes se van incorporando al edificio, por medio del Espíritu Santo, para ser morada de Dios.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 84
Dale, Señor, la paz a tu pueblo.

Escucharé las palabras del Señor, palabras de paz para su pueblo santo. Está ya cerca nuestra salvación y la gloria del Señor habitará en la tierra.
Dale, Señor, la paz a tu pueblo.

La misericordia y la verdad se encontraron, la justicia y la paz se besaron; la felicidad brotó en la tierra y la justicia vino del cielo.
Dale, Señor, la paz a tu pueblo.

Cuando el Señor nos muestre su bondad, nuestra tierra producirá su fruto. La justicia le abrirá camino al Señor, e irá siguiendo sus pasos.
Dale, Señor, la paz a tu pueblo.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Velen y oren, para que puedan presentarse sin temor ante el Hijo del hombre.
Aleluya.

Evangelio

Dichosos aquellos a quienes su señor, al llegar, los encuentre en vela
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 12, 35-38

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: «Estén listos, con la túnica puesta y las lámparas encendidas; sean semejantes a los criados que están esperando a que su señor regrese de la boda, para abrirle en cuanto llegue y toque. Dichosos aquellos a quienes su señor, al llegar, los encuentre en vela: les aseguro que se recogerá la túnica, los hará sentar a la mesa y él mismo les servirá. Y si llega a medianoche o de madrugada y los encuentra en vela, dichosos ellos».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Concédenos, Dios misericordioso, que nuestra ofrenda te sea aceptable y que por ella quede abierta para nosotros la fuente de toda bendición.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

En esto hemos conocido lo que es el amor de Dios: en que dio su vida por nosotros. Por eso también nosotros debemos dar la vida por los hermanos.

Oración después de la Comunión

Que este misterio celestial renueve, Señor, nuestro cuerpo y nuestro espíritu, para que seamos coherederos en la gloria de aquel cuya muerte, al anunciarla, la hemos compartido. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.

Lunes 19 de Octubre

29ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

Yo soy la salvación de mi pueblo, dice el Señor. Los escucharé cuando me llamen en cualquier tribulación, y siempre seré su Dios.

Oración Colecta

Señor Dios, que has hecho el amor a ti y a los hermanos la plenitud de todo lo mandado en tu santa ley, concédenos que, cumpliendo tus mandamientos, merezcamos llegar a la vida eterna.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Nos dio la vida en Cristo y nos ha reservado un sitio en el cielo
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 2, 1-10

Hermanos: Ustedes estaban muertos por sus delitos y pecados, porque en otro tiempo vivían según los criterios de este mundo, obedeciendo al que está al frente de las fuerzas invisibles del mal, a ese espíritu que ejerce su acción ahora sobre los que se resisten al Evangelio. Entre ellos estuvimos también nosotros, pues en otro tiempo vivíamos sujetos a los instintos, deseos y pensamientos de nuestro desorden y egoísmo, y estábamos naturalmente destinados al terrible castigo de Dios, como los demás.

Pero la misericordia y el amor de Dios son muy grandes; porque nosotros estábamos muertos por nuestros pecados, y él nos dio la vida con Cristo y en Cristo. Por su generosidad hemos sido salvados con Cristo, y en Cristo nos ha resucitado, y con él nos ha reservado un sitio en el cielo. Así, en todos los tiempos, Dios muestra por medio de Cristo Jesús, la incomparable riqueza de su gracia y de su bondad para con nosotros.

En efecto, ustedes han sido salvados por la gracia, mediante la fe; y esto no se debe a ustedes mismos, sino que es un don de Dios. También poco se debe a las obras, para que nadie pueda presumir, porque somos hechura de Dios, creados por medio de Cristo Jesús para hacer el bien que Dios ha dispuesto que hagamos.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Salmo 99
El Señor es nuestro dueño.

Alabemos a Dios todos los seres humanos; sirvamos al Señor con alegría y con júbilo entremos en su templo.
El Señor es nuestro dueño.

Reconozcamos que el Señor es Dios; que él fue quien nos hizo y somos suyos, que somos su pueblo y su rebaño.
El Señor es nuestro dueño.

Entremos por sus puertas dando gracias, crucemos por sus atrios entre himnos, alabando al Señor y bendiciéndolo.
El Señor es nuestro dueño.

Porque el Señor es bueno, bendigámoslo; porque es eterna su misericordia y su fidelidad nunca se acaba.
El Señor es nuestro dueño.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.
Aleluya.

Evangelio

¿Para quién serán todos tus bienes?
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 12,13-21

En aquel tiempo, hallándose Jesús en medio de una multitud, un hombre le dijo: «Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia». Pero Jesús le contestó: «Amigo, ¿quién me ha puesto como juez en la distribución de herencias?»

Y dirigiéndose a la multitud, dijo: «Eviten toda clase de avaricia, porque la vida del hombre no depende de la abundancia de los bienes que posea».

Después les propuso esta parábola: «Un hombre rico obtuvo una gran cosecha y se puso a pensar: ‘¿Qué haré, porque no tengo ya en dónde almacenar la cosecha? Ya sé lo que voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré otros más grandes para guardar ahí mi cosecha y todo lo que tengo. Entonces podré decirme: Ya tienes bienes acumulados para muchos años; descansa, come, bebe y date a la buena vida’. Pero Dios le dijo: ‘¡Insensato! Esta misma noche vas a morir. ¿Para quién serán todos tus bienes?’ Lo mismo le pasa al que amontona riquezas para sí mismo y no se hace rico de lo que vale ante Dios».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Acepta benignamente, Señor, los dones de tu pueblo, para que recibamos, por este sacramento celestial, aquello mismo que el fervor de nuestra fe nos mueve a proclamar.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Yo soy el buen pastor, dice el Señor; y conozco a mis ovejas, y ellas me conocen a mí.

Oración después de la Comunión

A quienes alimentas, Señor, con tus sacramentos, confórtanos con tu incesante ayuda, para que en estos misterios recibamos el fruto de la redención y la conversión de nuestra vida.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Domingo 18 de Octubre

29ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

Que Dios tenga piedad de nosotros y nos bendiga, vuelva sus ojos a nosotros, para que conozcamos en la tierra tus caminos y los pueblos tu obra salvadora.

Oración Colecta

Dios nuestro, que quieres que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, mira la abundancia de tu mies y dígnate enviarle trabajadores, para que tu Evangelio sea anunciado a toda creatura y tu pueblo, congregado por la palabra de vida y sostenido con la fuerza de los sacramentos, avance por el camino de la salvación y de la caridad.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

El Señor tomó de la mano a Ciro para someter ante él a las naciones
Lectura del libro del profeta Isaías 45,1.4-6

Así habló el Señor a Ciro, su ungido, a quien ha tomado de la mano para someter ante él a las naciones y desbaratar la potencia de los reyes, para abrir ante él los portones y que no quede nada cerrado: «Por amor a Jacob, mi siervo, y a Israel, mi escogido, te llamé por tu nombre y te di un título de honor, aunque tú no me conocieras. Yo soy el Señor y no hay otro; fuera de mí no hay Dios. Te hago poderoso, aunque tú no me conoces, para que todos sepan, de oriente a occidente, que no hay otro Dios fuera de mí. Yo soy el Señor y no hay otro».
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 95
Cantemos la grandeza del Señor.

Cantemos al Señor un canto nuevo, que le cante al Señor toda la tierra. Su grandeza anunciemos a los pueblos; de nación en nación sus maravillas.
Cantemos la grandeza del Señor.

Cantemos al Señor, porque él es grande, más digno de alabanza y más tremendo que todos los dioses paganos, que ni existen; ha sido el Señor quien hizo el cielo.
Cantemos la grandeza del Señor.

Alaben al Señor, pueblos del orbe, reconozcan su gloria y su poder y tribútenle honores a su nombre. Ofrézcanle en sus atrios sacrificios.
Cantemos la grandeza del Señor.

Caigamos en su templo de rodillas. Tiemblen ante el Señor los atrevidos. «Reina el Señor», digamos a los pueblos. Él gobierna a las naciones con justicia.
Cantemos la grandeza del Señor.

Segunda Lectura

Recordamos la fe, la esperanza y el amor de ustedes
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los tesalonicenses 1,1-5

Pablo, Silvano y Timoteo deseamos la gracia y la paz a la comunidad cristiana de los tesalonicenses, congregada por Dios Padre y por Jesucristo, el Señor.

En todo momento damos gracias a Dios por ustedes y los tenemos presentes en nuestras oraciones. Ante Dios, nuestro Padre, recordamos sin cesar las obras que manifiestan la fe de ustedes, los trabajos fatigosos que ha emprendido su amor y la perseverancia que les da su esperanza en Jesucristo, nuestro Señor.

Nunca perdemos de vista, hermanos muy amados de Dios, que él es quien los ha elegido. En efecto, nuestra predicación del Evangelio entre ustedes no se llevó a cabo sólo con palabras, sino también con la fuerza del Espíritu Santo, que produjo en ustedes abundantes frutos.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Iluminen al mundo con la luz del Evangelio reflejada en su vida.
Aleluya.

Evangelio

Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 22,15-21

En aquel tiempo, se reunieron los fariseos para ver la manera de hacer caer a Jesús, con preguntas insidiosas, en algo de que pudieran acusarlo.

Le enviaron, pues, a algunos de sus secuaces, junto con algunos del partido de Herodes, para que le dijeran: «Maestro, sabemos que eres sincero y enseñas con verdad el camino de Dios, y que nada te arredra, porque no buscas el favor de nadie. Dinos, pues, qué piensas: ¿Es lícito o no pagar el tributo al César?»

Conociendo Jesús la malicia de sus intenciones, les contestó: «Hipócritas, ¿por qué tratan de sorprenderme? Enséñenme la moneda del tributo». Ellos le presentaron una moneda. Jesús les preguntó: «¿De quién es esta imagen y esta inscripción?» Le respondieron: «Del César». Y Jesús concluyó: «Den, pues, al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Mira, Señor, el rostro de tu Ungido, que se entregó a sí mismo en redención por todos, para que, por él, tu nombre sea glorificado en todas las naciones, y en todo lugar se ofrezca un único sacrificio a tu majestad, desde donde sale el sol hasta el ocaso.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Enseñen a todos los pueblos a cumplir lo que les he mandado, dice el Señor. Yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.

Oración después de la Comunión

Te rogamos, Señor, que, alimentados con el don de nuestra redención, este auxilio de salvación eterna afiance siempre nuestra fe en la verdad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Sábado 17 de Octubre

Memoria de san Ignacio de Antioquía, Obispo y Mártir

Antífona de Entrada

Estoy crucificado con Cristo; vivo, pero ya no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí; vivo en la fe que tengo en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó a sí mismo por mí.

Oración Colecta

Dios eterno y todopoderoso, que has querido glorificar a tu Iglesia con el testimonio de los mártires, concédenos que el glorioso martirio que mereció a san Ignacio una corona inmortal, fortalezca cada vez más nuestra fe.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Constituyó a Cristo como Cabeza suprema de la Iglesia, que es su cuerpo
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 15-23

Hermanos: Me he enterado de su fe en el Señor Jesús y del amor que demuestran a todos los hermanos, por lo cual no dejo de dar gracias por ustedes, ni de recordarlos en mis oraciones, y le pido al Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, que les conceda espíritu de reflexión para conocerlo.

Le pido que les ilumine la mente para que comprendan cuál es la esperanza que da su llamamiento, cuán gloriosa y rica es la herencia que Dios da a los que son suyos y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para nosotros, los que confiamos en él, por la eficacia de su fuerza poderosa.

Con esta fuerza resucitó a Cristo de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, por encima de todos los ángeles, principados, potestades, virtudes y dominaciones, y por encima de cualquier persona, no sólo del mundo actual, sino también del futuro. Todo lo puso bajo sus pies, y a él mismo lo constituyó Cabeza suprema de la Iglesia. Ella es su cuerpo, plenitud del que lo consuma todo en todos.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 8
¡Qué admirable, Señor, es tu poder!

¡Qué admirable es, Señor y Dios nuestro, tu poder en toda la tierra! Tu grandeza sobrepasa los cielos y hasta los niños de pecho te dan alabanza perfecta.
¡Qué admirable, Señor, es tu poder!

Cuando contemplo el cielo, obra de tus manos, la luna y las estrellas que has creado, me pregunto: ¿Qué es el hombre para que de él te preocupes?
¡Qué admirable, Señor, es tu poder!

Lo hiciste un poquito inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad; le diste el mando sobre las obras de tus manos y todo lo sometiste bajo sus pies.
¡Qué admirable, Señor, es tu poder!

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
El espíritu de verdad dará testimonio de mí, dice el Señor, y también ustedes serán mis testigos.
Aleluya.

Evangelio

El Espíritu Santo les enseñará lo que convenga decir
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 12, 8-12

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: «Yo les aseguro que a todo aquel que me reconozca abiertamente ante los hombres, el Hijo del hombre lo reconocerá abiertamente ante los ángeles de Dios; pero si uno me niega ante los hombres, también yo lo negaré ante los ángeles de Dios. Quien hable mal del Hijo del hombre, se le podrá perdonar, pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará. Cuando los lleven a las sinagogas, ante los jueces y autoridades, no se preocupen de cómo se van a defender o qué van a decir. Porque el Espíritu Santo les enseñará en aquel momento lo que convenga decir».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Acepta con agrado, Señor, la ofrenda de nuestro servicio, tú, que recibiste a san Ignacio, trigo de Cristo, como pan purificado por los sufrimientos del martirio que padeció.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Soy trigo de Cristo, escribió san Ignacio de Antioquía, seré triturado por los dientes de las fieras y transformado así en pan inmaculado.

Oración después de la Comunión

Que el pan celestial que hemos recibido al conmemorar el martirio de san Ignacio, nos dé, Señor, nuevas fuerzas para que, con las palabras y las acciones, nos manifestemos como verdaderos cristianos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Viernes 16 de Octubre

28ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

Concede, Señor, la paz a los que esperan en ti, y cumple así las palabras de tus profetas; escucha las plegarias de tu siervo, y de tu pueblo Israel.

Oración Colecta

Señor Dios, creador y soberano de todas las cosas, vuelve a nosotros tus ojos y concede que te sirvamos de todo corazón, para que experimentemos los efectos de tu misericordia.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Ya antes esperábamos en Cristo. Ustedes han sido marcados con el Espíritu Santo
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 11-14

Hermanos: Con Cristo somos herederos también nosotros. Para esto estábamos destinados, por decisión del que lo hace todo según su voluntad. Así nosotros, los que tenemos puesta nuestra esperanza en Cristo, seremos alabanza de su gloria. En él, también ustedes, después de escuchar la palabra de la verdad, el Evangelio de su salvación, al creer en Cristo han sido marcados con el Espíritu Santo prometido. Este Espíritu es la garantía de nuestra herencia, mientras llega la liberación del pueblo adquirido por Dios, para alabanza de su gloria.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 32
Alabemos al Señor con alegría.

Que los justos aclamen al Señor; es propio de los justos alabarlo. Demos gracias a Dios al son del arpa, que la lira acompañe nuestros cantos.
Alabemos al Señor con alegría.

Sincera es la palabra del Señor y todas sus acciones son leales. Él ama la justicia y el derecho, la tierra llena está de sus bondades.
Alabemos al Señor con alegría.

Feliz la nación cuyo Dios es el Señor, dichoso el pueblo que escogió por suyo. Desde el cielo, el Señor, atentamente mira a todos los hombres.
Alabemos al Señor con alegría.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Muéstrate bondadoso con nosotros, Señor, puesto que en ti hemos confiado.
Aleluya.

Evangelio

Todos los cabellos de su cabeza están contados
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 12,1-7

En aquel tiempo, la multitud rodeaba a Jesús en tan gran número, que se atropellaban unos a otros. Entonces Jesús les dijo a sus discípulos: «Cuídense de la levadura de los fariseos, es decir, de la hipocresía. Porque no hay nada oculto que no llegue a descubrirse, ni nada secreto que no llegue a conocerse. Por eso, todo lo que ustedes hayan dicho en la oscuridad, se dirá a plena luz, y lo que hayan dicho en voz baja y en privado, se proclamará desde las azoteas.

Yo les digo a ustedes, amigos míos: No teman a aquellos que matan el cuerpo y después ya no pueden hacer nada más. Les voy a decir a quién han de temer: Teman a aquel que, después de darles la muerte, los puede arrojar al lugar de castigo. Se lo repito: A él sí tienen que temerlo.

¿No se venden cinco pajarillos por dos monedas? Sin embargo, ni de uno solo de ellos se olvida Dios; y por lo que a ustedes toca, todos los cabellos de su cabeza están contados. No teman, pues, porque ustedes valen mucho más que los pajarillos».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Sé propicio, Señor, a nuestras plegarias y acepta benignamente estas ofrendas de tus siervos, para que aquello que cada uno ofrece en honor de tu nombre aproveche a todos para su salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

El cáliz de bendición, por el que damos gracias, es la unión de todos en la Sangre de Cristo; y el pan que participamos es la participación de todos en el Cuerpo de Cristo.

Oración después de la Comunión

Que el efecto de este don celestial, Señor, transforme nuestro cuerpo y nuestro espíritu, para que sea su fuerza, y no nuestro sentir, lo que siempre inspire nuestras acciones.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Jueves 15 de Octubre

Memoria de santa Teresa de Ávila, Virgen y Doctora de la Iglesia

Antífona de Entrada

Como la cierva busca el agua de las fuentes, así, sedienta, mi alma te busca a ti, Dios mío. Mi alma tiene sed del Dios vivo.

Oración Colecta

Dios nuestro, que, por tu Espíritu Santo, elegiste a santa Teresa de Jesús para que mostrara a la Iglesia el camino de la perfección que se debe seguir, concédenos alimentarnos siempre con su doctrina espiritual y arder en el deseo de la verdadera santidad.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Nos eligió en Cristo antes de crear el mundo
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 1-10

Yo, Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios, les deseo a ustedes, los hermanos y fieles cristianos que están en Éfeso, la gracia y la paz, de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en él con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Él nos eligió en Cristo, antes de crear el mundo, para que fuéramos santos e irreprochables a sus ojos, por el amor, y determinó, porque así lo quiso, que, por medio de Jesucristo, fuéramos sus hijos, para que alabemos y glorifiquemos la gracia con que nos ha favorecido por medio de su Hijo amado.

Pues, por Cristo, por su sangre, hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. Él ha prodigado sobre nosotros el tesoro de su gracia, con toda sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el misterio de su voluntad. Este es el plan que había proyectado realizar por Cristo, cuando llegara la plenitud de los tiempos: hacer que todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, tuvieran a Cristo por cabeza.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 97
El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad.

Cantemos al Señor un canto nuevo, pues ha hecho maravillas. Su diestra y su santo brazo le han dado la victoria.
El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad.

El Señor ha dado a conocer su victoria y ha revelado a las naciones su justicia. Una vez más ha demostrado Dios su amor y su lealtad hacia Israel.
El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad.

La tierra entera ha contemplado la victoria de nuestro Dios. Que todos los pueblos y naciones aclamen con júbilo al Señor.
El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad.

Cantemos al Señor al son del arpa, suenen los instrumentos. Aclamemos al son de los clarines al Señor, nuestro rey.
El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Yo soy el camino, la verdad y al vida. Nadie va al Padre, si no es por mí, dice el Señor. Perdónanos, Señor, y viviremos.
Aleluya.

Evangelio

Les pedirán cuentas de la sangre de los profetas, desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 11,47-54

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos y doctores de la ley: «¡Ay de ustedes, que les construyen sepulcros a los profetas que los padres de ustedes asesinaron! Con eso dan a entender que están de acuerdo con lo que sus padres hicieron, pues ellos los mataron y ustedes les construyen el sepulcro.

Por eso dijo la sabiduría de Dios: ‘Yo les mandaré profetas y apóstoles, y los matarán y los perseguirán’, para que así se le pida cuentas a esta generación de la sangre de todos los profetas que ha sido derramada desde la creación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, que fue asesinado entre el atrio y el altar. Sí, se lo repito: a esta generación se le pedirán cuentas. ¡Ay de ustedes, doctores de la ley, porque han guardado la llave de la puerta del saber! Ustedes no han entrado, y a los que iban a entrar les han cerrado el paso». Luego que Jesús salió de allí, los escribas y fariseos comenzaron a acosarlo terriblemente con muchas preguntas y a ponerle trampas para ver si podían acusarlo con alguna de sus propias palabras.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, con bondad nuestras ofrendas, tú que aceptaste con agrado el homenaje lleno de fervor que te ofreció santa Teresa.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Cantaré las misericordias del Señor eternamente, y mi boca proclamará tu fidelidad de generación en generación.

Oración después de la Comunión

Señor Dios nuestro, que has alimentado a tu familia con el pan del cielo, concédele que, a ejemplo de santa Teresa, pueda alegrarse, cantando eternamente tus misericordias.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Miércoles 14 de Octubre

28ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

Eres justo, Señor, y rectos son tus mandamientos; muéstrate bondadoso con tu siervo.

Oración Colecta

Señor Dios, de quien nos viene la redención y a quien debemos la filiación adoptiva, protege con bondad a los hijos que tanto amas, para que todos los que creemos en Cristo obtengamos la verdadera libertad y la herencia eterna.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Los que son de Jesucristo han crucificado su egoísmo con sus pasiones
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 5, 18-25

Hermanos: Si los guía el Espíritu, ya no están bajo el dominio de la ley. Son manifiestas las obras que proceden del desorden egoísta: lujuria, impureza, libertinaje, idolatría, brujería, enemistades, pleitos, rivalidades, ira, rencillas, divisiones, discordias, envidias, borracheras, orgías y otras cosas semejantes. Respecto a ellas les advierto, como ya lo hice antes, que quienes así obran no conseguirán el Reino de Dios.

En cambio, los frutos del Espíritu son: amor, alegría, paz, generosidad, tolerancia, bondad, fidelidad, mansedumbre, y dominio de sí mismo. Ninguna ley existe que vaya en contra de estas acciones. Y los que son de Jesucristo han crucificado su egoísmo con sus pasiones y malos deseos. Si tenemos la vida del Espíritu, actuemos conforme a ese mismo Espíritu.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 1
Dichoso quien confía en el Señor.

Dichoso quien no se guía por mundanos criterios, ni anda en malos pasos, ni se burla del bueno, sino que ama la ley de Dios y se goza en cumplir sus mandamientos.
Dichoso quien confía en el Señor.

Será como un árbol plantado junto al río: da fruto a su tiempo y nunca se marchita; en todo tendrá éxito.
Dichoso quien confía en el Señor.

En cambio, los malvados serán como la paja barrida por el viento, porque el Señor protege el camino del justo, pero al malo sus caminos acaban por perderlo.
Dichoso quien confía en el Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las conozco y ellas me siguen.
Aleluya.

Evangelio

¡Ay de ustedes, fariseos! ¡Ay de ustedes también, doctores de la ley!
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 11, 42-46

En aquel tiempo, Jesús dijo: «¡Ay de ustedes, fariseos, porque pagan diezmos hasta de la hierbabuena, de la ruda y de todas las verduras, pero se olvidan de la justicia y del amor de Dios! Esto debían practicar sin descuidar aquello. ¡Ay de ustedes, fariseos, porque les gusta ocupar los lugares de honor en las sinagogas y que les hagan reverencia en las plazas! ¡Ay de ustedes, porque son como esos sepulcros que no se ven, sobre los cuales pasa la gente sin darse cuenta!» Entonces tomó la palabra un doctor de la ley y le dijo: «Maestro, al hablar así, nos insultas también a nosotros». Entonces Jesús le respondió: «¡Ay de ustedes también, doctores de la ley, porque abruman a la gente con cargas insoportables, pero ustedes no las tocan ni con la punta del dedo!»
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Señor Dios, fuente de toda devoción sincera y de la paz, concédenos honrar de tal manera, con estos dones, tu majestad, que, al participar en estos santos misterios, todos quedemos unidos en un mismo sentir.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue, no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

Oración después de la Comunión

Concede, Señor, a tus fieles, a quienes alimentas y vivificas con tu palabra y el sacramento del cielo, aprovechar de tal manera tan grandes dones de tu Hijo amado, que merezcamos ser siempre partícipes de su vida. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.

Martes 13 de Octubre

28ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

Dios mío, ten piedad de mí, pues sin cesar te invoco: Tú eres bueno y clemente, y rico en misericordia con quien te invoca.

Oración Colecta

Dios de toda virtud, de quien procede todo lo que es bueno, infunde en nuestros corazones el amor de tu nombre, y concede que, haciendo más religiosa nuestra vida, hagas crecer el bien que hay en nosotros y lo conserves con solicitud amorosa.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

La circuncisión no tiene valor, solamente la fe que actúa por medio del amor
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 5, 1-6

Hermanos: Cristo nos ha liberado para que seamos libres. Por eso, conserven la libertad, y no se sometan de nuevo al yugo de la esclavitud. Yo mismo, Pablo, les advierto: si se circuncidan, Cristo no les servirá de nada. Y vuelvo a declarar: el que se circuncida, queda obligado a cumplir toda la ley. Los que pretenden alcanzar la justificación por medio de la ley, han perdido a Cristo, han rechazado la gracia.

Nosotros, en cambio, movidos por el Espíritu Santo, esperamos ansiosamente la justificación por medio de la fe, porque, como cristianos, da lo mismo estar circuncidado o no estarlo; lo único que vale es la fe que actúa por medio del amor.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 118
Señor, ten misericordia de mí.

Señor, ten misericordia de mí y sálvame según tu promesa.
Señor, ten misericordia de mí.

No quites de mi boca las palabras sinceras, porque yo espero en tus mandamientos.
Señor, ten misericordia de mí.

Cumpliré tu voluntad sin cesar y para siempre. Caminaré por un camino ancho, pues he seguido tus preceptos.
Señor, ten misericordia de mí.

Serán mi delicia tus mandatos, que tanto amo. Levantaré mis manos hacia ti, mientras recito tus mandamientos.
Señor, ten misericordia de mí.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
La palabra de Dios es viva y eficaz y descubre los pensamientos e intenciones del corazón.
Aleluya.

Evangelio

Den limosna, y todo lo de ustedes quedará limpio
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 11, 37-41

En aquel tiempo, un fariseo invitó a Jesús a comer. Jesús fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa. El fariseo se extrañó de que Jesús no hubiera cumplido con la ceremonia de lavarse las manos antes de comer.

Pero el Señor le dijo: «Ustedes, los fariseos, limpian el exterior del vaso y del plato; en cambio, el interior de ustedes está lleno de robos y maldad. ¡Insensatos! ¿Acaso el que hizo lo exterior no hizo también lo interior? Den más bien limosna de lo que tienen y todo lo de ustedes quedará limpio».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Que esta ofrenda sagrada, Señor, nos traiga siempre tu bendición salvadora, para que dé fruto en nosotros lo que realiza el misterio.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

Oración después de la Comunión

Saciados con el pan de esta mesa celestial, te suplicamos, Señor, que este alimento de caridad fortalezca nuestros corazones, para que nos animemos a servirte en nuestros hermanos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Lunes 12 de Octubre

28ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

Inclina tu oído, Señor, y escúchame. Salva a tu siervo, que confía en ti. Ten piedad de mí, Dios mío, pues sin cesar te invoco.

Oración Colecta

Señor Dios, que unes en un mismo sentir los corazones de tus fieles, impulsa a tu pueblo a amar lo que mandas y a desear lo que prometes, para que, en medio de la inestabilidad del mundo, estén firmemente anclados nuestros corazones donde se halla la verdadera felicidad.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

No somos hijos de esclava, sino de la mujer libre
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 4, 22-24.26-27.31; 5,1

Hermanos: Dice la escritura que Abraham tuvo dos hijos, uno de la esclava y otro de su esposa, que era libre. El hijo de la esclava fue engendrado según las leyes naturales; el de la libre, en cambio, en virtud de la promesa de Dios. Esto es un símbolo, pues las dos mujeres representan las dos alianzas: Agar representa la del monte Sinaí, que engendra esclavos y es figura de la Jerusalén de aquí abajo. Por el contrario, la Jerusalén de arriba es libre; ésa es nuestra madre, como dice la Escritura: Regocíjate estéril, tú que no das a luz; rompe a cantar de júbilo, tú que no conoces los dolores de parto; porque la mujer abandonada tiene más hijos que la que tiene marido.

Así pues, hermanos: no somos hijos de esclava, sino de la mujer libre. Cristo nos ha liberado para ser libres. Por eso, conserven la libertad y no se sometan de nuevo al yugo de la esclavitud.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 112
Bendito sea el Señor, ahora y para siempre.

Bendito sea el Señor, alábenlo sus siervos. Bendito sea el Señor, desde ahora y para siempre.
Bendito sea el Señor, ahora y para siempre.

Desde que sale el sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor. Dios está sobre todas las naciones, su gloria, por encima de los cielos.
Bendito sea el Señor, ahora y para siempre.

¿Quién hay como el Señor? ¿Quién igual al Dios nuestro, que tiene en las alturas su morada, y sin embargo, se digna bajar su mirada para ver tierra y cielo?
Bendito sea el Señor, ahora y para siempre.

Él levanta del polvo al desvalido y saca al indigente del estiércol, para hacerlo sentar entre los grandes, los jefes de su pueblo.
Bendito sea el Señor, ahora y para siempre.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Hagámosle caso al Señor, que nos dice: «No endurezcan su corazón».
Aleluya.

Evangelio

A la gente de este tiempo no se le dará otra señal que la del profeta Jonás
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 11,29-32

En aquel tiempo, la multitud se apiñaba alrededor de Jesús y éste comenzó a decirles: «La gente de este tiempo es una gente perversa. Pide una señal, pero no se le dará más señal que la de Jonás. Pues así como Jonás fue una señal para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para la gente de este tiempo.

Cuando sean juzgados los hombres de este tiempo, la reina del sur se levantará el día del juicio para condenarlos, porque ella vino desde los últimos rincones de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.

Cuando sea juzgada la gente de este tiempo, los hombres de Nínive se levantarán el día del juicio para condenarla, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Señor, que con un mismo y único sacrificio adquiriste para ti un pueblo de adopción, concede, propicio, a tu Iglesia, los dones de la unidad y de la paz.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, dice el Señor; y yo lo resucitaré en el último día.

Oración después de la Comunión

Te pedimos, Señor, que la obra salvadora de tu misericordia fructifique plenamente en nosotros, y haz que, con la ayuda continua de tu gracia, de tal manera tendamos a la perfección, que podamos siempre agradarte en todo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Domingo 11 de Octubre

28ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

Canten al Señor un cántico nuevo, hombres de toda la tierra, canten al Señor. Hay brillo y esplendor en su presencia, y en su templo, belleza y majestad.

Oración Colecta

Dios todopoderoso y eterno, dirige nuestros pasos de manera que podamos agradarte en todo y así merezcamos, en nombre de tu Hijo amado, abundar en toda clase de obras buenas.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

El Señor preparará un banquete y enjugará las lágrimas de todos los rostros
Lectura del libro del profeta Isaías 25,6-10

En aquel día, el Señor del universo preparará sobre este monte un festín con platillos suculentos para todos los pueblos; un banquete con vinos exquisitos y manjares sustanciosos. Él arrancará en este monte el velo que cubre el rostro de todos los pueblos, el paño que oscurece a todas las naciones. Destruirá la muerte para siempre; el Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros y borrará de toda la tierra la afrenta de su pueblo. Así lo ha dicho el Señor. En aquel día se dirá: «Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara. Alegrémonos y gocemos con la salvación que nos trae, porque la mano de Señor reposará en este monte».
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 22
Habitaré en la casa del Señor toda la vida.

El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas me hace reposar y hacia fuentes tranquilas me conduce para reparar mis fuerzas.
Habitaré en la casa del Señor toda la vida.

Por ser un Dios fiel a sus promesas, me guía por el sendero recto; así, aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú estás conmigo. Tu vara y tu cayado me dan seguridad.
Habitaré en la casa del Señor toda la vida.

Tú mismo me preparas la mesa, a despecho de mis adversarios; me unges la cabeza con perfume y llenas mi copa hasta los bordes.
Habitaré en la casa del Señor toda la vida.

Segunda Lectura

Todo lo puedo unido a aquel que me da fuerza
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los filipenses 4,12-14.19-20

Hermanos: Yo sé lo que es vivir en pobreza y también lo que es tener de sobra. Estoy acostumbrado a todo: lo mismo a comer bien que a pasar hambre; lo mismo a la abundancia que a la escasez. Todo lo puedo unido a aquel que me da fuerza. Sin embargo, han hecho ustedes bien en socorrerme cuando me vi en dificultades.

Mi Dios, por su parte, con su infinita riqueza, remediará con esplendidez todas las necesidades de ustedes, por medio de Cristo Jesús. Gloria a Dios, nuestro Padre, por los siglos de los siglos. Amén.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Que el Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestras mentes para que podamos comprender cuál es la esperanza que nos da su llamamiento.
Aleluya.

Evangelio

Conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 22, 1-14

En aquel tiempo, volvió Jesús a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo: «El Reino de los cielos es semejante a un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo. Mandó a sus criados que llamaran a todos los invitados, pero éstos no quisieron ir. Envió de nuevo a otros criados que les dijeran: ‘Tengo preparado el banquete; he hecho matar mis terneras y los otros animales gordos; todo está listo. Vengan a la boda’. Pero los invitados no hicieron caso. Uno se fue a su campo, otro a su negocio y los demás se les echaron encima a los criados, los insultaron y los mataron.

Entonces el rey se llenó de cólera y mandó sus tropas, que dieron muerte a aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego les dijo a sus criados: ‘La boda está preparada; pero los que habían sido invitados no fueron dignos. Salgan, pues, a los cruces de los caminos y conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren’. Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala del banquete se llenó de convidados.

Cuando el rey entró a saludar a los convidados vio entre ellos a un hombre que no iba vestido con traje de fiesta y le preguntó: ‘Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de fiesta?’ Aquel hombre se quedó callado. Entonces el rey dijo a sus criados: ‘Átenlo de pies y manos y arrójenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos’».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Recibe, Señor, benignamente, nuestros dones, y santifícalos, a fin de que nos sirvan para nuestra salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Acudan al Señor; quedarán radiantes y sus rostros no se avergonzarán.

Oración después de la Comunión

Concédenos, Dios todopoderoso, que al experimentar el efecto vivificante de tu gracia, nos sintamos siempre dichosos por este don tuyo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Sábado 10 de Octubre

27ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

Dios, protector nuestro, mira el rostro de tu Ungido. Un solo día en tu casa es más valioso, que mil días en cualquier otra parte.

Oración Colecta

Señor Dios, que has preparado bienes invisibles para los que te aman, infunde en nuestros corazones el anhelo de amarte, para que, amándote en todo y sobre todo, consigamos tus promesas, que superan todo deseo.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Todos son hijos de Dios por la fe
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 3, 21b-29

Hermanos: Si la ley dada por medio de Moisés fuera capaz de dar la vida, su cumplimiento bastaría para hacer justos a los hombres. Pero, en realidad, la ley escrita aprisionó a todos bajo el pecado para que, por medio de la fe en Jesucristo, los creyentes pudieran recibir los bienes prometidos. Antes de que llegara la etapa de la fe, estábamos presos y bajo la custodia de la ley, en espera de la fe que estaba a punto de manifestarse. De modo que la ley se hizo cargo de nosotros, como si fuéramos niños, para conducirnos a Cristo, a fin de que fuéramos justificados por la fe. Pero una vez que la fe ha llegado, ya no estamos sujetos a la ley.

Así pues, todos son hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús, pues, cuantos han sido incorporados a Cristo por medio del bautismo, se han revestido de Cristo. Ya no existe diferencia entre judíos y no judíos, entre esclavos o libres, entre varón o mujer, porque todos son uno en Cristo Jesús. Y si son de Cristo, son también descendientes de Abraham, y la herencia que Dios le prometió les corresponde a ustedes.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 104
El Señor nunca olvida sus promesas.

Entonen en su honor himnos y cantos; celebren sus portentos. Del nombre del Señor enorgullézcanse y siéntanse feliz el que lo busca.
El Señor nunca olvida sus promesas.

Recurran al Señor y a su poder y a su presencia acudan. Recuerden los prodigios que él ha hecho, sus portentos y oráculos.
El Señor nunca olvida sus promesas.

Descendientes de Abraham, su servidor; estirpe de Jacob, su predilecto, escuchen: el Señor es nuestro Dios y gobiernan la tierra sus decretos.
El Señor nunca olvida sus promesas.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica, dice el Señor.
Aleluya.

Evangelio

¡Dichosa la mujer que te llevó en su seno!
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 11, 27-28

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la multitud, una mujer del pueblo, gritando, le dijo: «¡Dichosa la mujer que te llevó en su seno y cuyos pechos te amamantaron!» Pero Jesús le respondió: «Dichosos todavía más los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Recibe, Señor, nuestros dones, con los que se realiza tan glorioso intercambio, para que, al ofrecerte lo que tú nos diste, merezcamos recibirte a ti mismo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Yo soy el pan vivo, que ha bajado del cielo, dice el Señor: quien coma de este pan, vivirá eternamente.

Oración después de la Comunión

Unidos a Cristo por este sacramento, suplicamos humildemente, Señor, tu misericordia, para que, hechos semejantes a él aquí en la tierra, merezcamos gozar de su compañía en el cielo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.

Viernes 9 de Octubre

27ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

Acuérdate, Señor, de tu alianza, no olvides por más tiempo la suerte de tus pobres. Levántate, Señor, a defender tu causa, no olvides las voces de los que te buscan.

Oración Colecta

Dios todopoderoso y eterno, a quien, enseñados por el Espíritu Santo, invocamos con el nombre de Padre, intensifica en nuestros corazones el espíritu de hijos adoptivos tuyos, para que merezcamos entrar en posesión de la herencia que nos tienes prometida.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Los que viven según la fe serán bendecidos junto con Abraham, que le creyó a Dios
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 3, 7-14

Hermanos: Entiendan que los hijos de Abraham son aquellos que viven según la fe. La Escritura, conociendo de antemano que Dios aceptaría a los paganos por la fe, le adelantó a Abraham esta buena noticia: ‘Por ti serán bendecidas todas las naciones’. Por consiguiente, los que viven según la fe serán bendecidos junto con Abraham, que le creyó a Dios.

En cambio, sobre los partidarios de la observancia de la ley pesa una maldición, porque dice la Escritura: ‘Maldito aquel que no cumpla fielmente los preceptos escritos en el libro de la ley’. Y es evidente que la ley no justifica a nadie ante Dios, porque el justo vivirá por la fe. Y ciertamente la ley no se basa en la fe, porque como dice la Escritura: ‘Sólo vivirá quien cumple los preceptos de la ley’. Además, Cristo nos redimió de la maldición de la ley haciéndose objeto de maldición por nosotros, puesto que la Escritura dice: ‘Maldito sea aquel que cuelga de un madero’. Esto sucedió para que, la bendición otorgada por Dios a Abraham, llegara también por Cristo Jesús a los paganos, y para que por medio de la fe recibiéramos el Espíritu prometido.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 110
Alabemos a Dios de todo corazón.

Quiero alabar a Dios, de corazón, en las reuniones de los justos. Grandiosas son las obras del Señor y para todo fiel dignas de estudio.
Alabemos a Dios de todo corazón.

De majestad y gloria hablan sus obras y su justicia dura para siempre. Ha hecho inolvidables sus prodigios. El Señor es piadoso y clemente.
Alabemos a Dios de todo corazón.

Acordándose siempre de su alianza, él le da de comer al que le teme. Al darle por herencia a las naciones, hizo ver a su pueblo sus poderes.
Alabemos a Dios de todo corazón.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí, dice el Señor.
Aleluya.

Evangelio

Si yo expulso a los demonios con el poder de Dios, eso significa que el Reino de Dios ha llegado a ustedes
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 11, 15-26

En aquel tiempo, cuando Jesús expulsó a un demonio, algunos dijeron: «Expulsa a los demonios con el poder de Satanás, el príncipe de los demonios». Otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal milagrosa. Pero Jesús, que conocía sus malas intenciones, les dijo: «Todo reino dividido por luchas internas va a la ruina, y se derrumba casa por casa. Si Satanás también está dividido contra sí mismo, ¿cómo mantendrá su reino? Ustedes dicen que yo arrojo a los demonios con el poder de Satanás. Entonces, ¿con el poder de quién los arrojan los hijos de ustedes? Por eso, ellos mismos serán sus jueces. Pero si yo arrojo a los demonios por el poder de Dios, eso significa que ha llegado a ustedes el Reino de Dios.

Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros. Pero si otro más fuerte lo asalta y lo vence, entonces le quita las armas en que confiaba y después dispone de sus bienes. El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama. Cuando el espíritu inmundo sale de un hombre, anda vagando por lugares áridos en busca de reposo y, al no hallarlo, dice: “Volveré a mi casa, de donde salí”. Y al llegar, la encuentra barrida y arreglada. Entonces va por otros siete espíritus peores que él y vienen a instalarse allí, y así la situación final de aquel hombre resulta peor que la de antes».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Recibe benignamente, Señor, los dones de tu Iglesia, y, al concederle en tu misericordia que te los pueda ofrecer, haces al mismo tiempo que se conviertan en sacramento de nuestra salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

El pan que yo les daré, es mi carne para la vida del mundo, dice el Señor.

Oración después de la Comunión

La comunión de tus sacramentos que hemos recibido, Señor, nos salven y nos confirmen en la luz de tu verdad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Jueves 8 de Octubre

27ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

Dios mío, ven en mi ayuda; Señor, date prisa en socorrerme. Tú eres mi auxilio y mi salvación; Señor, no tardes.

Oración Colecta

Ayuda, Señor, a tus siervos, que imploran tu continua benevolencia, y ya que se glorían de tenerte como su creador y su guía, renueva en ellos tu obra creadora y consérvales los dones de tu redención.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

¿Han recibido el Espíritu Santo por haber hecho lo que manda la ley de Moisés, o por haber creído en el Evangelio?
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 3, 1-5

¡Insensatos gálatas! ¿Quien los ha ofuscado para que no le hagan caso a la verdad, siendo así que les hemos presentado vivamente a Jesucristo clavado en la cruz? Solo quiero preguntarles una cosa: ¿Han recibido el Espíritu Santo por haber hecho lo que manda la ley de Moisés, o por haber creído en el Evangelio? ¿Tan insensatos son? ¿Habiendo comenzado movidos por el Espíritu, quieren terminar haciendo obras meramente humanas? ¿Han recibido en vano tantos favores? Espero que no. Vamos a ver: cuando Dios les comunica el Espíritu Santo y obra prodigios en ustedes, ¿por qué lo hace? ¿Porque han cumplido lo que manda la ley de Moisés, o por haber creído en el Evangelio?
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Lucas 1                                                                             
Bendito sea el Señor, Dios de Israel.

El Señor ha hecho surgir en favor nuestro un poderoso salvador en la casa de David su siervo. Así lo había anunciado desde antiguo, por boca de sus santos profetas.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel.

Anunció que nos salvaría de nuestros enemigos y de las manos de todos los que nos aborrecen, para mostrar su misericordia a nuestros padres, y acordarse de su santa alianza.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel.

El Señor juró a nuestro padre Abrahán concedernos que, libres ya de nuestros enemigos, le sirvamos sin temor, en santidad y justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Abre, Señor, nuestros corazones, para que comprendamos las palabras de tu Hijo.
Aleluya.

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 11, 5-13

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Supongan que alguno de ustedes tienen un amigo que viene a medianoche a decirle: ‘Préstame, por favor, tres panes, pues un amigo mío ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle’. Pero él le responde desde dentro: ‘No me molestes. No puedo levantarme a dártelos, porque la puerta ya está cerrada y mis hijos y yo estamos acostados’. Si el otro sigue tocando, yo les aseguro que, aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo, por su molesta insistencia, sí se levantará y le dará cuanto necesite.

Así también les digo a ustedes: Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, toquen y se les abrirá. Porque quien pide, recibe; quien busca, encuentra y al que toca, se le abre. ¿Habrá entre ustedes algún padre que, cuando su hijo le pida pan, le dé una piedra? ¿O cuando le pida pescado, le dé una víbora? ¿O cuando le pida huevo, le dé un alacrán?

Pues, si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿cuánto más el Padre celestial les dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan?»
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Santifica, Señor, por tu piedad, estos dones y al recibir en oblación este sacrificio espiritual, conviértenos para ti en una perenne ofrenda.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Yo soy el pan de vida, dice el Señor. Quien venga a mí no tendrá hambre, y quien crea en mí no tendrá sed.

Oración después de la Comunión

Acompaña, Señor, con tu permanente auxilio, a quienes renuevas con el don celestial, y a quienes no dejas de proteger, concédeles ser cada vez más dignos de la eterna redención.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Miércoles 7 de Octubre

Fiesta de nuestra Señora la Virgen del Rosario

Antífona de Entrada

Te saludamos, María, la llena de gracia; el Señor está contigo. Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre.

Oración Colecta

Señor, tú que nos has hecho conocer el misterio gozoso de la Encarnación de tu Hijo, concédenos tu gracia, por intercesión de la santísima Virgen María, para acompañar a Cristo en los misterios dolorosos de su pasión y muerte y poder participar así de su gloriosa resurrección.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Perseveraban unánimes en la oración
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 1,12-14

Después de la ascensión de Jesús a los cielos, los apóstoles regresaron a Jerusalén desde el monte de los Olivos, que dista de la ciudad lo que se permite caminar en sábado. Cuando llegaron a la ciudad, subieron al piso alto de la casa donde se alojaban, Pedro y Juan, Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago (el hijo de Alfeo), Simón el cananeo y Judas, el hijo de Santiago. Todos ellos perseveraban unánimes en la oración, junto con María, la madre de Jesús, con los parientes de Jesús y algunas mujeres.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Lucas 1
Ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. Santo es su nombre.

Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador, porque puso sus ojos en la humildad de su esclava.
Ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. Santo es su nombre.

Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones, porque ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. Santo es su nombre. Y su misericordia llega de generación en generación a los que lo temen.
Ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. Santo es su nombre.

Ha hecho sentir el poder de su brazo: dispersó a los de corazón altanero. Destronó a los potentados y exaltó a los humildes. A los hambrientos los colmó de bienes y a los ricos los despidió sin nada.
Ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. Santo es su nombre.

Acordándose de su misericordia, vino en ayuda de Israel, su siervo, como lo había prometido a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia, para siempre.
Ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. Santo es su nombre.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Dios te salve, María, llena de gracia, el Señor está contigo, bendita tú entre las mujeres.
Aleluya.

Evangelio

Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 1,26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María.

Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.

El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin».

María le dijo entonces al ángel: «¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?» El ángel le contestó: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios».

María contestó: «Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho». Y el ángel se retiró de su presencia.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Que el memorial de los misterios de nuestra redención, transforme, Señor, nuestra vida y nos haga dignos de la salvación eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

El ángel Gabriel dijo a María: Vas a concebir y dar a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús.

Oración después de la Comunión

Por medio de esta Eucaristía, en la que hemos proclamado la muerte y resurrección de tu Hijo, concédenos, Señor, la gracia de participar con nuestros sufrimientos en la pasión de Cristo, para que podamos participar también de su gloriosa resurrección.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Martes 6 de Octubre

27ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

Dios habita en su santuario; él nos hace habitar juntos en su casa; es la fuerza y el poder de su pueblo.

Oración Colecta

Señor Dios, protector de los que en ti confían, sin ti, nada es fuerte, ni santo; multiplica sobre nosotros tu misericordia para que, bajo tu dirección, de tal modo nos sirvamos ahora de los bienes pasajeros, que nuestro corazón esté puesto en los bienes eternos.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Quiso revelarme a su Hijo, para que yo lo anunciara entre los paganos
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 1, 13-24

Hermanos: Ciertamente, ustedes han oído hablar de mi conducta anterior en el judaísmo: cómo perseguía encarnizadamente a la Iglesia de Dios tratando de destruirla, y me distinguía en el judaísmo, entre los jóvenes de mi pueblo y de mi edad, porque los superaba en el celo por las tradiciones paternas.

Pero Dios me había elegido desde el seno de mi madre, y por su gracia me llamó. Un día quiso revelarme a su Hijo, para que yo lo anunciara entre los paganos. Inmediatamente, sin solicitar ningún consejo humano y sin ir siquiera a Jerusalén para ver a los apóstoles anteriores a mí, me trasladé a Arabia, y después regresé a Damasco. Al cabo de tres años, fui a Jerusalén para conocer a Pedro, y estuve con él quince días.

No vi a ningún otro apóstol; solamente vi a Santiago, el pariente del Señor. Dios es testigo de que no miento en lo que les escribo. Después fui a las regiones de Siria y de Cilicia. Por entonces las comunidades cristianas de Judea no me conocían personalmente; lo único que habían oído decir de mí era: «El que antes nos perseguía, ahora va predicando la fe que en otro tiempo quería destruir». Y glorificaban a Dios por mi causa.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 138
Condúceme, Señor, por tu camino.

Tú me conoces, Señor, profundamente; tú conoces cuándo me siento y me levanto; desde lejos sabes mis pensamientos; tú observas mi camino y mi descanso; todas mis sendas te son familiares.
Condúceme, Señor, por tu camino.

Tú formaste mis entrañas; me tejiste en el seno materno. Te doy gracias por tan grandes maravillas; soy un prodigio, y tus obras son prodigiosas.
Condúceme, Señor, por tu camino.

Conocías plenamente mi alma, no se te escondía mi organismo, cuando en lo oculto me iba formando y entretejiendo en lo profundo de la tierra.
Condúceme, Señor, por tu camino.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica, dice el Señor.
Aleluya.

Evangelio

Marta lo recibió en su casa. María escogió la mejor parte
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 10,38-42

En aquel tiempo, entró Jesús en un poblado, y una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. Ella tenía una hermana, llamada María, la cual se sentó a los pies de Jesús y se puso a escuchar su palabra. Marta, entre tanto, se afanaba en diversos quehaceres, hasta que, acercándose a Jesús, le dijo: «Señor, ¿no te has dado cuenta de que mi hermana me ha dejado sola con todo el quehacer? Dile que me ayude».

El Señor le respondió: «Marta, Marta, muchas cosas te preocupan y te inquietan, siendo así que solo una es necesaria. María escogió la mejor parte y nadie se la quitará».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Recibe, Señor, los dones que por tu generosidad te presentamos, para que, por el poder de tu gracia, estos sagrados misterios santifiquen toda nuestra vida y nos conduzcan a la felicidad eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Dichosos los misericordiosos, porque alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque verán a Dios.

Oración después de la Comunión

Habiendo recibido, Señor, el sacramento celestial, memorial perpetuo de la pasión de tu Hijo, concédenos que este don, que él mismo nos dio con tan inefable amor, nos aproveche para nuestra salvación eterna. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.

Lunes 5 de Octubre

27ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

El Señor es mi auxilio y el único apoyo en mi vida. Te ofreceré de corazón un sacrificio y daré gracias a tu nombre, Señor, porque eres bueno.

Oración Colecta

Sé propicio, Señor, con tus siervos y multiplica, bondadoso, sobre ellos los dones de tu gracia, para que, fervorosos en la fe, la esperanza y la caridad, perseveren siempre fieles en el cumplimiento de tus mandatos.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

No he recibido ni aprendido de hombre alguno el Evangelio, sino por revelación de Jesucristo
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 1, 6-12

Hermanos: Me extraña mucho que tan fácilmente hayan abandonado a Dios Padre, quien los llamó a vivir en la gracia de Cristo, y que sigan otro Evangelio. No es que exista otro Evangelio, lo que pasa es que algunos los perturban tratando de cambiar el Evangelio de Cristo. Pero, sépanlo bien: si alguien, yo mismo o un ángel enviado del cielo, les predicara un Evangelio distinto del que les hemos predicado, ¡que sea maldito! Se lo acabo de decir y lo repito: si alguno les predica un Evangelio distinto del que ustedes han recibido, ¡que sea maldito! ¿A quién creen que trato de agradar con lo que acabo de decir? ¿A Dios o a los hombres? ¿Acaso es ésta la manera de congraciarse con los hombres? Si estuviera buscando agradarles a ustedes, no sería servidor de Cristo. Quiero que sepan, hermanos, que el Evangelio predicado por mí no es de origen humano; yo no lo he recibido ni aprendido de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 110
Alabemos al Señor de todo corazón.

Quiero alabar a Dios, de corazón, en las reuniones de los justos. Grandiosas son las obras del Señor y para todo fiel, dignas de estudio.
Alabemos al Señor, de todo corazón.

Justas y verdaderas son sus obras, son dignos de confianza sus mandatos, pues nunca pierden su valor y exigen ser fielmente ejecutados.
Alabemos al Señor, de todo corazón.

Él redimió a su pueblo y estableció su alianza para siempre. Dios es santo y terrible y su gloria perdura eternamente.
Alabemos al Señor, de todo corazón.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor, que se amen los unos a los otros, como yo los he amado.
Aleluya.

Evangelio

¿Quién es mi prójimo?
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 10,25-37

En aquel tiempo, se presentó ante Jesús un doctor de la ley para ponerlo a prueba y le preguntó: «Maestro, ¿qué debo hacer para conseguir la vida eterna?» Jesús le dijo: «¿Qué es lo que está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?» El doctor de la ley contestó: «’Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu ser, y a tu prójimo como a ti mismo’». Jesús le dijo: «Has contestado bien; si haces eso, vivirás».

El doctor de la ley, para justificarse le preguntó a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?» Jesús le dijo: «Un hombre que bajaba por el camino de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos ladrones, los cuales lo robaron, lo hirieron y lo dejaron medio muerto. Sucedió que por el mismo camino bajaba un sacerdote, el cual lo vio y pasó de largo. De igual modo, un levita que pasó por ahí, lo vio y siguió adelante. Pero un samaritano que iba de viaje, al verlo, se compadeció de él, se le acercó, ungió sus heridas con aceite y vino y se las vendó; luego lo puso sobre su cabalgadura, lo llevó a un mesón y cuidó de él. Al día siguiente sacó dos denarios, se los dio al dueño del mesón y le dijo: ‘Cuida de él y lo que gastes de más, te lo pagaré a mi regreso’.

¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del hombre que fue asaltado por los ladrones?». El doctor de la ley le respondió: «El que tuvo compasión de él». Entonces Jesús le dijo: «Anda y haz tú lo mismo».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Dios nuestro, que con la perfección de un único sacrificio pusiste fin a la diversidad de sacrificios de la antigua ley, recibe las ofrendas de tus fieles, y santifícalas como bendijiste la ofrenda de Abel, para que aquello que cada uno te ofrece en honor de tu gloria, sea de provecho para la salvación de todos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Miren que estoy a la puerta y llamo, dice el Señor: Si alguien oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntos.

Oración después de la Comunión

Señor, muéstrate benigno con tu pueblo, y ya que te dignaste alimentarlo con los misterios celestiales, hazlo pasar de su antigua condición de pecado a una vida nueva.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Domingo 4 de Octubre

27ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

En tu voluntad, Señor, está puesto el universo, y no hay quien pueda resistirse a ella. Tú hiciste todo, el cielo y la tierra, y todo lo que está bajo el firmamento; tú eres Señor del universo.

Oración Colecta

Dios todopoderoso y eterno, que en la superabundancia de tu amor sobrepasas los méritos y aun los deseos de los que te suplican, derrama sobre nosotros tu misericordia para que libres nuestra conciencia de toda inquietud y nos concedas aun aquello que no nos atrevemos a pedir.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

La viña del Señor es la casa de Israel
Lectura del libro del profeta Isaías 5,1-7

Voy a cantar, en nombre de mi amado, una canción a su viña. Mi amado tenía una viña en una ladera fértil. Removió la tierra, quitó las piedras y plantó en ellas vides selectas; edificó en medio una torre y excavó un lagar. Él esperaba que su viña diera buenas uvas, pero la viña dio uvas agrias.

Ahora bien, habitantes de Jerusalén y gente de Judá, yo les ruego, sean jueces entre mi viña y yo. ¿Qué más pude hacer por mi viña, que yo no hiciera? ¿Por qué cuando yo esperaba que diera uvas buenas, las dio agrias?

Ahora voy a darles a conocer lo que haré con mi viña; le quitaré su cerca y será destrozada. Derribaré su tapia y será pisoteada. La convertiré en un erial, nadie la podará ni le quitará los cardos, crecerán en ella los abrojos y las espinas, mandaré a las nubes que no lluevan sobre ella.

Pues bien, la viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá son su plantación preferida. El Señor esperaba de ellos que obraran rectamente y ellos, en cambio, cometieron iniquidades; él esperaba justicia y sólo se oyeron reclamaciones.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 79
La viña del Señor es la casa de Israel.

Señor, tú trajiste de Egipto una vid, arrojaste de aquí a los paganos y la plantaste; ella extendió sus sarmientos hasta el mar y sus brotes llegaban hasta el río.
La viña del Señor es la casa de Israel.

Señor, ¿por qué has derribado su cerca, de modo que puedan saquear tu viña los que pasan, pisotearla los animales salvajes, y las bestias del campo destrozarla?
La viña del Señor es la casa de Israel.

Señor, Dios de los ejércitos, vuelve tus ojos, mira tu viña y visítala; protege la cepa plantada por tu mano, el renuevo que tú mismo cultivaste.
La viña del Señor es la casa de Israel.

Ya no nos alejaremos de ti; consérvanos la vida y alabaremos tu poder. Restablécenos, Señor, Dios de los ejércitos, míranos con bondad y estaremos a salvo.
La viña del Señor es la casa de Israel.

Segunda Lectura

Obren bien y el Dios de la paz estará con ustedes
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los filipenses 4,6-9

Hermanos: No se inquieten por nada; más bien presenten en toda ocasión sus peticiones a Dios en la oración y la súplica, llenos de gratitud. Y que la paz de Dios, que sobrepasa toda inteligencia, custodie sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.

Por lo demás, hermanos, aprecien todo lo que es verdadero y noble, cuanto hay de justo y puro, todo lo que es amable y honroso, todo lo que sea virtud y merezca elogio. Pongan por obra cuanto han aprendido y recibido de mí, todo lo que yo he dicho y me han visto hacer; y el Dios de la paz estará con ustedes.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Yo los he elegido del mundo, dice el Señor, para que vayan y den fruto, y su fruto permanezca.
Aleluya.

Evangelio

Arrendará el viñedo a otros viñadores
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 21,33-43

En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo esta parábola: «Había una vez un propietario que plantó un viñedo, lo rodeó con una cerca, cavó un lagar en él, construyó una torre para el vigilante y luego lo alquiló a unos viñadores y se fue de viaje.

Llegado el tiempo de la vendimia, envió a sus criados para pedir su parte de los frutos a los viñadores; pero éstos se apoderaron de los criados, golpearon a uno, mataron a otro y a otro más lo apedrearon. Envió de nuevo a otros criados, en mayor número que los primeros, y los trataron del mismo modo.

Por último les mandó a su propio hijo, pensando: ‘A mi hijo lo respetarán’. Pero cuando los viñadores lo vieron, se dijeron unos a otros: ‘Éste es el heredero. Vamos a matarlo y nos quedaremos con su herencia’. Le echaron mano, lo sacaron del viñedo y lo mataron.

Ahora, díganme: cuando vuelva el dueño del viñedo, ¿qué hará con esos viñadores?» Ellos le respondieron: «Dará muerte terrible a esos desalmados y arrendará el viñedo a otros viñadores, que le entreguen los frutos a su tiempo».

Entonces Jesús les dijo: «¿No han leído nunca en la Escritura: ‘La piedra que desecharon los constructores, es ahora la piedra angular. Esto es obra del Señor y es un prodigio admirable’? Por esta razón les digo a ustedes que les será quitado el Reino de Dios y se le dará a un pueblo que produzca sus frutos».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, el sacrificio que tú mismo nos mandaste ofrecer, y, por estos sagrados misterios, que celebramos en cumplimiento de nuestro servicio, dígnate llevar a cabo en nosotros la santificación que proviene de tu redención
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Bueno es el Señor con los que en él confían, con aquellos que lo buscan.

Oración después de la Comunión

Dios omnipotente, saciados con este alimento y bebida celestiales, concédenos ser transformados en aquel a quien hemos recibido en este sacramento.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Sábado 3 de Octubre

26ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

Bendita eres tú, Virgen María, por obra de Dios Altísimo, sobre todas las mujeres de la tierra; porque tu nombre ha sido engrandecido para que la boca de los hombres no cese de alabarte.

Oración Colecta

Al celebrar la gloriosa memoria de la santísima Virgen María, te pedimos, Señor, por su intercesión, que también nosotros logremos recibir la plenitud de tu gracia.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Ahora te han visto ya mis ojos, por eso me retracto
Lectura del libro de Job 42, 1-3.5-6.12-16

Job le respondió al Señor: «Reconozco que lo puedes todo y ningún plan es imposible para ti. Era yo el que con palabras insensatas empañaba la sabiduría de tus designios; he hablado de grandezas que no puedo comprender, de maravillas que superan mi inteligencia. Yo te conocía sólo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos; por eso me retracto de mis palabras y me arrepiento, echándome polvo y ceniza».

El Señor bendijo a Job al final de su vida más aún que al principio: llegó a poseer catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil burros. Tuvo siete hijos y tres hijas; la primera se llamaba Paloma, la segunda Acacia, la tercera Azabache. No había en todo el país mujeres más bellas que las hijas de Job. Su padre les asignó una parte de la herencia, al igual que a sus hermanos. Job vivió hasta los ciento cuarenta años, y vio a sus hijos y a sus nietos y a sus bisnietos. Y murió anciano y colmado de años.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 118
Enséñame, Señor, tus mandamientos.

Enséñame a gustar y a comprender tus preceptos, pues yo me fío de ellos. Sufrir fue provechoso para mí, pues aprendí, Señor, tus mandamientos.
Enséñame, Señor, tus mandamientos.

Yo bien sé que son justos tus decretos y que tienes razón cuando me afliges. Todo subsiste hasta hoy por orden tuya y todo está a tu servicio.
Enséñame, Señor, tus mandamientos.

Yo soy tu siervo: instrúyeme y conoceré tus preceptos. La explicación de tu palabra da luz y entendimiento a los humildes.
Enséñame, Señor, tus mandamientos.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla.
Aleluya.

Evangelio

Alégrense de que sus nombres estén escritos en el cielo
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 10, 17-24

En aquel tiempo, los setenta y dos discípulos regresaron llenos de alegría y le dijeron a Jesús: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre».

Él les contestó: «Vi a Satanás caer del cielo como el rayo. A ustedes les he dado poder para aplastar serpientes y escorpiones y para vencer toda la fuerza del enemigo, y nada les podrá hacer daño. Pero no se alegren de que los demonios se les sometan. Alégrense más bien de que sus nombre están escritos en el cielo».

En aquella misma hora, Jesús se llenó de júbilo en el Espíritu Santo y exclamó: «¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! ¡Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien! Todo me lo ha entregado mi Padre y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».

Volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: «Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven. Porque yo les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Te ofrecemos, Señor, este sacrificio de alabanza, al conmemorar llenos de gozo a la Madre de tu Hijo; y te pedimos que por este santo intercambio, se aumenten en nosotros los frutos de la redención eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Me llamarán dichosa todas las generaciones, porque Dios puso sus ojos en la humildad de su esclava.

Oración después de la Comunión

Alimentados por este celestial banquete, te rogamos humildemente, Señor, que nos concedas confesar de palabra y con las obras a tu Hijo, nacido de la Virgen Madre. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.

Viernes 2 de Octubre

Memoria de los santos Ángeles Custodios

Antífona de Entrada

Ángeles del Señor, bendecid al Señor; alabadlo y glorificadlo eternamente.

Oración Colecta

Dios nuestro, que con amorosa providencia has enviado a tus santos ángeles para que nos guarden, concédenos experimentar su protección aquí en la tierra y disfrutar, junto con ellos, la felicidad del cielo.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Voy a enviar a un ángel que vaya delante de ti
Lectura del libro del Éxodo 23, 20-23

Esto dice el Señor: «Voy a enviar a un ángel que vaya delante de ti, para que te cuide en el camino y te lleve al lugar que te he preparado. Respétalo y obedécelo. No te rebeles, porque lleva mi nombre, y no perdonará tu rebeldía. Si lo obedeces fielmente y haces lo que yo te diga, tus enemigos serán mis enemigos, y tus adversarios, mis adversarios. Mi ángel irá delante de ti».
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 90
Dios les ha ordenado a sus ángeles que nos cuiden.

Tú, que vives al amparo del Altísimo y descansas a la sombra del todopoderoso, dile al Señor: “Tú eres mi refugio y fortaleza; tú eres mi Dios y en ti confío”.
Dios les ha ordenado a sus ángeles que nos cuiden.

Él te librará de la red del cazador y de la peste funesta. Te cubrirá con sus alas y te refugiarás bajo sus plumas.
Dios les ha ordenado a sus ángeles que nos cuiden.

No te sucederá desgracia alguna, ninguna calamidad caerá sobre tu casa, pues el Señor ha dado a sus ángeles la orden de protegerte a dondequiera que vayas.
Dios les ha ordenado a sus ángeles que nos cuiden.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Que bendigan al Señor todos sus ejércitos, servidores fieles que cumplen su voluntad.
Aleluya.

Evangelio

Sus ángeles en el cielo ven continuamente el rostro de mi Padre, que está en el cielo
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 18,1-5. 10

En cierta ocasión, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: «¿Quién es más grande en el Reino de los cielos?» Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y les dijo: «Yo les aseguro a ustedes que si no cambian y no se hacen como los niños, no entrarán en el Reino de los cielos. Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el Reino de los cielos. Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, me recibe a mí. Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, pues yo les digo que sus ángeles, en el cielo, ven continuamente el rostro de mi Padre, que está en el cielo».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Recibe, Señor, las ofrendas que te presentamos en la festividad de tus santos ángeles, y concédenos que su continua protección nos libre de los peligros presentes y nos guíe a la vida eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

En presencia de los ángeles cantaremos, Dios nuestro, tu alabanza.

Oración después de la Comunión

Señor, tú que nos has alimentado con el Cuerpo y la Sangre de nuestro Redentor, condúcenos por medio de tus santos ángeles, al encuentro glorioso con Cristo, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Jueves 1 de Octubre

Memoria de santa Teresa del Niño Jesús, Virgen y Doctora de la Iglesia

Antífona de Entrada

El Señor fijó su mirada en ella, la instruyó y la cuidó como a la niña de sus ojos. La condujo como el águila que despliega sus alas para llevar a sus polluelos. El Señor fue su único maestro.

Oración Colecta

Dios y Padre nuestro, que tienes abiertas las puertas de tu Reino para los humildes y sencillos de corazón, ayúdanos a llegar a ti, a ejemplo de santa Teresa del Niño Jesús, por el camino de la fidelidad en las cosas pequeñas y el cumplimiento de los deberes diarios.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Yo sé que mi defensor vive
Lectura del libro de Job 19, 21-27

Job tomó la palabra y dijo: «¡Tengan compasión de mí, amigos míos, tengan compasión de mí, pues me ha herido la mano del Señor! ¿Por qué se ensañan contra mí como lo hace Dios y no se cansan de escarnecerme?

¡Ojalá que mis palabras se escribieran, ojalá que se grabaran en láminas de bronce; con punzón de hierro se esculpieran en la roca para siempre! Yo sé bien que mi defensor está vivo y que al final se levantará a favor del humillado; de nuevo me revestiré de mi piel y con mi carne veré a mi Dios; yo mismo lo veré y no otro; mis propios ojos lo contemplarán. Esta es la firme esperanza que tengo».
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 26
No me abandones, Dios mío.

Oye, Señor, mi voz y mis clamores y tenme compasión; el corazón me dice que te busque y buscándote estoy.
No me abandones, Dios mío.

No rechaces con cólera a tu siervo, tú eres mi único auxilio; no me abandones ni me dejes solo, Dios y salvador mío.
No me abandones, Dios mío.

La bondad del Señor espero ver en esta misma vida. Ármate de valor y fortaleza y en el Señor confía.
No me abandones, Dios mío.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
El Reino de Dios está cerca, dice el Señor; arrepiéntanse y crean en el Evangelio.
Aleluya.

Evangelio

Su deseo de paz se cumplirá
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 10, 1-12

En aquel tiempo designó el Señor a otros setenta y dos discípulos, y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir. Y les dijo: «La cosecha es mucha y los trabajadores pocos; rueguen, por tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos. Pónganse en camino. Miren que los envío como corderos en medio de lobos. No lleven dinero, ni morral, ni sandalias; y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Cuando entren en una casa, digan: ‘Que la paz reine en esta casa’. Y si allí hay gente amante de la paz, el deseo de paz de ustedes se cumplirá; si no, no se cumplirá. Quédense en esa casa, coman y beban de lo que tengan, porque el trabajador tiene derecho a su salario. No anden de casa en casa. En cualquier pueblo donde entren y los reciban bien, coman lo que les den, curen a los enfermos que haya, y díganles: ‘Ya se acerca a ustedes el Reino de Dios’. Pero si entran en un pueblo y no los reciben, salgan por las calles y digan: ‘Hasta el polvo de este pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos en señal de protesta contra ustedes. De todos modos, sepan que el Reino de Dios está cerca’. Yo les digo que en el día del juicio, Sodoma será tratada con menos rigor que ese pueblo».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, el sacrificio de alabanza que vamos a ofrecerte en esta festividad de santa Teresa del Niño Jesús, y concédenos que también nuestra vida sea agradable a tus ojos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Dice el Señor: Si no cambian y no se hacen como los niños, no entrarán en el Reino de los cielos.

Oración después de la Comunión

Señor, que esta sagrada comunión encienda en nosotros aquel amor que inspiró a santa Teresa del Niño Jesús el deseo de ofrecerte su vida por la salvación de todos los hombres.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Miércoles 30 de Septiembre

Memoria de san Jerónimo, Presbítero y Doctor de la Iglesia

Antífona de Entrada

Dichoso el hombre que medita la ley del Señor, de día y de noche; dará fruto a su tiempo.

Oración Colecta

Dios nuestro, tú que otorgaste a san Jerónimo el don de conocer y amar profundamente la Sagrada Escritura, concédenos descubrir en tu palabra la historia de tu amor por nosotros y el camino de nuestra salvación.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

¿Para qué dar la luz de la vida a un miserable?
Lectura del libro de Job 9, 1-12. 14-16

Job tomó la palabra y les dijo a sus amigos: «Sé muy bien que el hombre no puede hacer triunfar su causa contra Dios. Si el hombre pretendiera entablar pleito con él, de mil cargos que Dios le hiciera, no podría rechazar ninguno. El corazón de Dios es sabio y su fuerza es inmensa.

¿Quién se le ha enfrentado y ha salido triunfante? En un instante descuaja las montañas y sacude los montes con su cólera; él hace retemblar toda la tierra y la estremece desde sus cimientos. Basta con que dé una orden y el sol se apaga; esconde cuando quiere a las estrellas; él solo desplegó los cielos y camina sobre la superficie del mar. El creó todas las constelaciones del cielo: la Osa, Orión, las Cabrillas y las que se ven en el sur; él hace prodigios incomprensibles, maravillas sin número.

Cuando pasa junto a mí, no lo veo; cuando se aleja de mí, no lo siento. Si se apodera de algo, ¿quién se lo impedirá? ¿Quién podrá decirle: ‘Qué estás haciendo’?

Si Dios me llama a juicio, ¿cómo podría yo rebatir sus acciones? Aunque yo tuviera razón, no me quedaría otro remedio que implorar su misericordia. Si yo lo citara a juicio y él compareciera, no creo que atendiera a mis razones».
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 87
Señor, presta oído a mi clamor.

Señor, Dios mío, de día te pido auxilio, de noche grito en tu presencia. Que llegue hasta ti mi súplica, presta oído a mi clamor.
Señor, presta oído a mi clamor.

Porque mi alma está llena de desdichas y mi vida está al borde del abismo; ya me cuentan entre los que bajan a la tumba, soy como un inválido.
Señor, presta oído a mi clamor.

Tengo ya mi lugar entre los muertos, igual que los cadáveres que yacen en las tumbas, de los cuales, Señor, ya no te acuerdas, porque fueron arrancados de tu mano.
Señor, presta oído a mi clamor.

Me has colocado en el fondo de la tumba, en las tinieblas del abismo. Tu cólera pesa sobre mí, y estrellas contra mí todas tus olas.
Señor, presta oído a mi clamor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Jesucristo vino a servir y a dar su vida por la salvación de todos.
Aleluya.

Evangelio

Jesús tomó la firme determinación de ir a Jerusalén
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 9, 57-62

En aquel tiempo, mientras iban de camino Jesús y sus discípulos, alguien le dijo: «Te seguiré a donde quiera que vayas». Jesús le respondió: «Las zorras tienen madrigueras y los pájaros, nidos; pero el Hijo del hombre no tiene en dónde reclinar la cabeza». A otro, Jesús le dijo: «Sígueme». Pero él le respondió: «Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre». Jesús le replicó: «Deja que los muertos entierren a sus muertos. Tú ve y anuncia el Reino de Dios”.

Otro le dijo: «Te seguiré, Señor; pero déjame primero despedirme de mi familia». Jesús le contestó: «El que empuña el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Concédenos, Señor, que, meditando tu palabra, a ejemplo de san Jerónimo, te ofrezcamos con mayor fervor el sacrificio de la salvación
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Siempre que oí tus palabras, Señor, las acepté con gusto; tus palabras eran mi gozo y la alegría de mi corazón.

Oración después de la Comunión

Señor, que los sagrados dones que acabamos de recibir en la celebración gozosa de san Jerónimo, inflamen los corazones de tus fieles, para que, atentos a la enseñanza de la Sagrada Escritura, conozcamos lo que debemos seguir y, siguiéndolo, lleguemos a la vida eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Martes 29 de Septiembre

Fiesta de los santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael

Antífona de Entrada

Ángeles del Señor, bendecidlo; vosotros, los poderosos ejecutores de sus órdenes, los que estáis prontos a obedecer su palabra, bendecid al Señor.

Oración Colecta

Dios todopoderoso, que con providencia admirable has confiado a los ángeles y a los hombres su misión particular, haz que quienes te sirven constantemente en el cielo nos protejan siempre en la tierra.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Millones y millones estaban a sus órdenes
Lectura del libro del profeta Daniel 7,9-10.13-14

Yo, Daniel, tuve una visión nocturna: Vi que colocaban unos tronos y un anciano se sentó. Su vestido era blanco como la nieve, y sus cabellos, blancos como la lana. Su trono, llamas de fuego, con ruedas encendidas. Un río de fuego brotaba delante de él. Miles y miles lo servían, millones y millones estaban a sus órdenes. Comenzó el juicio y se abrieron los libros.

Yo seguí contemplando en mi visión nocturna y vi a alguien semejante a un hijo de hombre, que venía entre las nubes del cielo. Avanzó hacia el anciano de muchos siglos y fue introducido a su presencia. Entonces recibió la soberanía, la gloria y el reino. Y todos los pueblos y naciones de todas las lenguas lo servían. Su poder nunca se acabará, porque es un poder eterno, y su reino jamás será destruido.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 137
Te cantaremos, Señor, delante de tus ángeles.

Te doy gracias, Señor, de corazón por haber escuchado mis lamentos. Te cantaré delante de tus ángeles, me postraré mirando hacia tu templo.
Te cantaremos, Señor, delante de tus ángeles.

Y te daré, Señor, las gracias, por tu fidelidad y por tu amor. Siempre que te invoqué, tú me escuchaste y me diste valor.
Te cantaremos, Señor, delante de tus ángeles.

Que den gracias también todos los reyes al oír las palabras de tu boca, y alaben los designios del Señor, porque inmensa es su gloria.
Te cantaremos, Señor, delante de tus ángeles.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Que bendigan al Señor todos sus ejércitos, servidores fieles que cumplen su voluntad.
Aleluya.

Evangelio

Verán a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre
Lectura del santo Evangelio según san Juan 1,47-51

En aquel tiempo, cuando Jesús vio que Natanel se acercaba, dijo: «Este es un verdadero israelita en el que o hay doblez». Natanael le preguntó: «¿De dónde me conoces?» Jesús le respondió. «Antes de que Felipe te llamara, te vi cuando estabas debajo de la higuera». Respondió Natanael: «Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel». Jesús le contestó: «Tú crees, porque te he dicho que te vi debajo de la higuera. Mayores cosas has de ver». Después añadió: «Yo les aseguro que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el hijo del hombre».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Haz, Señor, que tus ángeles lleven ante ti los dones que te presentamos y que este sacrificio sea para todos los hombres fuente de vida y salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Te damos gracias de todo corazón; en presencia de los ángeles cantaremos.

Oración después de la Comunión

Que nos fortalezca, Señor, el pan celestial con que nos has alimentado, para que caminemos seguros por la senda de la salvación bajo la fiel custodia de los ángeles.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Lunes 28 de Septiembre

26ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

Por serte fiel, yo contemplaré tu rostro, Señor, y al despertar, espero saciarme de gloria.

Oración Colecta

Señor Dios, que muestras la luz de tu verdad a los que andan extraviados para que puedan volver al buen camino, concede a cuantos se profesan como cristianos rechazar lo que sea contrario al nombre que llevan y cumplir lo que ese nombre significa.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó. ¡Bendito sea el nombre del Señor!
Lectura del libro de Job 1, 6-22

Un día fueron los ángeles y se presentaron ante el Señor; entre ellos llegó también Satanás.

El Señor le preguntó: «¿De dónde vienes?» Él respondió: «De dar vueltas por la tierra». El Señor le dijo: «¿Te fijaste en mi siervo Job? No hay otro como él en la tierra: es un hombre íntegro y recto, que teme a Dios y se aparta del mal». Satanás le respondió: «¿Y crees que su temor a Dios es desinteresado? ¿Acaso no has construido una cerca protectora alrededor de él, de su familia y de todos sus bienes? Has bendecido sus trabajos, y sus rebaños se multiplican por el país. Pero hazle sentir un poco el peso de tu mano, daña sus posesiones, y verás cómo te maldice en tu propia cara». El Señor le dijo: «Haz lo que quieras con sus cosas, pero a él no lo toques». Y Satanás se retiró de la presencia del Señor. Un día que los hijos y las hijas de Job estaban comiendo y bebiendo en casa del hermano mayor, llegó un mensajero y dio esta noticia a Job: «Tus bueyes estaban arando y tus burros pastando en el mismo lugar, cuando cayeron sobre ellos unos bandidos, apuñalaron a los mozos y se llevaron el ganado. Sólo yo pude escapar para contártelo». No había acabado de hablar, cuando llegó otro y dijo: «Cayó un rayo del cielo que quemó y consumió tus ovejas y pastores. Sólo yo pude escapar para contártelo». No había acabado de hablar, cuando llegó otro y dijo: «Una banda de caldeos, divididos en tres grupos, se echó sobre los camellos y se los llevó, y apuñaló a los mozos. Sólo yo pude escapar para contártelo». No había acabado de hablar, cuando llegó otro y dijo: «Estaban tus hijos y tus hijas comiendo en casa del hermano mayor, cuando un huracán cruzó el desierto y embistió por los cuatro costados la casa, que se derrumbó y los mató. Sólo yo pude escapar para contártelo». Entonces Job se levantó y rasgó sus vestiduras, se rapó la cabeza, se postró por tierra en oración y dijo: «Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré allí. El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó. ¡Bendito sea el nombre del Señor!» A pesar de todo lo sucedido, Job no pecó ni protestó contra Dios.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 16
Señor, escucha nuestra súplica.

Señor, hazme justicia, y a mi clamor atiende; presta oído a mi súplica, pues mis labios no mienten.
Señor, escucha nuestra súplica.

Júzgame tú, Señor, pues tus ojos miran al que es honrado. Examina mi corazón, revísalo de noche, pruébame a fuego y no hallarás malicia en mí.
Señor, escucha nuestra súplica.

A ti mi voz elevo, pues sé que me respondes. Atiéndeme, Dios mío, y escucha mis palabras; muéstrame los prodigios de tu misericordia, pues a quien acude a ti, de sus contrarios salvas.
Señor, escucha nuestra súplica.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Jesucristo vino a servir, y a dar su vida por la salvación de todos.
Aleluya.

Evangelio

El más pequeño entre todos ustedes, ése es el más grande
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 9, 46-50

Un día, surgió entre los discípulos una discusión sobre quién era el más grande de ellos. Dándose cuenta Jesús de los que estaban discutiendo, tomó a un niño, lo puso junto a sí y les dijo: «El que reciba a este niño en mi nombre, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe también al que me ha enviado. En realidad el más pequeño entre todos ustedes, ése es el más grande». Entonces, Juan le dijo: «Maestro, vimos a uno que estaba expulsando a los demonios en tu nombre; pero se lo prohibimos, porque no anda con nosotros». Pero Jesús respondió: «No se lo prohíban, pues el que no está contra ustedes, está en favor de ustedes».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Mira, Señor, los dones de tu Iglesia suplicante, y concede que, al recibirlos, sirvan a tus fieles para crecer en santidad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él, dice el Señor.

Oración después de la Comunión

Alimentados con los dones que hemos recibido, te suplicamos, Señor, que, participando frecuentemente de este sacramento, crezcan los efectos de nuestra salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Domingo 27 de Septiembre

26ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

Todo lo que hiciste con nosotros, Señor, es verdaderamente justo, porque hemos pecado contra ti y hemos desobedecido tus mandatos; pero haz honor a tu nombre y trátanos conforme a tu inmensa misericordia.

Oración Colecta

Señor Dios, que manifiestas tu poder de una manera admirable sobre todo cuando perdonas y ejerces tu misericordia, multiplica tu gracia sobre nosotros, para que, apresurándonos hacia lo que nos prometes, nos hagas partícipes de los bienes celestiales.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Cuando el pecador se arrepiente, salva su vida
Lectura del libro del profeta Ezequiel 18,25-28

Esto dice el Señor: «Si ustedes dicen: ‘No es justo el proceder del Señor’, escucha, casa de Israel: ¿Con que es injusto mi proceder? ¿No es más bien el proceder de ustedes el injusto?

Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere; muere por la maldad que cometió. Cuando el pecador se arrepiente del mal que hizo y practica la rectitud y la justicia, el mismo salva su vida. Si recapacita y se aparta de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá»
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 24
Descúbrenos, Señor, tus caminos.

Descúbrenos, Señor, tus caminos, guíanos con la verdad de tu doctrina. Tú eres nuestro Dios y salvador y tenemos en ti nuestra esperanza.
Descúbrenos, Señor, tus caminos.

Acuérdate, Señor, que son eternos tu amor y tu ternura. Según ese amor y esa ternura, acuérdate de nosotros.
Descúbrenos, Señor, tus caminos.

Porque el Señor es recto y bondadoso indica a los pecadores el sendero, guía por la senda recta a los humildes y descubre a los pobres sus caminos.
Descúbrenos, Señor, tus caminos.

Segunda Lectura

Tengan los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los filipenses 2,1-11

Hermanos: Si alguna fuerza tiene una advertencia en nombre de Cristo, si de algo sirve una exhortación nacida del amor, si nos une el mismo Espíritu y si ustedes me profesan un afecto entrañable, llénenme de alegría teniendo todos una misma manera de pensar, un mismo amor, unas mismas aspiraciones y una sola alma. Nada hagan por espíritu de rivalidad ni presunción; antes bien, por humildad, cada uno considere a los demás como superiores de sí mismo y no busque su propio interés, sino el del prójimo. Tengan los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús.

Cristo, siendo Dios, no consideró que debía aferrarse a las prerrogativas de su condición divina, sino que, por el contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de siervo, y se hizo semejante a los hombres. Así, hecho uno de ellos, se humilló a sí mismo y por obediencia aceptó incluso la muerte y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús todos doblen la rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y todos reconozcan públicamente que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las conozco y ellas me siguen.
Aleluya.

Evangelio

El segundo hijo se arrepintió y fue. –Los publicanos y las prostitutas se les han adelantado en el Reino de Dios.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 21,28-32

En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «¿Qué opinan de esto? Un hombre que tenía dos hijos fue a ver al primero y le ordenó: ‘Hijo, ve a trabajar hoy en la viña’. Él le contestó: ‘Ya voy, señor’, pero no fue. El padre se dirigió al segundo y le dijo lo mismo. Este le respondió: ‘No quiero ir’, pero se arrepintió y fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre?» Ellos le respondieron: «El segundo».

Entonces Jesús les dijo: «Yo les aseguro que los publicanos y las prostitutas se les han adelantado en el camino del Reino de Dios. Porque vino a ustedes Juan, predicó el camino de la justicia y no le creyeron; en cambio, los publicanos las prostitutas, sí le creyeron; ustedes, ni siquiera después de haber visto, se han arrepentido ni han creído en él»
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Concédenos, Dios misericordioso, que nuestra ofrenda te sea aceptable y que por ella quede abierta para nosotros la fuente de toda bendición.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Recuerda, Señor, la promesa que le hiciste a tu siervo, ella me infunde esperanza y consuelo en mi dolor.

Oración después de la Comunión

Que este misterio celestial renueve, Señor, nuestro cuerpo y nuestro espíritu, para que seamos coherederos en la gloria de aquel cuya muerte, al anunciarla, la hemos compartido. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.

Sábado 26 de Septiembre

25ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

Meditamos, Señor, los dones de tu amor, en medio de tu templo. Tu alabanza llega hasta los confines de la tierra como tu fama. Tu diestra está llena de justicia.

Oración Colecta

Señor Dios, que por medio de la humillación de tu Hijo reconstruiste el mundo derrumbado, concede a tus fieles una santa alegría para que, a quienes rescataste de la esclavitud del pecado, nos hagas disfrutar del gozo que no tiene fin.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Acuérdate de tu Creador durante la juventud, antes de que el polvo vuelva a la tierra y el espíritu vuelva a Dios
Lectura del libro del Eclesiastés 11, 9-10; 12, 1-8

Alégrate, joven, durante tu juventud; disfruta de corazón tus años jóvenes, sigue el camino que te indique el corazón y lo que deleita a tus ojos; pero no olvides que de todo ello Dios te pedirá cuentas. Aleja de tu corazón la tristeza y de tu cuerpo el sufrimiento, porque niñez y juventud pasan rápidamente.

Acuérdate de tu Creador durante la juventud, antes de que vengan los días amargos y se te echen encima los años en que dirás: «No hallo gusto en nada»; antes de que se nuble la luz del sol, la luna y las estrellas, y retornen las nubes tras la lluvia.

Cuando tiemblen los guardias de la casa y se dobleguen los valientes; cuando dejen de trabajar las que muelen, porque son ya pocas, y las que miran por las ventanas se queden ciegas; se cierren las puertas de la calle y se apague el ruido del molino; enmudezca el canto de las aves, y cesen las canciones; cuando den miedo las alturas, y los peligros del camino; cuando florezca el almendro, se arrastre la langosta y no dé gusto la alcaparra; porque el hombre camina a su eterna morada y circulan por la calle los dolientes.

Antes de que se rompa el cordón de plata, y se quiebre la lámpara de oro, se destroce el cántaro en la fuente, y se caiga la polea en el pozo; antes de que el polvo vuelva a la tierra de donde vino, y el espíritu vuelva a Dios, que lo ha dado. Vanidad de vanidades, dice el Predicador; todo es vanidad.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 89
Tú eres, Señor, nuestro refugio.

Tú, Señor, haces, volver al polvo a los humanos, diciendo a los mortales que retornen. Mil años son para ti como un día que ya pasó; como una breve noche.
Tú eres, Señor, nuestro refugio.

Nuestra vida es tan breve como un sueño; semejante a la hierba, que despunta y florece en la mañana y por la tarde se marchita y se seca.
Tú eres, Señor, nuestro refugio.

Enséñanos a ver lo que es la vida y seremos sensatos. ¿Hasta cuándo, Señor, vas a tener compasión de tus siervos? ¿Hasta cuándo?
Tú eres, Señor, nuestro refugio.

Llénanos de tu amor por la mañana y júbilo será la vida toda. Que el Señor bondadoso nos ayude y dé prosperidad a nuestras obras.
Tú eres, Señor, nuestro refugio.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Jesucristo, nuestro salvador, ha vencido la muerte y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio.
Aleluya.

Evangelio

El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 9, 43-45

En aquel tiempo, como todos comentaban admirados los prodigios que Jesús hacía, éste dijo a sus discípulos: «Presten mucha atención a lo que les voy a decir: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres». Pero ellos no entendieron estas palabras, pues un velo les ocultaba su sentido y se las volvía incomprensibles. Y tenían miedo de preguntarle acerca de este asunto.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

La oblación que te ofrecemos, Señor, nos purifique, y nos haga participar, de día en día, de la vida del reino glorioso.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados, y yo los aliviaré, dice el Señor.

Oración después de la Comunión

Señor, que nos has colmado con tantas gracias, concédenos alcanzar los dones de la salvación y que nunca dejemos de alabarte.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Viernes 25 de Septiembre

25ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

Pueblos todos, aplaudan y aclamen a Dios con gritos de júbilo.

Oración Colecta

Señor Dios, que mediante la gracia de la adopción filial quisiste que fuéramos hijos de la luz, concédenos que no nos dejemos envolver en las tinieblas del error, sino que permanezcamos siempre vigilantes en el esplendor de la verdad.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Todas las tareas tienen su momento
Lectura del libro del Eclesiastés 3, 1-11

Hay un tiempo para cada tarea, y todo lo que hacemos bajo el sol tiene su tiempo: Tiempo de nacer, tiempo de morir; tiempo de plantar, tiempo de arrancar; tiempo de matar, tiempo de curar; tiempo de destruir, tiempo de construir; tiempo de llorar, tiempo de reír; tiempo de gemir, tiempo de bailar; tiempo de lanzar piedras, tiempo de recogerlas; tiempo de abrazarse, tiempo de separarse; tiempo de ganar, tiempo de perder; tiempo de guardar, tiempo de desechar; tiempo de rasgar, tiempo de coser; tiempo de callar, tiempo de hablar; tiempo de amar, tiempo de odiar; tiempo de guerra, tiempo de paz.

¿Qué provecho saca de su trabajo el que se esfuerza? He observado las tareas que Dios ha encomendado a los hombres, para que en ellas se ocupen. Todo lo ha hecho Dios a su debido tiempo y le ha dado el mundo al hombre para que reflexione sobre él; pero el hombre no puede abarcar las obras de Dios del principio hasta el fin.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 143
Bendito sea el Señor, mi fortaleza.

Bendito sea el Señor, mi fortaleza, mi roca firme; él adiestró mis manos y mis dedos para la lucha.
Bendito sea el Señor, mi fortaleza.

Él es mi amigo fiel, mi fortaleza, mi seguro escondite, escudo en que me amparo, el que los pueblos a mis plantas rinde.
Bendito sea el Señor, mi fortaleza.

Señor, ¿qué es el hombre para que en él te fijes? ¿Qué hay en él de valor para que así lo estimes? El hombre es como un soplo; sus días, como sombra que se extingue.
Bendito sea el Señor, mi fortaleza.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Jesucristo vino a servir y a dar su vida por la salvación de todos.
Aleluya.

Evangelio

Tú eres el Mesías de Dios. Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 9,18-22

Un día en que Jesús, acompañado de sus discípulos, había ido a un lugar solitario para orar, les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?» Ellos contestaron: «Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; y otros, que alguno de los antiguos profetas, que ha resucitado». Él les dijo: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?» Respondió Pedro: «El Mesías de Dios». Entonces Jesús les ordenó severamente que no lo dijeran a nadie. Después les dijo: «Es necesario que el Hijo del hombres sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que sea entregado a la muerte y que resucite al tercer día».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Señor Dios, que bondadosamente realizas el fruto de tus sacramentos, concédenos que seamos capaces de servirte como corresponde a tan santos misterios.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Padre, te ruego por ellos, para que sean uno en nosotros y el mundo pueda creer que tú me has enviado, dice el Señor.

Oración después de la Comunión

Que la víctima divina que te hemos ofrecido y que acabamos de recibir, nos vivifique, Señor, para que, unidos a ti con perpetuo amor, demos frutos que permanezcan para siempre.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Jueves 24 de Septiembre

25ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

El Señor es la fuerza de su pueblo, defensa y salvación para su Ungido. Sálvanos, Señor, vela sobre nosotros y guíanos siempre.

Oración Colecta

Señor, concédenos vivir siempre en el amor y respeto a tu santo nombre, ya que jamás dejas de proteger a quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Nada hay nuevo bajo el sol
Lectura del libro del Eclesiastés 1, 2-11

Todas las cosas, absolutamente todas, son vana ilusión. ¿Qué provecho saca el hombre de todos sus trabajos en la tierra? Pasa una generación, viene otra, pero la tierra permanece siempre. Sale el sol, se pone el sol y corre hacia el lugar donde volverá a salir. Sopla el viento hacia el sur, gira luego hacia el norte, y dando vueltas y más vueltas vuelve siempre a girar. Todos los ríos caminan al mar, pero el mar nunca se llena; regresan al punto de donde vinieron y de nuevo vuelven a correr. Todas las cosas cansan, nadie es capaz de explicarlas. No se cansan los ojos de ver, no se hartan los oídos de oír. Lo que antes existió, eso volverá a existir; lo que antes se hizo, eso se volverá a hacer. Nada hay nuevo bajo el sol. Y si de algo se dice: «Mira, esto sí es nuevo», eso ya existió en los siglos anteriores a nosotros. Nadie se acuerda de los antiguos, lo mismo pasará con los que vengan: no se acordarán de ellos sus sucesores.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 89
Tú eres, Señor, nuestro refugio.

Tú, Señor, haces volver al polvo a los humanos, diciendo a los mortales que retornen. Mil años son para ti como un día, que ya pasó; como una breve noche.
Tú eres, Señor, nuestro refugio.

Nuestra vida es tan breve como un sueño; semejante a la hierba, que despunta y florece en la mañana y por la tarde se marchita y se seca.
Tú eres, Señor, nuestro refugio.

Enséñanos a ver lo que es la vida y seremos sensatos. ¿Hasta cuándo, Señor, vas a tener compasión de tus siervos? ¿Hasta cuándo?
Tú eres, Señor, nuestro refugio.

Llénanos de tu amor por la mañana y júbilo será la vida toda. Que el Señor bondadoso nos ayude y dé prosperidad a nuestras obras.
Tú eres, Señor, nuestro refugio.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre si no es por mí, dice el Señor.
Aleluya.

Evangelio

A Juan yo lo mandé decapitar. ¿Quién es entonces éste, de quien oigo semejantes cosas?
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 9, 7-9

En aquel tiempo, el rey Herodes se enteró de los prodigios que Jesús hacía y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado; otros, que había regresado Elías, y otros que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas. Pero Herodes decía: «A Juan yo lo mandé decapitar. ¿Quién será, pues, éste, de quien oigo semejantes cosas?» Y tenía curiosidad de ver a Jesús.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Recibe, Señor, este sacrificio de reconciliación y alabanza y concédenos que, purificados por su eficacia, podamos ofrecerte el entrañable afecto de nuestro corazón.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Yo soy el buen pastor, y doy la vida por mis ovejas, dice el Señor.

Oración después de la Comunión

Renovados, Señor, por el alimento del sagrado Cuerpo y la preciosa Sangre de tu Hijo, concédenos que lo que realizamos con asidua devoción, lo recibamos convertido en certeza de redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Miércoles 23 de Septiembre

Memoria de San Pío de Pietrelcina, Presbítero

Antífona de Entrada

Que tus sacerdotes, Señor, se revistan de justicia, y tus fieles se llenen de júbilo.

Oración Colecta

Dios todopoderoso y eterno, que concediste a san Pío de Pietrelcina, presbítero, la gracia singular de participar de la cruz de tu Hijo, y renovaste, por su ministerio, las maravillas de tu misericordia, concédenos, por su intercesión, que, asociados siempre a los sufrimientos de Cristo, lleguemos felizmente a la gloria de la resurrección.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

No me des pobreza ni riqueza; dame solamente lo necesario para vivir
Lectura del libro de los Proverbios 30, 5-9

La palabra de Dios es verdadera, él es escudo para cuantos en él confían. No alteres para nada sus palabras, no sea que te reprenda y resultes mentiroso. Dos cosas te pido, Señor; no me las niegues antes de morir: líbrame de falsedad y mentira; no me des pobreza ni riqueza, dame tan solo lo necesario para vivir; no sea que la abundancia me aparte de ti y me haga olvidarte; no sea que la pobreza me obligue a robar y me lleve a ofenderte.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 118
Condúceme, Señor, por tu camino.

Apártame de los caminos falsos y dame la gracia de cumplir tu voluntad. Para mí valen más tus enseñanzas que miles de monedas de oro y plata.
Condúceme, Señor, por tu camino.

Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo. Aparto mi pie de toda senda mala para cumplir tus palabras.
Condúceme, Señor, por tu camino.

Medito tus decretos y odio el camino de la mentira. Detesto y aborrezco la mentira y amo tu voluntad.
Condúceme, Señor, por tu camino.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
El Reino de Dios está cerca, dice el Señor; arrepiéntanse y crean en el Evangelio.
Aleluya.

Evangelio

Los envió a predicar el Reino de Dios y a curar a los enfermos
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 9, 1-6

En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce y les dio poder y autoridad para expulsar toda clase de demonios y para curar enfermedades. Luego los envió a predicar el Reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles: «No lleven nada para el camino: ni bastón, ni morral, ni comida, ni dinero, ni dos túnicas. Quédense en la casa donde se alojen, hasta que se vayan de aquel sitio. Y si en algún pueblo no los reciben, salgan de allí y sacúdanse el polvo de los pies en señal de acusación». Ellos se pusieron en camino y fueron de pueblo en pueblo, predicando el Evangelio y curando en todas partes.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Contempla, Señor, los dones que presentamos en tu altar en la conmemoración de san Pío de Pietrelcina, y del mismo modo que, por estos santos misterios, le diste a él la gloria, concédenos también a nosotros tu perdón.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Dichoso el servidor a quien su amo, al volver, lo encuentre cumpliendo con su deber; yo les aseguro que le confiará todos sus bienes.

Oración después de la Comunión

Que esta mesa celestial, Dios todopoderoso, robustezca y aumente el vigor espiritual de todos los que celebramos la festividad de san Pío de Pietrelcina, para que conservemos íntegro el don de la fe y caminemos por el sendero de la salvación que él nos señaló.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Martes 22 de Septiembre

25ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

Oye, Señor, mi voz y mis clamores. Ven en mi ayuda, no me rechaces, ni me abandones, Dios, salvador mío.

Oración Colecta

Señor Dios, fortaleza de los que en ti esperan, acude, bondadoso, a nuestro llamado y puesto que sin ti nada puede nuestra humana debilidad, danos siempre la ayuda de tu gracia, para que, en el cumplimiento de tu voluntad, te agrademos siempre con nuestros deseos y acciones.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Diversas sentencias del libro de los Proverbios
Lectura del libro de los Proverbios 21, 1-6. 10-13

Como agua de riego es el corazón del rey en manos del Señor: él lo dirige adonde quiere. Al hombre le parece bueno todo lo que él hace, pero el Señor es quien juzga las intenciones.

Proceder con rectitud y con justicia es más grato al Señor que los sacrificios. Tras los ojos altaneros hay un corazón arrogante; la maldad del pecador brilla en su mirada. Los proyectos del diligente conducen a la abundancia, en cambio el perezoso no sale de la pobreza. Los tesoros ganados con mentira se deshacen como el humo y llevan a la muerte.

El malvado busca siempre el mal y nunca se apiada de su prójimo. Cuando se castiga al arrogante, el sencillo aprende; cuando se amonesta al sabio, crece su ciencia. El Señor observa el proceder de los malvados y acaba por precipitarlos en la desgracia. Quien cierra los oídos a las súplicas del pobre clamará también, pero nadie le responderá.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 118
Enséñame, Señor, a cumplir tu voluntad.

Dichoso el hombre de conducta intachable, que cumple la ley del Señor. Dame nueva luz para conocer tu ley y para meditar las maravillas de tu amor.
Enséñame, Señor, a cumplir tu voluntad.

He escogido el camino de la lealtad a tu voluntad y a tus mandamientos. Enséñame a cumplir tu voluntad y a guardarla de todo corazón.
Enséñame, Señor, a cumplir tu voluntad.

Guíame por la senda de tu ley, que es lo que quiero. Cumpliré tu voluntad sin cesar y para siempre.
Enséñame, Señor, a cumplir tu voluntad.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica, dice el Señor.
Aleluya.

Evangelio

Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 8, 19-21

En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus parientes, pero no podían llegar hasta él porque había mucha gente. Entonces le avisaron: «Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte». Pero él respondió: «Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Tú que con este pan y este vino que te presentamos das al género humano el alimento que lo sostiene y el sacramento que lo renueva, concédenos, Señor, que nunca nos falte esta ayuda para el cuerpo y el alma.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Padre santo, guarda en tu nombre a los que me has dado, para que, como nosotros, sean uno, dice el Señor.

Oración después de la Comunión

Señor, que esta santa comunión, que acabamos de recibir, así como significa la unión de los fieles en ti, así también lleve a efecto la unidad en tu Iglesia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Lunes 21 de Septiembre

Fiesta de san Mateo, Apóstol y Evangelista

Antífona de Entrada

Vayan y prediquen a todos los pueblos, bautizándolos y enseñándoles a cumplir todo lo que les he mandado, dice el Señor.

Oración Colecta

Dios misericordioso, que elegiste a san Mateo, un recaudador de impuestos, para hacerlo apóstol tuyo; ayúdanos, por su intercesión, a cumplir nuestras responsabilidades en esta vida como verdaderos apóstoles de Cristo.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Él fue quien concedió a unos ser apóstoles y a otros, evangelizadores
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 4, 1-7.11-13

Hermanos: Yo, Pablo, prisionero por la causa del Señor, los exhorto a que lleven una vida digna del llamamiento que han recibido. Sean siempre humildes y amables; sean compresivos y sopórtense mutuamente con amor; esfuércense en mantenerse unidos en el espíritu con el vínculo de la paz.

Porque no hay más que un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza del llamamiento que ustedes han recibido. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que reina sobre todos, actúa a través de todos y vive en todos.

Cada uno de nosotros ha recibido la gracia en la medida en que Cristo se la ha dado. Él fue quien concedió a unos ser apóstoles; a otros, ser profetas; a otros, ser evangelizadores; a otros, ser pastores y maestros. Y esto, para capacitar a los fieles, a fin de que, desempeñando debidamente su tarea, construyan el cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a estar unidos en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios y lleguemos a ser seres humanos perfectos, que alcancemos en todas sus dimensiones la plenitud de Cristo.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 18
El mensaje del Señor resuena en toda la tierra.

Los cielos proclaman la gloria de Dios, el firmamento anuncia la obra de sus manos: un día comunica su mensaje al otro día, una noche se lo trasmite a la otra noche.
El mensaje del Señor resuena en toda la tierra.

Sin que pronuncien una palabra, sin que resuene su voz, a toda la tierra llega su sonido, y su mensaje hasta el fin del mundo.
El mensaje del Señor resuena en toda la tierra.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Señor, Dios eterno, alegres te cantamos, a ti nuestra alabanza. A ti, Señor, te alaba el coro celestial de los apóstoles.
Aleluya.

Evangelio

Sígueme. Él se levantó y lo siguió
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 9, 9-13

En aquel tiempo, Jesús vio a un hombre llamado Mateo sentado a su mesa de recaudador de impuestos, y le dijo: «Sígueme». Él se levantó y lo siguió. Después, cuando estaba a la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaron con Jesús y sus discípulos. Viendo esto, los fariseos preguntaron a los discípulos: «¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?» Jesús lo oyó y dijo: «No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Entiendan bien lo que significa: misericordia quiero y no sacrificios. Porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, los dones que te presentamos en la fiesta del apóstol y evangelista san Mateo; y como fruto de esta Eucaristía, concede a tu Iglesia mantenerse fiel al Evangelio predicado por los apóstoles.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, dice el Señor.

Oración después de la Comunión

Tú, Señor, que nos has hecho partícipes en esta Eucaristía del júbilo de san Mateo al recibir en su casa a Jesucristo; concédenos la gracia de no separarnos nunca de tu Hijo y de esforzarnos por darlo a conocer.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Domingo 20 de Septiembre

25ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

Yo soy la salvación de mi pueblo, dice el Señor. Los escucharé cuando me llamen en cualquier tribulación, y siempre seré su Dios.

Oración Colecta

Señor Dios, que has hecho el amor a ti y a los hermanos la plenitud de todo lo mandado en tu santa ley, concédenos que, cumpliendo tus mandamientos, merezcamos llegar a la vida eterna.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes
Lectura del libro del profeta Isaías 55,6-9

Busquen al Señor mientras lo pueden encontrar, invóquenlo mientras está cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal, sus planes; que regrese al Señor, y él tendrá piedad; a nuestro Dios, que es rico en perdón.

Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, sus caminos no son mis caminos, dice el Señor. Porque así como aventajan los cielos a la tierra, así aventajan mis caminos a los de ustedes y mis pensamientos a sus pensamientos.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 144
Bendeciré al Señor eternamente.

Un día tras otro bendeciré tu nombre y no cesará mi boca de alabarte. Muy digno de alabanza es el Señor, por ser su grandeza incalculable.
Bendeciré al Señor eternamente.

El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y generoso para perdonar. Bueno es el Señor para con todos y su amor se extiende a todas sus creaturas.
Bendeciré al Señor eternamente.

Siempre es justo el Señor en sus designios y están llenas de amor todas sus obras. No está lejos de aquellos que lo buscan; muy cerca está el Señor de quien lo invoca.
Bendeciré al Señor eternamente.

Segunda Lectura

Para mí, la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los filipenses 1,20-24.27

Hermanos: Ya sea por mi vida, ya sea por mi muerte, Cristo será glorificado en mí. Porque para mí la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia. Pero si el continuar viviendo en este mundo me permite trabajar todavía con fruto, no sabría yo que elegir. Me hacen fuerza ambas cosas: por una parte, el deseo de morir y estar con Cristo, lo cual, ciertamente es con mucho lo mejor; y por la otra, el de permanecer en vida, porque esto es necesario para el bien de ustedes. Por lo que a ustedes toca, lleven una vida digna del Evangelio de Cristo.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Abre, Señor, nuestros corazones para que comprendamos las palabras de tu Hijo.
Aleluya.

Evangelio

¿Vas a tenerme rencor porque yo soy bueno?
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 20,1-16

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: «El Reino de los cielos es semejante a un propietario que, al amanecer, salió a contratar trabajadores para su viña. Después de quedar con ellos en pagarles un denario por día, los mandó a su viña. Salió otra vez a media mañana, vio a unos que estaban ociosos en la plaza y les dijo: ‘Vayan también ustedes a mi viña y les pagaré lo que sea justo’. Salió de nuevo a medio día y a media tarde e hizo lo mismo.

Por último, salió también al caer la tarde y encontró todavía otros que estaban en la plaza y les dijo: ‘¿Por qué han estado aquí todo el día sin trabajar?’ Ellos le respondieron: ‘Porque nadie nos ha contratado’. Él les dijo: ‘Vayan también ustedes a mi viña’.

Al atardecer, el dueño de la viña le dijo a su administrador: ‘Llama a los trabajadores y págales su jornal, comenzando por los últimos hasta que llegues a los primeros’. Se acercaron, pues, los que habían llegado al caer la tarde y recibieron un denario cada uno. Cuando les llegó su turno a los primeros, creyeron que recibirían más; pero también ellos recibieron un denario cada uno. Al recibirlo, comenzaron a reclamarle al proletario, diciéndole: ‘Esos que llegaron al último sólo trabajaron una hora, y sin embargo, les pagas lo mismo que a nosotros, que soportamos el peso del día y del calor’.

Pero él respondió a uno de ellos: ‘Amigo, yo no te hago ninguna injusticia. ¿Acaso no quedamos en que te pagaría un denario? Toma, pues, lo tuyo y vete. Yo quiero darle al que llegó al último lo mismo que a ti. ¿Qué no puedo hacer con lo mío lo que yo quiero? ¿O vas a tenerme rencor porque yo soy bueno?’ De igual manera, los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Acepta benignamente, Señor, los dones de tu pueblo, para que recibamos, por este sacramento celestial, aquello mismo que el fervor de nuestra fe nos mueve a proclamar.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Tú promulgas tus preceptos para que se observen con exactitud. Ojalá que mi conducta se ajuste siempre al cumplimiento de tu voluntad.

Oración después de la Comunión

A quienes alimentas, Señor, con tus sacramentos, confórtanos con tu incesante ayuda, para que en estos misterios recibamos el fruto de la redención y la conversión de nuestra vida.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Sábado 19 de Septiembre

24ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? Cuando me asaltan mis enemigos, tropiezan y caen.

Oración Colecta

Señor Dios, de quien todo bien procede, escucha nuestras súplicas y concédenos que comprendiendo, por inspiración tuya, lo que es recto, eso mismo, bajo tu guía, lo hagamos realidad.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Se entierra un cuerpo corruptible y resucita incorruptible
Lectura de la primera carta del apóstol según Pablo a los Corintios 15, 35-37.42-49

Hermanos: Hay algunos que preguntan: «¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo volverán a la vida?» Es que no se han puesto a pensar que el grano que se siembra tiene que morir, para que nazca la planta. Lo que se siembra no es la planta que va a brotar, sino solamente la semilla, de trigo, por ejemplo, o de cualquier otra planta.

Lo mismo sucederá en la resurrección de los muertos: se siembra lo corruptible, resucita incorruptible; se siembra lo miserable, resucita glorioso; se siembra lo débil, resucita fuerte; se siembra un cuerpo humano, resucita un cuerpo vivificado por el Espíritu divino. Pues si existe un cuerpo animal, también existe un cuerpo vivificado por el Espíritu.

En efecto, la Escritura dice: El primer hombre, Adán, fue un ser que tuvo vida. El nuevo Adán, en cambio, es Espíritu que da vida. Sin embargo, no existe primero lo vivificado por el Espíritu, sino lo puramente humano; lo vivificado por el Espíritu viene después.

El primer hombre, hecho de tierra, era terreno; el segundo viene del cielo. Como fue el hombre terreno, así son los hombres terrenos; como es el hombre celestial, así serán los celestiales. Y del mismo modo que somos semejantes al hombre terreno, seremos también semejantes al hombre celestial.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 55
Caminaré en la presencia del Señor.

Yo sé bien que el Señor está conmigo; por eso en Dios, cuya promesa alabo, sin temor me confío. ¿Qué hombre ha de poder causarme daño?
Caminaré en la presencia del Señor.

Te debo, Señor, las promesas que te hice, te las cumpliré con acción de gracias, porque libraste mi vida de la muerte, mis pies de la caída, para que camine en la presencia de Dios, mientras tengo la luz de la vida.
Caminaré en la presencia del Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Dichosos los que cumplen la palabra del Señor con un corazón bueno y sincero, y perseveran hasta dar fruto.
Aleluya.

Evangelio

Lo que cayó en tierra buena representa a los que escuchan la palabra, la conservan en un corazón bueno y bien dispuesto, y dan fruto por su constancia
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 8, 4-15

En aquel tiempo, mucha gente se había reunido alrededor de Jesús, y al ir pasando por los pueblos otros más se le unían. Entonces les dijo esta parábola: «Salió un sembrador a sembrar su semilla. Al ir sembrando, unos granos cayeron en el camino, la gente los pisó y los pájaros se los comieron. Otros cayeron en terreno pedregoso; y al brotar, se secaron por falta de humedad. Otros cayeron entre espinos; y al crecer éstos los ahogaron. Los demás cayeron en tierra buena; crecieron y produjeron el ciento por uno».

Dicho esto, exclamó: «El que tenga oídos para oír, que oiga». Entonces le preguntaron los discípulos: «¿Qué significa esta parábola?» Y él les respondió: «A ustedes se les ha concedido conocer claramente los secretos del Reino de Dios; en cambio, a los demás sólo les hablo en parábolas ‘para que viendo no vean y oyendo no entiendan’.

La parábola significa esto: la semilla es la palabra de Dios. Lo que cayó en el camino representa a los que escuchan la palabra, pero luego viene el diablo y se la lleva de sus corazones, para que no crean ni se salven. Lo que cayó en terreno pedregoso representa a los que al escuchar la palabra la reciben con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan. La semilla que cayó entre espinos representa a los que escuchan la palabra, pero con los afanes, riquezas y placeres de la vida se van ahogando y no dan fruto. Lo que cayó en tierra buena representa a los que escuchan la palabra, la conservan en un corazón bueno y bien dispuesto, y dan fruto por su constancia».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Mira, Señor, con bondad nuestro servicio para que esta ofrenda se convierta para ti en don aceptable y para nosotros, en aumento de nuestra caridad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él.

Oración después de la Comunión

Señor, que la virtud medicinal de este sacramento nos cure por tu bondad de nuestras maldades y nos haga avanzar por el camino recto.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Viernes 18 de Septiembre

24ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

Mírame, Señor, y ten piedad de mí, que estoy solo y afligido. Ve mi pequeñez y mis trabajos, y perdona todos mis pecados, Dios mío.

Oración Colecta

Señor Dios, cuya providencia no se equivoca en sus designios, te rogamos humildemente que apartes de nosotros todo lo que pueda causarnos algún daño y nos concedas lo que pueda sernos de provecho.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Si Cristo no ha resucitado vana es la fe de ustedes
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15, 12-20

Hermanos: Si predicamos que Cristo resucitó de entre los muertos, ¿cómo es que algunos de ustedes andan diciendo que los muertos no resucitan? Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no ha resucitado, nuestra predicación carece de sentido y la fe de ustedes es vana.

Seríamos, además, falsos testigos de Dios, puesto que hemos afirmado falsamente que Dios resucitó a Cristo; porque, si fuera cierto que los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no ha resucitado, es vana la fe de ustedes y siguen aún sumidos en sus pecados, y los que murieron en Cristo, perecieron. Si nuestra esperanza en Cristo no va más allá de esta vida, somos los más infelices de todos los humanos. Pero no es así; Cristo resucitó, y resucitó como la primicia de todos los muertos.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 16
Atiéndeme, Dios mío, escucha mi oración.

Señor, hazme justicia y a mi clamor atiende; presta oído a mi súplica, pues mis labios no mienten.
Atiéndeme, Dios mío, escucha mi oración.

A ti mi voz elevo, pues sé que me respondes. Atiéndeme, Dios mío, escucha mis palabras; muéstrame los prodigios de tu misericordia, pues a quien acude a Ti lo salvas de sus contrarios.
Atiéndeme, Dios mío, escucha mi oración.

Protégeme, Señor, como a las niñas de tus ojos, bajo la sombra de tus alas escóndeme; pues yo, por serte fiel, contemplaré tu rostro, y al despertarme espero saciarme de tu vista.
Atiéndeme, Dios mío, escucha mi oración.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla.
Aleluya.

Evangelio

Los acompañaban algunas mujeres, que los ayudaban con sus propios bienes
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 8,1-3

En aquel tiempo, Jesús comenzó a recorrer ciudades y poblados predicando la buena nueva del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que habían sido libradas de espíritus malignos y curadas de varias enfermedades. Entre ellas iban María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, el administrador de Herodes; Susana y otras muchas, que lo ayudaban con sus propios bienes.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Llenos de confianza en tu bondad, acudimos, Señor, ante tu santo altar trayéndote nuestros dones, a fin de que, purificados por tu gracia, quedemos limpios por los mismos misterios que celebramos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Cualquier cosa que pidan en la oración, crean ustedes que ya se la han concedido, y la obtendrán, dice el Señor.

Oración después de la Comunión

Dirige, Señor, con tu Espíritu, a quienes nutres con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, para que, dando testimonio de ti, no sólo de palabra, sino con las obras y de verdad, merezcamos entrar en el reino de los cielos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Jueves 17 de Septiembre

24ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

El Señor es mi refugio, lo invoqué y me libró. Me salvó porque me ama.

Oración Colecta

Concédenos, Señor, que tu poder pacificador dirija el curso de los acontecimientos del mundo y que tu Iglesia se regocije al poder servirte con tranquilidad.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Esto es lo que predicamos y lo que ustedes han creído
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15, 1-11

Hermanos: Les recuerdo el Evangelio que les prediqué, que ustedes aceptaron y en el cual están firmes. Este Evangelio los salvará, si lo cumplen tal y como yo lo prediqué; de otro modo, habrán creído en vano. Les transmití, ante todo, lo que yo mismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, como dicen las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según estaba escrito; que se le apareció a Pedro y luego a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales viven todavía, otros ya murieron; después se le apareció a Santiago, después a todos los apóstoles; finalmente, se me apareció también a mí, que soy como un aborto.

Porque yo perseguí a la Iglesia de Dios, y por eso soy el último de los apóstoles e indigno de llamarme apóstol. Sin embargo, por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no ha sido estéril en mí. Al contrario, he trabajado más que todos ellos. Aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios conmigo. De cualquier manera, sea yo, sean ellos, esto es lo que predicamos; esto mismo lo que ustedes han creído.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 117
Te damos gracias, Señor, porque eres bueno.

Te damos gracias, Señor, porque eres bueno, porque tu misericordia es eterna. Diga la casa de Israel: Su misericordia es eterna.
Te damos gracias, Señor, porque eres bueno.

Escuchemos el canto de victoria que sale de la casa de los justos: La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es nuestro orgullo.
Te damos gracias, Señor, porque eres bueno.

No moriré, continuaré viviendo para contar lo que el Señor ha hecho. Tú eres mi Dios, te doy gracias; tú eres mi Dios, yo te alabo.
Te damos gracias, Señor, porque eres bueno.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Vengan a mí todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo los aliviaré, dice el Señor.
Aleluya.

Evangelio

Sus pecados le han quedado perdonados, porque tiene mucho amor
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 7, 36-50

En aquel tiempo, un fariseo invitó a Jesús que fuera a comer con él. Jesús, entrando en casa del fariseo, se sentó a la mesa. Una mujer de mala vida en aquella ciudad, cuando supo que Jesús estaba comiendo en casa del fariseo, vino con un frasco de perfume y, colocándose detrás de Jesús, comenzó a llorar; con sus lágrimas bañaba sus pies, se los enjugaba con sus cabellos, los cubría de besos y los ungía con el perfume.

Viendo esto, el fariseo que lo había invitado comenzó a pensar: «Si éste fuera profeta, sabría qué clase de mujer es la que lo está tocando: sabría que es una pecadora». Entonces Jesús le dijo: «Simón, tengo algo que decirte». Él contestó: «Dímelo, Maestro». Jesús le dijo: «Dos hombres debían dinero a un prestamista: uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagarle, les perdonó la deuda a los dos. ¿Cuál de los dos lo amará más?» Simón respondió: «Supongo que aquel a quien le perdonó más». Jesús le dijo: «Has juzgado bien». Luego, señalando a la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Cuando entré a tu casa, no me ofreciste agua para los pies; ella, en cambio, me los ha lavado con sus lágrimas y me los ha enjugado con sus cabellos. Tú no me diste el beso de saludo; ella, en cambio, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste con aceite la cabeza; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo: sus pecados, que son muchos, le han quedado perdonados, porque tiene mucho amor. En cambio, al que poco se le perdona, poco ama». Luego le dijo a la mujer: «Tus pecados te han quedado perdonados». Los invitados empezaron a decir entre sí: «¿Quién es éste, que hasta los pecados perdona?» Pero Jesús dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Señor Dios, que haces tuyas nuestras ofrendas, que tú mismo nos das para dedicarlas a tu nombre, concédenos que también nos alcancen la recompensa eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo, dice el Señor.

Oración después de la Comunión

Alimentados por estos dones de salvación, suplicamos, Señor, tu misericordia, para que este sacramento que nos nutre en nuestra vida temporal nos haga partícipes de la vida eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Miércoles 16 de Septiembre

Memoria de san Cornelio, Papa y san Cipriano, Obispo, Mártires

Antífona de Entrada

Ahora gozan en el cielo las almas de los santos, que siguieron en la tierra las huellas de Cristo; y, porque lo amaron hasta derramar su sangre por él, con Cristo se gozan eternamente.

Oración Colecta

Señor Dios, que en los santos Cornelio y Cipriano nos has dejado un ejemplo de colaboración pastoral y de adhesión a Cristo hasta el martirio, concédenos ese mismo amor a tu Hijo, para trabajar por la unidad de la Iglesia.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Entre estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor, el amor es la mayor de la tres
Lectura de la primera carta del apóstol sal Pablo a los Corintios 12, 31-13, 13

Hermanos: Aspiren a los dones de Dios más excelentes. Voy a mostrarles el camino mejor de todos. Aunque yo hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, no soy más que una campana que resuena o unos platillos que aturden. Aunque yo tuviera el don de profecía y penetrara todos los misterios, aunque yo poseyera en grado sublime el don de ciencia y mi fe fuera tan grande como para cambiar de sitio las montañas, si no tengo amor, nada soy. Aunque yo repartiera en limosnas todos mis bienes y aunque me dejara quemar vivo, si no tengo amor, de nada me sirve.

El amor es compasivo, el amor es servicial y no tiene envidia; el amor no es presumido ni se envanece; no es grosero ni egoísta; no se irrita ni guarda rencor; no se alegra con injusticia, sino que goza con la verdad. El amor disculpa sin límites, confía sin límites, espera sin límites, soporta sin límites.

El amor dura para siempre; en cambio, el don de profecía se acabará; el don de lenguas desaparecerá, y el don de ciencia dejará de existir, porque nuestros dones de ciencia o de profecía son imperfectos. Pero cuando llegue la consumación, todo lo imperfecto desaparecerá. Cuando yo era niño, hablaba como niño, sentía como niño y pensaba como niño; pero cuando llegué a ser hombre, hice a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo y oscuramente, pero después será cara a cara. Ahora sólo conozco de una manera imperfecta, pero entonces conoceré a Dios como él me conoce a mí. Ahora tenemos estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor; pero el amor es la mayor de las tres.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 32
Dichoso el pueblo escogido por Dios.

Demos gracias a Dios al son del arpa, que la lira acompañe nuestros cantos, cantemos en su honor nuevos cantares, al compás de instrumentos aclamémoslo.
Dichoso el pueblo escogido por Dios.

Sincera es la palabra del Señor y todas sus acciones son leales. Él ama la justicia y el derecho, la tierra llena está de sus bondades.
Dichoso el pueblo escogido por Dios.

Feliz la nación cuyo Dios es el Señor, dichoso el pueblo que escogió por suyo. Muéstrate bondadoso con nosotros, porque en ti, Señor, hemos confiado.
Dichoso el pueblo escogido por Dios.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida. Tú tienes palabras de vida eterna.
Aleluya.

Evangelio

Tocamos la flauta y ustedes no bailaron, cantamos canciones tristes y no lloraron
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 7, 31-35

En aquel tiempo, Jesús dijo: «¿Con quién compararé a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? Se parecen a esos niños que se sientan a jugar en la plaza y se gritan los unos a los otros: ‘Tocamos la flauta y no han bailado; cantamos canciones tristes y no han llorado’.

Porque vino Juan el Bautista, que ni comía pan ni bebía vino, y ustedes dijeron: ‘Este está endemoniado’. Y viene el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: ‘Este hombre es un glotón y un bebedor, amigo de publicanos y pecadores’. Pero sólo aquellos que tienen la sabiduría de Dios, son quienes lo reconocen».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, los dones que tu Iglesia te presenta al conmemorar el martirio de los santos Cornelio y Cipriano y haz que esta Eucaristía, que a ellos les dio valor para morir por Cristo, nos dé a nosotros fortaleza para vivir como cristianos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Ustedes han perseverado conmigo en mis pruebas, dice el Señor, y yo les voy a dar el Reino, para que en él coman y beban a mi mesa.

Oración después de la Comunión

Que esta comunión que hemos recibido nos confirme, Señor, en el amor a Cristo para que, a ejemplo de los mártires Cornelio y Cipriano, podamos dar testimonio con nuestra vida de la fuerza renovadora del Evangelio.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Martes 15 de Septiembre

Nuestra Señora, Virgen de los dolores

Antífona de Entrada

El anciano Simeón dijo a María: Este Hijo tuyo será un signo de división y provocará la caída y la resurrección de muchos en Israel; y una espada atravesará tu propio corazón.

Oración Colecta

Dios nuestro, que quisiste que la Madre de tu Hijo compartiera con él, de pie junto a la cruz, sus sufrimientos, haz que todos nosotros, asociados con la Virgen en la pasión de Cristo, participemos también en la gloria de la resurrección.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Aprendió a obedecer y se convirtió en autor de salvación eterna
Lectura de la carta a los hebreos 5,7-9

Hermanos: Durante su vida mortal, Cristo ofreció oraciones y súplicas, con fuertes voces y lágrimas, a aquel que podía librarlo de la muerte, y fue escuchado por su piedad. A pesar de que era el Hijo, aprendió a obedecer padeciendo, y llegado a su perfección, se convirtió en la causa de salvación eterna para todos los que lo obedecen.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 30
Señor, por tu amor tan grande ponme a salvo.

A ti, Señor, me acojo, que no quede yo nunca defraudado; Señor, tú que eres justo, ponme a salvo. Escucha mi oración.
Señor, por tu amor tan grande ponme a salvo.

Ven a rescatarme sin retardo, sé tú mi fortaleza y mi refugio. Pues eres mi refugio y mi fortaleza, por tu nombre, Señor, guía mis pasos.
Señor, por tu amor tan grande ponme a salvo.

Sácame de la red que me han tendido, porque eres tú mi amparo. En tus manos encomiendo mi espíritu y tu lealtad me librará, Dios mío.
Señor, por tu amor tan grande ponme a salvo.

Pero yo, en ti confío; «tú eres mi Dios», Señor, siempre te digo; mi suerte está en tus manos, líbrame del poder de mi enemigo que viene tras mis pasos.
Señor, por tu amor tan grande ponme a salvo.

Qué grande es la bondad que has reservado, Señor, para tus fieles. Con quien se acoge a ti, Señor, y a la vista de todos, ¡qué bueno eres!
Señor, por tu amor tan grande ponme a salvo.

Secuencia (opcional)

La Madre piadosa estaba junto a la cruz, y lloraba mientras el Hijo pendía; cuya alma triste y llorosa, traspasada y dolorosa, fiero cuchillo tenía.

¡Oh cuán triste y afligida estaba la Madre herida, de tantos tormentos llena!

Cuando triste contemplaba y dolorosa miraba del Hijo amado la pena.

¿Y cuál hombre no llorara si a la Madre contemplara de Cristo en tanto dolor?

¿Y quién no se entristeciera, Madre piadosa, si os viera sujeta a tanto rigor?

Por los pecados del mundo, vio a Jesús en tan profundo tormento la dulce Madre.

Vio morir al Hijo amado que rindió desamparado el espíritu a su Padre.

¡Oh dulce fuente de amor!, hazme sentir tu dolor para que llore contigo.

Y que, por mi Cristo amado, mi corazón abrasado más viva en él que conmigo.

Y, porque a amarlo me anime, en mi corazón imprime las llagas que tuvo en sí.

Y de tu Hijo, Señora, divide conmigo ahora las que padeció por mí.

Hazme contigo llorar y de veras lastimar de sus penas mientras vivo;

porque acompañar deseo en la cruz, donde lo veo, tu corazón compasivo.

¡Virgen de vírgenes santas!, llore ya con ansias tantas que el llanto dulce me sea;

porque su pasión y muerte tenga en mi alma de suerte que siempre sus penas vea.

Haz que su cruz me enamore y que en ella viva y more de mi fe y amor indicio;

porque me inflame y encienda y contigo me defienda en el día del juicio.

Haz que me ampare la muerte de Cristo, cuando en tan fuerte trance, vida y alma estén;

porque, cuando quede en calma el cuerpo, vaya mi alma a su eterna gloria. Amén.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Feliz la Virgen María, que, sin morir, mereció la palma del martirio junto a la cruz del Señor.
Aleluya.

Evangelio

Ahí está tu hijo. Ahí está tu madre
Lectura del santo Evangelio según san Juan 19,25-27

En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaba su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a su Madre y junto a ella al discípulo que tanto quería, Jesús dijo a su Madre: «Mujer, ahí está tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Ahí está tu madre». Y desde entonces el discípulo se la llevó a vivir con él.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, los dones que te presentamos en esta festividad de la Virgen de los Dolores, a la que tu Hijo nos dio como madre cuando celebró en la cruz este mismo sacrificio que vamos a ofrecerte.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Alegrémonos de participar en los sufrimientos de Cristo, para que podamos alegrarnos también el día en que venga lleno de gloria.

Oración después de la Comunión

Tú que nos has hecho partícipes del sacramento de nuestra redención en esta fiesta de Nuestra Señora de los Dolores, ayúdanos, Señor, a aliviar los sufrimientos que Cristo sigue padeciendo en nuestros hermanos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Lunes 14 de Septiembre

24ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

Confío, Señor, en tu misericordia. Se alegra mi corazón con tu auxilio; cantaré al Señor por el bien que me ha hecho.

Oración Colecta

Concédenos, Dios todopoderoso, que la constante meditación de tus misterios nos impulse a decir y hacer siempre lo que sea de tu agrado.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Si hay divisiones entre ustedes, entonces ya no se reúnan para celebrar la cena del Señor
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios 11,17-26.33

Hermanos: Con respecto a las reuniones de ustedes ciertamente no puedo alabarlas, porque les hacen más daño que provecho. En efecto, he sabido que, cuando se reúnen en asamblea hay divisiones entre ustedes, y en parte lo creo. Es cierto que tiene que haber divisiones, para que se ponga de manifiesto quiénes tienen verdadera virtud.

De modo que, cuando se reúnen en común, ya no es para comer la cena del Señor, porque cada uno se adelanta a comer su propia cena, y mientras uno pasa hambre, el otro se embriaga. ¿Acaso no tienen su propia casa para comer y beber? ¿O es que desprecian a la asamblea de Dios y quieren avergonzar a los que son pobres? ¿Qué quieren que les diga? ¿Qué los alabe? En esto no los alabo. Porque yo recibí del Señor lo mismo que les he transmitido: que el Señor Jesús, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan en sus manos, y pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía». Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: «Este cáliz es la nueva alianza que se sella con mi sangre. Hagan esto en memoria mía siempre que beban de él». Por eso, cada vez que ustedes comen de este pan y beben de este cáliz, proclaman la muerte del Señor, hasta que vuelva.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 39
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Sacrificios y ofrendas no quisiste, abriste, en cambio, mis oídos a tu voz.
No exigiste holocaustos por la culpa, así que dije: «Aquí estoy».
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

En tus libros se me ordena hacer tu voluntad; esto es, Señor, lo que deseo: tu ley en medio de mi corazón.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

He anunciado tu justicia en la gran asamblea; no he cerrado mis labios, tú lo sabes, Señor.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Que se gocen en ti y que se alegren todos los que te buscan. Cuantos quieren de ti la salvación, repiten sin cesar: «¡Qué grande es Dios!»
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él tenga vida eterna.
Aleluya.

Evangelio

Ni en Israel he hallado una fe tan grande.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 7, 1-10

En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar a la gente, entró en Cafarnaúm. Había allí un oficial romano, que tenía enfermo y a punto de morir a un criado muy querido. Cuando le dijeron que Jesús estaba en la ciudad, le envió a algunos de los ancianos de los judíos para rogarle que viniera a curar a su criado. Ellos, al acercarse a Jesús, le rogaban encarecidamente, diciendo: «Merece que le concedas ese favor, pues quiere a nuestro pueblo y hasta nos ha construido una sinagoga». Jesús se puso en marcha con ellos.

Cuando ya estaba cerca de la casa, el oficial romano envió unos amigos a decirle: «Señor, no te molestes, porque yo no soy digno de que tú entres en mi casa; por eso ni siquiera me atreví a ir personalmente a verte. Basta con que digas una sola palabra y mi criado quedará sano. Porque yo, aunque soy un subalterno, tengo soldados bajo mis órdenes y le digo a uno: ‘¡Ve!’, y va; a otro: ‘¡Ven!’, y viene; y a mi criado: ‘¡Haz esto!’, y lo hace». Al oír esto, Jesús quedó lleno de admiración, y volviéndose hacia la gente que lo seguía, dijo: «Yo les aseguro que ni en Israel he hallado una fe tan grande». Los enviados regresaron a la casa y encontraron al criado perfectamente sano.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Al celebrar con la debida reverencia tus misterios, te rogamos, Señor, que los dones ofrecidos en honor de tu gloria nos sirvan para la salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Señor, yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo, el que tenía que venir al mundo.

Oración después de la Comunión

Concédenos, Dios todopoderoso, que alcancemos aquel fruto celestial, cuyo adelanto acabamos de recibir mediante estos sacramentos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Domingo 13 de Septiembre

24ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

Concede, Señor, la paz a los que esperan en ti, y cumple así las palabras de tus profetas; escucha las plegarias de tu siervo, y de tu pueblo Israel.

Oración Colecta

Señor Dios, creador y soberano de todas las cosas, vuelve a nosotros tus ojos y concede que te sirvamos de todo corazón, para que experimentemos los efectos de tu misericordia.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Perdona la ofensa a tu prójimo para obtener tú el perdón
Lectura del libro del Eclesiástico (Sirácide) 27,33-28,9

Cosas abominables son el rencor y la cólera; sin embargo, el pecador se aferra a ellas. El Señor se vengará del vengativo y llevará rigurosa cuenta de sus pecados.

Perdona la ofensa a tu prójimo, y así, cuando pidas perdón se te perdonarán tus pecados. Si un hombre le guarda rencor a otro, ¿le puede acaso pedir la salud al Señor?

El que no tiene compasión de un semejante, ¿cómo pide perdón de sus pecados? Cuando el hombre que guarda rencor pide a Dios el perdón de sus pecados, ¿hallará quien interceda por él?

Piensa en tu fin y deja de odiar, piensa en la corrupción del sepulcro y guarda los mandamientos.

Ten presentes los mandamientos y no guardes rencor a tu prójimo. Recuerda la alianza del Altísimo y pasa por alto las ofensas.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 102
El Señor es compasivo y misericordioso.

Bendice al Señor, alma mía; que todo mi ser bendiga su santo nombre. Bendice al Señor, alma mía, y no te olvides de sus beneficios.
El Señor es compasivo y misericordioso.

El Señor perdona tus pecados y cura tus enfermedades; él rescata tu vida del sepulcro y te colma de amor y de ternura.
El Señor es compasivo y misericordioso.

El Señor no nos condena para siempre, ni nos guarda rencor perpetuo. No nos trata como merecen nuestras culpas, ni nos paga según nuestros pecados.
El Señor es compasivo y misericordioso.

Como desde la tierra hasta el cielo, así es de grande su misericordia; como un padre es compasivo con sus hijos, así es compasivo el Señor con quien lo ama.
El Señor es compasivo y misericordioso.

Segunda Lectura

En la vida y en la muerte somos del Señor
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos 14,7-9

Hermanos: Ninguno de nosotros vive para sí mismo, ni muere para sí mismo. Si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Por lo tanto, ya sea que estemos vivos o que hayamos muerto, somos del Señor. Porque Cristo murió y resucitó para ser Señor de vivos y muertos.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor, que se amen los unos a los otros, como yo los he amado.
Aleluya.

Evangelio

Yo te digo que perdones no sólo siete veces, sino hasta setenta veces
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 18,21-35

En aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: «Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?» Jesús le contestó: «No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete».

Entonces Jesús les dijo: «El Reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus servidores. El primero que le presentaron le debía muchos millones. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su mujer, a sus hijos y todas sus posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arrojándose a sus pies, le suplicaba, diciendo: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. El rey tuvo lástima de aquel servidor, lo soltó y hasta le perdono la deuda.

Pero, apenas había salido aquel servidor, se encontró con uno de sus compañeros, que le debía poco dinero. Entonces lo agarró por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le decía: ‘Págame lo que me debes’. El compañero se le arrodilló y le rogaba: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda. Al ver lo ocurrido, sus compañeros se llenaron de indignación y fueron a contar al rey lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: ‘Siervo malvado. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haber tenido compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?’ Y el señor, encolerizado, lo entregó a los verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que debía.

Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Sé propicio, Señor, a nuestras plegarias y acepta benignamente estas ofrendas de tus siervos, para que aquello que cada uno ofrece en honor de tu nombre aproveche a todos para su salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Señor Dios, qué preciosa es tu misericordia. Por eso los hombres se acogen a la sombra de tus alas.

Oración después de la Comunión

Que el efecto de este don celestial, Señor, transforme nuestro cuerpo y nuestro espíritu, para que sea su fuerza, y no nuestro sentir, lo que siempre inspire nuestras acciones.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Sábado 12 de Septiembre

23ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

Sírveme de defensa, Dios mío, de roca y fortaleza salvadoras. Tú eres mi baluarte y mi refugio, por tu nombre condúceme y guíame.

Oración Colecta

Señor Dios, que prometiste poner tu morada en los corazones rectos y sinceros, concédenos, por tu gracia, vivir de tal manera que te dignes habitar en nosotros.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque todos comemos del mismo pan
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios 10,14-22

Queridos hermanos: Huyan de la idolatría. Me dirijo a ustedes como a hombres sensatos; ustedes mismos juzguen lo que voy a decir: El cáliz de la bendición con el que damos gracias, ¿no nos une a Cristo por medio de su sangre? Y el pan que partimos, ¿no nos une a Cristo por medio de su cuerpo? El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque todos comemos del mismo pan. Consideren al pueblo de Israel: ¿no es cierto que los que comen de la víctima sacrificada en el altar quedan unidos a él?

Con esto no quiero decir que el ídolo represente algo real, ni que la carne ofrecida a los ídolos tenga algún valor especial. Lo que quiero decir es que, cuando los paganos ofrecen sus sacrificios, se los ofrecen a los demonios y no a Dios.

Ahora bien, yo no quiero que ustedes se asocien con los demonios. No pueden beber el cáliz del Señor y el cáliz de los demonios. No pueden compartir la mesa del Señor y la mesa de los demonios. ¿O queremos provocar acaso la indignación del Señor creyéndonos más poderosos que él?
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 115
Señor, te ofreceré con gratitud un sacrificio.

¿Cómo le pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Levantaré el cáliz de la salvación e invocaré el nombre del Señor.
Señor, te ofreceré con gratitud un sacrificio.

Te ofreceré con gratitud un sacrificio e invocaré tu nombre. Cumpliré mis promesas al Señor ante todo su pueblo.
Señor, te ofreceré con gratitud un sacrificio.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará y haremos en él nuestra morada, dice el Señor.
Aleluya.

Evangelio

¿Por qué me dicen ‘Señor, Señor’, y no hacen lo que yo les digo?
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 6,43-49

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulo: «No hay árbol bueno que produzca frutos malos, ni árbol malo que produzca frutos buenos. Cada árbol se conoce por sus frutos. No se recogen higos de las zarzas, ni se cortan uvas de los espinos.

El hombre bueno dice cosas buenas, porque el bien está en su corazón; y el hombre malo dice cosas malas, porque el mal está en su corazón, pues la boca habla de lo que está lleno el corazón.

¿Por qué me dicen ‘Señor, Señor’, y no hacen lo que yo les digo? Les voy a decir a quien se parece el que viene a mí y escucha mis palabras y las pone en práctica. Se parece a un hombre, que al construir su casa, hizo una excavación profunda, para echar los cimientos sobre la roca. Vino la creciente y chocó el río contra aquella casa, pero no la pudo derribar, porque estaba sólidamente construida.

Pero el que no pone en práctica lo que escucha, se parece a un hombre que construyó su casa a flor de tierra, sin cimientos. Chocó el río contra ella e inmediatamente la derribó y quedó completamente destruida».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Que esta ofrenda, Señor, nos purifique y nos renueve, y se convierta en causa de recompensa eterna para quienes cumplimos tu voluntad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Tanto amó Dios al mundo, que le dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.

Oración después de la Comunión

Saciados, Señor, por este manjar celestial, te rogamos que nos hagas anhelar siempre este mismo sustento por el cual verdaderamente vivimos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Viernes 11 de Septiembre

23ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

Entremos y adoremos de rodillas al Señor, creador nuestro, porque él es nuestro Dios.

Oración Colecta

Te rogamos, Señor, que guardes con incesante amor a tu familia santa, que tiene puesto su apoyo sólo en tu gracia, para que halle siempre en tu protección su fortaleza.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Me he hecho todo con todos, a fin de ganarlos a todos
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 9, 16-19.22-27

Hermanos: No tengo por qué presumir de predicar el Evangelio, puesto que ésa es mi obligación. ¡Ay de mí, si no anuncio el Evangelio! Si yo lo hiciera por propia iniciativa, merecería recompensa; pero si cumplo con una misión que otro me ha confiado, ¿en qué consiste mi recompensa?

Consiste en predicar el Evangelio gratis, renunciando al derecho que tengo a vivir de la predicación. Aunque no estoy sujeto a nadie, me he convertido en esclavo de todos, para ganar a todos los que pueda. Con los débiles me hice débil, para ganar a los débiles. Me he hecho todo a todos, a fin de ganarlos a todos. Todo lo hago por el Evangelio, para participar yo también de sus bienes. ¿No saben que en el estadio todos los corredores compiten, pero uno solo se lleva el premio? Corran de manera que consigan el premio. Los atletas se privan de muchas cosas para ganar un premio que se acaba; nosotros, en cambio, por uno que dura para siempre. Yo, pues, corro, pero no a ciegas; lucho, pero no dando golpes al aire, sino que domino mi cuerpo y lo obligo a que me sirva, no sea que, después de predicar a los demás, quede yo descalificado.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 83
Qué agradable, Señor, es tu morada.

Anhelando los atrios del Señor se consume mi alma. Todo mi ser de gozo se estremece y el Dios vivo es la causa.
Qué agradable, Señor, es tu morada.

Hasta el gorrión encuentra casa y la golondrina un lugar para su nido, cerca de tus altares, Señor de los ejércitos, Dios mío.
Qué agradable, Señor, es tu morada.

Dichosos los que viven en tu casa, te alabarán para siempre; dichosos los que encuentran en ti su fuerza y la esperanza de su corazón.
Qué agradable, Señor, es tu morada.

El Señor es sol y escudo, Dios concede favor y gloria. El Señor no niega sus bienes a los de conducta intachable.
Qué agradable, Señor, es tu morada.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Tu palabra, Señor, es la verdad; santifícanos en la verdad.
Aleluya.

Evangelio

¿Puede un ciego guiar a otro ciego?
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 6,39-42

En aquel tiempo, Jesús propuso a sus discípulos este ejemplo: «¿Puede acaso un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en un hoyo? El discípulo no es superior a su maestro; pero cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.

¿Por qué ves la paja en el ojo de tu hermano y no la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo te atreves a decir a tu hermano: ‘Déjame quitarte la paja que llevas en el ojo’, si no adviertes la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga que llevas en tu ojo y entonces podrás ver, para sacar la paja del ojo de tu hermano».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Señor Dios nuestro, que has creado los frutos de la tierra sobre todo para ayuda de nuestra fragilidad, concédenos que también se conviertan para nosotros en sacramento de eternidad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Dichosos los que lloran, porque serán consolados. Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.

Oración después de la Comunión

Señor Dios, que quisiste hacernos participar de un mismo pan y un mismo cáliz, concédenos vivir de tal manera, que, hechos uno en Cristo, demos fruto con alegría para la salvación del mundo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Jueves 10 de Septiembre

23ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

Sálvanos, Señor y Dios nuestro; reúnenos de entre las naciones, para que podamos agradecer tu poder santo y nuestra gloria sea alabarte.

Oración Colecta

Concédenos, Señor Dios nuestro, adorarte con toda el alma y amar a todos los hombres con afecto espiritual.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Haciendo daño a la conciencia de sus hermanos, pecan ustedes contra Cristo
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios 8, 1-13

Queridos hermanos: Ya sé que todos ustedes conocen lo que está permitido con respecto a la carne inmolada a los ídolos. Pero, ¡cuidado!, porque el puro hecho de conocer, llena de soberbia; el amor, en cambio, hace el bien. Y si alguno piensa que ese conocimiento le basta, no tiene idea de lo que es el verdadero conocimiento. Pero aquel que ama a Dios, es verdaderamente conocido por Dios.

Ahora bien, con respecto a comer la carne ofrecida a los ídolos, sabemos que un ídolo no representa nada real y que no hay más que un solo Dios. Pues, aun cuando se hable de dioses del cielo y de la tierra, como si hubiera muchos dioses y muchos señores, sin embargo, para nosotros no hay más que un solo Dios, el Padre, de quien todo procede y es nuestro destino, y un solo Señor Jesucristo, por quien existen todas las cosas y por el cual también nosotros existimos, mas no todos saben esto. Pues algunos, acostumbrados a la idolatría hasta hace poco, siguen comiendo la carne como si estuviera consagrada a los ídolos, y puesto que su conciencia está poco formada, pecan. No es, ciertamente, la comida lo que nos hará agradables a Dios, ni vamos a ser mejores o peores por comer o no comer. Pero tengan cuidado de que esa libertad de ustedes no sea ocasión de pecado para los que tienen la conciencia poco formada. Porque si a ti, que sabes estas cosas, te ve alguien sentado a la mesa en un templo de los ídolos, ¿no se creerá autorizado por su conciencia, que está poco formada, a comer de lo sacrificado a los ídolos?

Entonces, por culpa de tu conocimiento haces que se pierda el hermano que tiene la conciencia poco formada, por quien murió Cristo. De esta manera, al pecar ustedes contra sus hermanos, haciendo daño a su conciencia poco formada, pecan contra Cristo. Por tanto, si un alimento le es ocasión de pecado a mi hermano, nunca comeré carne para no darle ocasión de pecado.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 138
Señor, no dejes que me pierda.

Tú me conoces, Señor, profundamente: tú conoces cuándo me siento y me levanto, desde lejos sabes mis pensamientos, tú observas mi camino y mi descanso, todas mis sendas te son familiares.
Señor, no dejes que me pierda.

Tú formaste mis entrañas, me tejiste en el seno materno. Te doy gracias por tan grandes maravillas; soy un prodigio y tus obras son prodigiosas.
Señor, no dejes que me pierda.

Examíname, Dios mío, para conocer mi corazón, ponme a prueba para conocer mis sentimientos, y si mi camino se desvía no dejes que me pierda.
Señor, no dejes que me pierda.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud.
Aleluya.

Evangelio

Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 6, 27-38

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los aborrecen, bendigan a quienes los maldicen y oren por quienes los difaman. Al que te golpee en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite el manto, déjalo llevarse también la túnica. Al que te pide, dale; y al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.

Traten a los demás como quieren que los traten a ustedes; porque si aman sólo a los que los aman, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores aman a quienes los aman. Si hacen el bien sólo a los que les hacen el bien, ¿qué tiene de extraordinario? Lo mismo hacen los pecadores. Si prestan solamente cuando esperan cobrar, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores prestan a otros pecadores, con la intención de cobrárselo después. Ustedes, en cambio, amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar recompensa.

Así tendrán un gran premio y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno hasta con los malos y los ingratos. Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso. No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados; den y se les dará: recibirán una medida buena, bien sacudida, apretada y rebosante en los pliegues de su túnica. Porque con la misma medida con que midan, serán medidos».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Recibe, Señor, complacido, estos dones que ponemos sobre tu altar en señal de nuestra sumisión a ti y conviértelos en el sacramento de nuestra redención.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos los humildes, porque heredarán la tierra.

Oración después de la Comunión

Te rogamos, Señor, que, alimentados con el don de nuestra redención, este auxilio de salvación eterna afiance siempre nuestra fe en la verdad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Miércoles 9 de Septiembre

23ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

Canten al Señor un cántico nuevo, hombres de toda la tierra, canten al Señor. Hay brillo y esplendor en su presencia, y en su templo, belleza y majestad.

Oración Colecta

Dios todopoderoso y eterno, dirige nuestros pasos de manera que podamos agradarte en todo y así merezcamos, en nombre de tu Hijo amado, abundar en toda clase de obras buenas.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

¿Estás casado? No busques la separación. ¿Eres soltero? No te cases
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 7, 25-31

Queridos hermanos: En cuanto a los jóvenes no casados, no he recibido ningún mandamiento del Señor; pero les voy a dar un consejo, pues por la misericordia del Señor soy digno de confianza. Opino que, en vista de las dificultades de esta vida, lo que conviene es que cada uno se quede como está.

¿Estás casado? No busques la separación. ¿Eres soltero? No te cases; pero, si te casas, no haces mal; y si una soltera se casa, tampoco hace mal. Sin embargo, los que se casan sufren en esta vida muchas tribulaciones, que yo quisiera evitarles.

Hermanos, les digo esto: la vida es corta. Por tanto, conviene que los casados vivan como si no lo estuvieran; los que sufren, como si no sufrieran; los que están alegres, como si no lo estuvieran; los que compran, como si no compraran; los que disfrutan del mundo, como si no disfrutarán de él, porque este mundo que vemos es pasajero.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 44
El rey está prendado de tu belleza.

Escucha, hija, mira y pon atención: olvida a tu pueblo y la casa paterna; el rey está prendado de tu belleza; ríndele homenaje, porque él es tu Señor.
El rey está prendado de tu belleza.

Con todos los honores entra la princesa, vestida de oro y de brocados, y es conducida hasta el rey; un cortejo de doncellas la acompaña.
El rey está prendado de tu belleza.

Entre alegría y regocijo van entrando en el palacio real. A cambio de tus padres, tendrás hijos, que nombrarás príncipes por toda la tierra.
El rey está prendado de tu belleza.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Alégrense ese día y salten de gozo, porque su recompensa será grande en el cielo.
Aleluya.

Evangelio

Dichosos los pobres. ¡Ay de ustedes, los ricos!
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 6, 20-26

En aquel tiempo, mirando Jesús a sus discípulos, les dijo: «Dichosos ustedes los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios. Dichosos ustedes los que ahora tienen hambre, porque serán saciados. Dichosos ustedes los que lloran ahora, porque al fin reirán. Dichosos serán ustedes cuando los hombres los aborrezcan y los expulsen de entre ellos, y cuando los insulten y maldigan por causa del Hijo del hombre. Alégrense ese día y salten de gozo, porque su recompensa será grande el cielo. Pues así trataron sus padres a los profetas.

Pero, ¡Ay de ustedes, los ricos, porque ya tienen ahora su consuelo! ¡Ay de ustedes, lo que se hartan ahora, porque después tendrán hambre! ¡Ay de ustedes, los que ríen ahora, porque llorarán de pena! ¡Ay de ustedes, cuando todo el mundo los alabe, porque de ese modo trataron sus padres a los falsos profetas!»
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Recibe, Señor, benignamente, nuestros dones, y santifícalos, a fin de que nos sirvan para nuestra salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue, no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

Oración después de la Comunión

Concédenos, Dios todopoderoso, que al experimentar el efecto vivificante de tu gracia, nos sintamos siempre dichosos por este don tuyo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Martes 8 de Septiembre

Fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María

Antífona de Entrada

Celebremos con júbilo el nacimiento de la santísima Virgen María, de la cual nació Cristo, nuestro Dios y Salvador.

Oración Colecta

Al celebrar hoy el nacimiento de la Virgen María, Madre de Cristo, nuestro Redentor, concédenos, Dios misericordioso, el don de tu alegría y de tu paz.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

De ti saldrá el jefe de Israel
Lectura del libro del profeta Miqueas 5,1-4

Esto dice el Señor: «De ti, Belén de Efrata, pequeña entre las aldeas de Judá, de ti saldrá el jefe de Israel, cuyos orígenes se remontan a tiempos pasados, a los días más antiguos.

Por eso, el Señor abandonará a Israel, mientras no dé a luz la que ha de dar a luz. Entonces el resto de sus hermanos se unirá a los hijos de Israel. Él se levantará para pastorear a su pueblo con la fuerza y la majestad del Señor, su Dios. Ellos habitarán tranquilos, porque la grandeza del que ha de nacer llenará la tierra y él mismo será la paz».
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 12
Me llenaré de alegría en el Señor.

Confío, Señor, en tu lealtad, mi corazón se alegra con tu salvación.
Me llenaré de alegría en el Señor.

Cantaré al Señor por el bien que me ha hecho, tocaré mi música en honor del Dios altísimo.
Me llenaré de alegría en el Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Dichosa tú, santísima Virgen María, y digna de toda alabanza, porque de ti nació el sol de justicia, Jesucristo, nuestro Señor.
Aleluya.

Evangelio

Ella ha concebido por obra del Espíritu Santo
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 1,1-16.18-23

Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, Jacob a Judá y a sus hermanos; Judá engendró de Tamar a Fares y a Zará; Fares a Esrom, Esrom a Aram, Aram a Aminadab, Aminadab a Naasón, Naasón a Salmón, Salmón engendró de Rajab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed, Obed a Jesé, y Jesé al rey David. David engendró de la mujer de Urías a Salomón, Salomón a Roboam, Roboam a Abiá, Abiá a Asaf, Asaf a Josafat, Josafat a Joram, Joram a Ozías, Ozías a Joatam, Joatam a Acaz, Acaz a Ezequías, Ezequías a Manasés, Manasés a Amón, Amón a Josías, Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos durante el destierro en Babilonia. Después del destierro en Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel a Zorobabel, Zorobabel a Abiud, Abiud a Eliaquim, Eliaquim a Azor, Azor a Sadoc, Sadoc a Aquim, Aquim a Eliud, Eliud a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob, y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.

Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Estando María, su madre, desposada con José, y antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo. José, su esposo, que era hombre justo, no queriendo ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto. Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños: «José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados». Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta Isaías: ‘He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros’.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Santifica, Señor, los dones que te presentamos al celebrar el nacimiento de la Virgen María, la purísima Madre de tu Hijo, y haz que este sacrificio nos purifique de todas nuestras culpas.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

He aquí que la Virgen concebirá y dará luz a un hijo, el cual salvará a su pueblo de sus pecados.

Oración después de la Comunión

Que esta sagrada Eucaristía con que nos has renovado, nos llene, Señor, de júbilo en esta fiesta de la Natividad de la Virgen María, aurora de nuestra salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Lunes 7 de Septiembre

23ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

Que se postre ante ti, Señor, la tierra entera; que todos canten himnos en tu honor y alabanzas a tu nombre.

Oración Colecta

Dios todopoderoso y eterno, que gobiernas los cielos y la tierra, escucha con amor las súplicas de tu pueblo y haz que los días de nuestra vida transcurran en tu paz.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Tiren la antigua levadura, pues Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 5, 1-8

Queridos hermanos: Es voz común que hay entre ustedes un caso de inmoralidad, y tan grande, que ni entre los paganos existe; me refiero a uno de ustedes que vive con la mujer de su padre. Y todavía andan presumiendo, cuando más bien deberían estar de luto y haber arrojado de entre ustedes al que cometió semejante inmoralidad. Yo por mi parte, ausente de cuerpo, pero presente en espíritu, ya pronuncié mi sentencia, como si hubiera estado presente contra el que ha hecho eso: reunidos ustedes, y yo presente en espíritu, y en el nombre de nuestro Señor Jesucristo y con su poder, entreguen a quien ha hecho eso en manos de Satanás para castigo de su cuerpo, a fin de que su espíritu se salve el día del Señor. Así que no está bien que anden presumiendo.

¿No saben que un poco de levadura fermenta toda la masa? Tiren la antigua levadura para que sean una masa nueva, ya que son pan sin levadura. Porque Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado. Celebremos, pues, la fiesta de la Pascua, no con la antigua levadura, que es de vicio y maldad, sino con el pan sin levadura de la sinceridad y la verdad.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 5
Condúceme, Señor, por tu camino santo.

Tú no eres, Señor, un Dios al que pudiera la maldad agradarle, ni el malvado es tu huésped ni ante ti puede estar el arrogante.
Condúceme, Señor, por tu camino santo.

Al malhechor detestas y destruyes, Señor, al embustero; aborreces al hombre sanguinario y a quien es traicionero.
Condúceme, Señor, por tu camino santo.

Que se alegren con júbilo eterno los que se acogen a ti; protégelos, que se regocijen los que te aman.
Condúceme, Señor, por tu camino santo.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor, yo las conozco y ellas me siguen.
Aleluya.

Evangelio

Estaban acechando a Jesús para ver si curaba en sábado
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 6, 6-11

Un sábado, Jesús entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada. Los escribas y fariseos estaban acechando a Jesús para ver si curaba en sábado y tener así de qué acusarlo.

Pero Jesús, conociendo sus intenciones, le dijo al hombre de la mano paralizada: «Levántate y ponte ahí en medio». El hombre se levantó y se puso en medio. Entonces Jesús les dijo: «Les voy a hacer una pregunta: ¿Qué es lo que está permitido hacer en sábado: el bien o el mal, salvar una vida o acabar con ella?» Y después de recorrer con la vista a todos los presentes, le dijo al hombre: «Extiende la mano». Él la extendió y quedó curado.

Los escribas y fariseos se pusieron furiosos y discutían entre sí lo que le iban a hacer a Jesús.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Concédenos, Señor, participar dignamente en estos misterios, porque cada vez que se celebra el memorial de este sacrificio, se realiza la obra de nuestra redención.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él.

Oración después de la Comunión

Infúndenos, Señor, el espíritu de tu caridad, para que, saciados con el pan del cielo, vivamos siempre unidos en tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Domingo 6 de Septiembre

23ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

Eres justo, Señor, y rectos son tus mandamientos; muéstrate bondadoso con tu siervo.

Oración Colecta

Señor Dios, de quien nos viene la redención y a quien debemos la filiación adoptiva, protege con bondad a los hijos que tanto amas, para que todos los que creemos en Cristo obtengamos la verdadera libertad y la herencia eterna.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Si no amonestas al malvado, te pediré cuentas de su vida
Lectura del libro del profeta Ezequiel 33,7-9

Esto dice el Señor: «A ti, hijo de hombre, te he constituido centinela para la casa de Israel. Cuando escuches una palabra de mi boca, tú se la comunicarás de mi parte.

Si yo pronuncio sentencia de muerte contra un hombre, porque es malvado, y tú no lo amonestas para que se aparte del mal camino, el malvado morirá por su culpa, pero yo te pediré a ti cuentas de su vida. En cambio, si tú lo amonestas para que deje su mal camino y él no lo deja, morirá por su culpa, pero tú habrás salvado tu vida».
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 94
Señor, que no seamos sordos a tu voz.

Vengan, lancemos vivas al Señor, aclamemos al Dios que nos salva. Acerquémonos a él, llenos de júbilo, y démosle gracias.
Señor, que no seamos sordos a tu voz.

Vengan, y puestos de rodillas, adoremos y bendigamos al Señor, que nos hizo, pues él es nuestro Dios y nosotros, su pueblo, él nuestro pastor y nosotros, sus ovejas.
Señor, que no seamos sordos a tu voz.

Hagámosle caso al Señor, que nos dice: «No endurezcan su corazón, como el día de la rebelión en el desierto, cuando sus padres dudaron de mí, aunque habían visto mis obras».
Señor, que no seamos sordos a tu voz.

Segunda Lectura

Cumplir perfectamente la ley consiste en amar
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos 13,8-10

Hermanos: No tengan con nadie otra deuda que la del amor mutuo, porque el que ama al prójimo ha cumplido ya con toda la ley. En efecto, los mandamientos que ordenan: «No cometerás adulterio, no robarás, no matarás, no darás falso testimonio, no codiciarás» y todos los otros, se resumen en éste: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo», pues quien ama a su prójimo no le causa daño a nadie. Así pues, cumplir perfectamente la ley consiste en amar. Palabra de Dios.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Dios ha reconciliado consigo al mundo, por medio de Cristo, y nos ha encomendado a nosotros el mensaje de la reconciliación.
Aleluya.

Evangelio

Si tu hermano te escucha, lo habrás salvado
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 18,15-20

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Si tu hermano comete un pecado, ve y amonéstalo a solas. Si te escucha, habrás salvado a tu hermano. Si no te hace caso, hazte acompañar de una o dos personas, para que todo lo que se diga conste por boca de dos o tres testigos. Pero si ni así te hace caso, díselo a la comunidad; y si ni a la comunidad le hace caso, apártate de él como de un pagano o de un publicano. Yo les aseguro que todo lo que aten en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra quedará desatado en el cielo.

Yo les aseguro también que si dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir algo, sea lo que fuere, mi Padre celestial se lo concederá; pues donde dos o tres se reúnen en mi nombre, ahí estoy yo en medio de ellos».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Señor Dios, fuente de toda devoción sincera y de la paz, concédenos honrar de tal manera, con estos dones, tu majestad, que, al participar en estos santos misterios, todos quedemos unidos en un mismo sentir.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Como la cierva busca el agua de las fuentes, así, sedienta, mi alma te busca a ti, Dios mío. Mi alma tiene sed del Dios vivo.

Oración después de la Comunión

Concede, Señor, a tus fieles, a quienes alimentas y vivificas con tu palabra y el sacramento del cielo, aprovechar de tal manera tan grandes dones de tu Hijo amado, que merezcamos ser siempre partícipes de su vida. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.

Sábado 5 de Septiembre

Memoria libre de Santa María en Sábado

Antífona de Entrada

Dichosa tú, Virgen María, que llevaste en tu seno al creador del universo; diste a luz al que te creó, y permaneces Virgen para siempre.

Oración Colecta

Concédenos, Dios misericordioso, auxilio en nuestra fragilidad, para que, quienes celebramos la conmemoración de la santa Madre de Dios, con la ayuda de su intercesión nos veamos libres de nuestras culpas.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Pasamos hambre y sed, vamos pobremente vestidos y recibimos golpes
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 4, 6-15

Hermanos: Si he hablado de Apolo y de mí, ha sido para que aprendieran con este ejemplo a no enorgullecerse de uno despreciando al otro, como ya se lo he escrito a ustedes. Pues, ¿quién te ha hecho superior a los demás? ¿Qué tienes que no hayas recibido? Y si lo has recibido, ¿por qué presumes como si no lo hubieras recibido? Así que ya están ustedes satisfechos, ya son ricos, ya han obtenido el Reino sin nuestra ayuda. Ojalá fuera esto verdad, para que también nosotros reináramos con ustedes. Porque me parece que a nosotros, los apóstoles, Dios nos trata como a los últimos de todos, como a gente condenada a las fieras, pues nos hemos convertido en todo un espectáculo para el mundo, tanto para los ángeles como para los hombres.

En efecto, nosotros somos unos locos a causa de Cristo; ustedes, los sensatos en las cosas de Cristo; nosotros débiles, ustedes fuertes; nosotros despreciados, ustedes dignos de respeto. Hasta el presente pasamos hambre y sed, vamos pobremente vestidos y recibimos golpes; andamos errantes, nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos; nos maldicen, nosotros les deseamos el bien; nos persiguen y soportamos; nos calumnian y correspondemos con bondad. Nos tienen, incluso hasta el día de hoy, como la basura del mundo y el desecho de la humanidad.

Les escribo esto, no para avergonzarlos, sino para llamarles la atención como a hijos queridos; aunque como cristianos tuvieran mil maestros, no tienen muchos padres; soy yo quien los ha engendrado en Cristo Jesús, por medio del Evangelio.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 144
El Señor cuida de quienes lo aman.

Siempre es justo el Señor en sus designios y están llenas de amor todas sus obras. No está lejos de aquellos que lo buscan; muy cerca está el Señor, de quien lo invoca.
El Señor cuida de quienes lo aman.

Satisface los deseos de sus fieles, escucha sus gritos de auxilio y los salva; el Señor cuida de los que lo aman, pero destruye a los malvados.
El Señor cuida de quienes lo aman.

Que mis labios alaben al Señor, que todos los seres lo bendigan ahora y para siempre.
El Señor cuida de quienes lo aman.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre, si no es por mí, dice el Señor.
Aleluya.

Evangelio

¿Por qué hacen lo que está prohibido hacer en sábado?
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 6, 1-5

Un sábado, Jesús iba atravesando unos sembrados y sus discípulos arrancaban espigas al pasar, las restregaban entre las manos y se comían los granos. Entonces unos fariseos les dijeron: «¿Por qué hacen lo que está prohibido hacer en sábado?» Jesús les respondió: «¿Acaso no han leído lo que hizo David una vez que tenían hambre él y sus hombres? Entró en el templo y tomando los panes sagrados, que sólo los sacerdotes podían comer, comió de ellos y les dio también a sus hombres». Y añadió: «El Hijo del hombre también es dueño del sábado».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Al venerar la memoria de la Madre de tu Hijo, te rogamos, Señor, que la ofrenda que te presentamos nos transforme, por la abundancia de tu gracia, en ofrenda permanente.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. Santo es su nombre.

Oración después de la Comunión

Ya que nos has concedido participar de la redención eterna, te rogamos, Señor, que, quienes celebramos la conmemoración de la Madre de tu Hijo, no sólo nos gloriemos de la plenitud de tu gracia, sino que experimentemos también un continuo aumento de salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Viernes 4 de Septiembre

22ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

Vi sentado en el trono celestial a un hombre, a quien adora la multitud de los ángeles que cantan a una sola voz: “Éste es aquel cuyo poder permanece eternamente”.

Oración Colecta

Acompaña, Señor, con celestial piedad, los anhelos y súplicas de tu pueblo, para que conozca lo que debe poner por obra y lleve a cabo con firmeza lo que ha conocido.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

El Señor pondrá al descubierto las intenciones del corazón
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 4, 1-5

Hermanos: Procuren que la gente nos considere como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, lo que se busca en un administrador es que sea fiel. Por eso, lo que menos me preocupa es que me juzguen ustedes o un tribunal humano; ni siquiera yo me juzgo. Es cierto que mi conciencia no me reprocha nada; pero no por eso he sido declarado inocente; el Señor es quien habrá de juzgarme.

Por lo tanto, no juzguen antes de tiempo, esperen que venga el Señor. Él sacará a la luz lo que está oculto en las tinieblas y pondrá al descubierto las intenciones del corazón; entonces dará a cada uno la alabanza que merezca.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 36
La salvación del justo es el Señor.

Pon tu esperanza en Dios, practica el bien y vivirás tranquilo en esta tierra. Busca en él tu alegría y te dará el Señor cuanto deseas.
La salvación del justo es el Señor.

Pon tu vida en las manos del Señor, en él confía, y hará que tu virtud y tus derechos brillen igual que el sol de mediodía.
La salvación del justo es el Señor.

Apártate del mal, practica el bien y tendrás una casa eternamente; porque el Señor ama la justicia y vela por sus fieles; en cambio, a los injustos los borrará de la tierra para siempre.
La salvación del justo es el Señor.

La salvación del justo es el Señor; en la tribulación él es su amparo. A quien en él confía, Dios lo salva de los malvados.
La salvación del justo es el Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue tendrá la luz de la vida.
Aleluya.

Evangelio

Vendrá un día en que les quiten al esposo y entonces sí ayunarán
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 5, 33-39

Jesús les contestó: «¿Acaso pueden ustedes obligar a los invitados a una boda a que ayunen, mientras el esposo está con ellos? Vendrá un día en que les quiten al esposo, y entonces sí ayunaran».

Les dijo también una parábola: «Nadie rompe un vestido nuevo para remendar uno viejo, porque echa a perder el nuevo, y al vestido viejo no le queda el remiendo del nuevo. Nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque el vino nuevo revienta los odres y entonces el vino se tira y los odres se echan a perder. El vino nuevo hay que echarlo en odres nuevos y así se conservaran el vino y los odres. Y nadie, acabando de beber un vino añejo, acepta un nuevo, pues dice: ‘El añejo es mejor’».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Te pedimos, Señor, que te sea agradable la ofrenda de tu pueblo por la cual recibimos la santificación y obtenemos lo que piadosamente pedimos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Yo he venido, dice el Señor, para que tengan vida, y la tengan en abundancia.

Oración después de la Comunión

Renovados por tus sacramentos, te suplicamos, Dios todopoderoso, que te sirvamos dignamente con una vida que te sea agradable.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Jueves 3 de Septiembre

Memoria de san Gregorio Magno, Papa y Doctor de la Iglesia

Antífona de Entrada

San Gregorio, elevado a la cátedra de Pedro, siempre buscaba el rostro del Señor, y permanecía en la contemplación de su amor.

Oración Colecta

Señor Dios, que cuidas de tu pueblo con ternura y lo gobiernas con amor, concede tu espíritu de sabiduría por intercesión del Papa san Gregorio, a quienes has encomendado el gobierno de la Iglesia, a fin de que no se pierda ninguna oveja de las confiadas a su cuidado.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Todo es de ustedes, ustedes son de Cristo, y Cristo es de Dios
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 3, 18-23

Hermanos: Que nadie se engañe. Si alguno se tiene a sí mismo por sabio según los criterios de este mundo, que se haga ignorante para llegar a ser verdaderamente sabio. Porque la sabiduría de este mundo es ignorancia ante Dios, como dice la Escritura: ‘Dios hace que los sabios caigan en la trampa de su propia astucia’. También dice: ‘El Señor conoce los pensamientos de los sabios y los tiene por vanos’. Así pues, que nadie se gloríe de pertenecer a ningún hombre, ya que todo les pertenece a ustedes: Pablo, Apolo, Pedro, el mundo, la vida, la muerte, lo presente, lo futuro. Todo es de ustedes, ustedes son de Cristo, y Cristo es de Dios.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 23
El Señor bendice al hombre justo.

Del Señor es la tierra y lo que ella tiene, el orbe todo y los que en él habitan, pues él lo edificó sobre los mares; él fue quien lo asentó sobre los ríos.
El Señor bendice al hombre justo.

¿Quién subirá hasta el monte del Señor? ¿Quién podrá entrar en su recinto santo? El de corazón limpio y manos puras y que no jura en falso.
El Señor bendice al hombre justo.

Ese obtendrá la bendición de Dios, y Dios, su Salvador, le hará justicia. Esta es la clase de hombres que te buscan y vienen ante ti, Dios de Jacob.
El Señor bendice al hombre justo.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Síganme, dice el Señor, y yo los haré pescadores de hombres.
Aleluya.

Evangelio

Dejándolo todo, lo siguieron
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 5, 1-11

En aquel tiempo, Jesús estaba a orillas del lago de Genesaret y la gente se agolpaba en torno suyo para oír la palabra de Dios. Jesús vio dos barcas a la orilla del lago; los pescadores estaban lavando las redes. Subió Jesús a una de las barcas, la de Simón, le pidió que la alejara un poco de tierra y, sentado enseñaba a la multitud. Cuando acabó de hablar dijo a Simón: «Lleva la barca lago adentro y echen sus redes para pescar». Simón replicó: «Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero, confiado en tu palabra, echaré las redes». Así lo hicieron, y cogieron tal cantidad de pescados que las redes se rompían. Entonces hicieron señas a sus compañeros que estaban en la otra barca, para que vinieran a ayudarlos. Vinieron ellos y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús, y le dijo: «¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!» Porque tanto él como sus compañeros estaban llenos de asombro al ver la pesca que habían conseguido; lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Entonces Jesús le dijo a Simón: «No temas: desde ahora serás pescador de hombres». Luego llevaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, los dones que te presentamos al celebrar la fiesta de san Gregorio y haz que este sacrificio por el que quisiste perdonar los pecados del mundo, nos sirva para nuestra salvación eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Éste es el siervo fiel y prudente, a quien el Señor puso al frente de su familia, para darles a su tiempo la ración de trigo.

Oración después de la Comunión

Señor, tú que nos has alimentado con el Cuerpo de Cristo, haz que aprendamos de él, a ejemplo de san Gregorio, a conocer tu verdad y a vivirla por medio del amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Miércoles 2 de Septiembre

22ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

Dios anuncia la paz a su pueblo, a todos sus amigos y a cuantos se convierten a él de corazón.

Oración Colecta

Mueve, Señor, la voluntad de tus fieles, para que, secundando con mayor empeño la acción de tu gracia divina, recibamos con mayor abundancia los auxilios de tu bondad.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Nosotros somos colaboradores de Dios, y ustedes, campo de Dios, edificio de Dios
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 3, 1-9

Hermanos: Anteriormente no pude hablarles como a hombres movidos por el Espíritu Santo, sino como a individuos sujetos a sus pasiones, como a cristianos todavía niños. Por eso les di leche, no alimento sólido, pues entonces no lo podían soportar. Pero ni aún ahora pueden soportarlo, pues sus pasiones los siguen dominando. Porque mientras haya entre ustedes envidias y discordias, ¿no es cierto que siguen sujetos a sus pasiones y viviendo en un nivel exclusivamente humano?

Cuando uno dice: «Yo soy de Pablo», y otro: «Yo soy de Apolo», ¿no proceden ustedes de modo meramente humano? En realidad, ¿quién es Apolo y quién es Pablo? Solamente somos servidores de Dios por medio de los cuales ustedes llegaron a la fe, y cada uno hizo lo que el Señor le encomendó. Yo planté, Apolo regó, pero fue Dios quien hizo crecer; de modo que ni el que planta ni el que riega tienen importancia, sino sólo Dios, quien hace crecer. El que planta y el que riega trabajan para lo mismo; si bien cada uno recibirá el salario conforme a su propio trabajo. Así, pues, nosotros somos colaboradores de Dios, y ustedes, campo de Dios, la casa que Dios edifica.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 32
Dichoso el pueblo escogido por Dios.

Feliz la nación cuyo Dios es el Señor; dichoso el pueblo que escogió por suyo. Desde el cielo el Señor, atentamente, mira a todos los hombres.
Dichoso el pueblo escogido por Dios.

Desde el lugar de su morada observa a todos los que habitan en el orbe. Él formó el corazón de cada uno y entiende sus acciones.
Dichoso el pueblo escogido por Dios.

En el Señor está nuestra esperanza, pues él es nuestra ayuda y nuestro amparo; en el Señor se alegra el corazón y en él hemos confiado.
Dichoso el pueblo escogido por Dios.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
El Señor me ha enviado para anunciar a los pobres la buena nueva y proclamar la liberación a los cautivos.
Aleluya.

Evangelio

También a los otros pueblos tengo que anunciarles el Reino de Dios, pues para eso he sido enviado
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 4, 38-44

En aquel tiempo, Jesús salió de la sinagoga y entró en la casa de Simón. La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le pidieron a Jesús que hiciera algo por ella. Jesús, de pie junto a ella, mandó con energía a la fiebre, y la fiebre desapareció. Ella se levantó enseguida y se puso a servirles. Al atardecer, todos los que tenían enfermos se los llevaron a Jesús y él, poniendo las manos sobre cada uno, los fue curando de sus enfermedades. De muchos de ellos salían también demonios que gritaban: «¡Tú eres el Hijo de Dios!» Pero él les ordenaba enérgicamente que se callaran, porque sabían que él era el Mesías.

Al día siguiente se fue a un lugar solitario y la gente lo andaba buscando. Cuando lo encontraron, quisieron retenerlo, para que no se alejara de ellos; pero él les dijo: «También tengo que anunciarles el Reino de Dios a los otros pueblos, pues para eso he sido enviado». Y se fue a predicar en las sinagogas de Judea.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Recibe, Señor, estos dones sagrados que nos mandaste ofrecer en honor de tu nombre; y ayúdanos a obedecer siempre tus mandatos, para que seamos dignos de tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Que alaben al Señor todos los pueblos, porque grande es su amor hacia nosotros.

Oración después de la Comunión

Te rogamos, Dios todopoderoso, que, habiéndonos concedido el gozo de participar de esta mesa divina, ya nunca permitas que nos separemos de ti.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.