Viernes 13 de Enero

1ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

Pueblos todos, aplaudan y aclamen a Dios con gritos de júbilo.

Oración Colecta

Señor Dios, que mediante la gracia de la adopción filial quisiste que fuéramos hijos de la luz, concédenos que no nos dejemos envolver en las tinieblas del error, sino que permanezcamos siempre vigilantes en el esplendor de la verdad.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Apresurémonos a entrar en el descanso del Señor
Lectura de la carta a los hebreos 4, 1-5. 11

Hermanos: Mientras está en pie la promesa de entrar en el descanso de Dios, tengamos cuidado, no sea que alguno se quede fuera. Porque a nosotros también se nos ha anunciado este mensaje de salvación, lo mismo que a los israelitas en el desierto; pero a ellos no les sirvió de nada oírlo, porque no lo recibieron con fe. En cambio, nosotros, que hemos creído, ciertamente entraremos en aquel descanso, al que se refería el Señor, cuando dijo: ‘Por eso juré en mi cólera que no entrarían en mi descanso’.
Los trabajos de Dios terminaron con la creación del mundo, ya que al hablar del séptimo día, la Escritura dice que ‘Dios descansó de todos sus trabajos el día séptimo’; y en el pasaje de que estamos hablando, afirma que ‘no entrarían en su descanso’. Apresurémonos, pues, a entrar en ese descanso; no sea que alguno caiga en la infidelidad, como les sucedió a los israelitas.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 77
No olvidemos las hazañas del Señor.

Cuanto hemos escuchado y conocemos el poder del Señor y de su gloria, cuanto nos han narrado nuestros padres, nuestros hijos lo oirán de nuestra boca.
No olvidemos las hazañas del Señor.

Que ellos también lo cuenten a sus hijos para que en Dios coloquen su esperanza, cumplan los mandamientos del Señor y no echen al olvido sus hazañas.
No olvidemos las hazañas del Señor.

Que no vayan a ser como sus padres, generación rebelde y obstinada, inconstante de corazón e infiel a Dios, de alma.
No olvidemos las hazañas del Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.
Aleluya.

Evangelio

El Hijo del Hombre tiene poder para perdonar los pecados
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 2, 1-12

Cuando Jesús volvió a Cafarnaum, corrió la voz de que estaba en casa, y muy pronto se aglomeró tanta gente, que ya no había sitio frente a la puerta. Mientras él enseñaba su doctrina, le quisieron presentar a un paralítico, que iban cargando entre cuatro. Pero como no podían acercarse a Jesús por la cantidad de gente, quitaron parte del techo, encima de donde estaba Jesús, y por el agujero bajaron al enfermo en una camilla.
Viendo Jesús la fe de aquellos hombres, le dijo al paralítico: «Hijo, tus pecados te quedan perdonados» Algunos escribas que estaban ahí sentados comenzaron a pensar: «¿Por qué habla ése así? Eso es una blasfemia. ¿Quién puede perdonar los pecados sino sólo Dios?» Conociendo Jesús lo que estaban pensando, les dijo: «¿Por qué piensan así? ¿Qué es más fácil, decirle al paralítico ‘Tus pecados te son perdonados’ o decirle: ‘Levántate, recoge tu camilla y vete a tu casa’? Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados –le dijo al paralítico–: Yo te lo mando: levántate, recoge tu camilla y vete a tu casa».
El hombre se levantó inmediatamente, recogió su camilla y salió de allí a la vista de todos, que se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo: «¡Nunca habíamos visto cosa igual!»
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Señor Dios, que bondadosamente realizas el fruto de tus sacramentos, concédenos que seamos capaces de servirte como corresponde a tan santos misterios.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén. 

Antífona de la Comunión

Padre, te ruego por ellos, para que sean uno en nosotros y el mundo pueda creer que tú me has enviado, dice el Señor.

Oración después de la Comunión

Que la víctima divina que te hemos ofrecido y que acabamos de recibir, nos vivifique, Señor, para que, unidos a ti con perpetuo amor, demos frutos que permanezcan para siempre.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén. 

 

Reflexión sobre el evangelio

«Viendo Jesús la fe de aquellos hombres»: Jesús resalta en este versículo la relación entre la fe y el perdón de los pecados. La audacia de los que llevaban al paralítico muestra la fe que tenían en Cristo. Movido por ello Jesús perdona los pecados del enfermo. Consideremos lo que vale nuestra fe ante Dios, cuando la de otros es cauce para que un hombre sea curado interior y exteriormente de modo instantáneo, y que por el mérito de unos se remedian las necesidades de otros.

 

Meditación

Las virtudes humanas en el apostolado

I. El Evangelio de la Misa (Mc 2, 1-12) nos da muchas enseñanzas sobre las virtudes humanas que debemos tener en el apostolado. Jesús se admiró de la fe y de la audacia de los hombres que hicieron un agujero en el techo en donde Él se encontraba, para descolgar por ahí, la camilla del amigo paralítico para ponerlo delante del Señor. Por las virtudes de los amigos y la humildad del paralítico que se ha dejado ayudar, realizó un gran milagro: el perdón de los pecados del enfermo y la curación de su parálisis. Los cristianos somos instrumentos para que el Señor realice verdaderos milagros en nuestros amigos. Necesitamos de una gran fe en el Maestro, de esperanza y optimismo. Como a los amigos del paralítico, nada debe importarnos lo que piensen los demás, solamente el juicio de Dios. Lo único importante es poner a nuestros amigos a los pies del Señor, y Él hará el resto.

II. Estos cuatro amigos ejercitaron en su tarea la virtud de la prudencia, que lleva a buscar el mejor camino para lograr su fin. Dejaron a un lado la falsa “prudencia”, la que llama San Pablo prudencia de la carne (Rm 8, 6-8), que fácilmente se identifica con la cobardía, y equivale al disimulo, la hipocresía, la astucia, el cálculo interesado y egoísta, que mira principalmente el interés material. La amistad ha sido, desde los comienzos, el cauce natural por el que muchos han encontrado la fe en Jesucristo y la misma vocación a una entrega más plena. Es un camino natural y sencillo que elimina muchos obstáculos y dificultades. ¿Es nuestra amistad un cauce para que otros se acerquen a Cristo?

III. Necesitamos también de otras virtudes humanas para el apostolado: fortaleza ante los obstáculos; constancia y paciencia, porque las almas, como la semilla, tardan a veces en dar su fruto; audacia, para proponer metas más altas que nuestros amigos no vislumbraban por sí mismos; veracidad y autenticidad, sin las cuales es imposible que exista una verdadera amistad. Nuestro mundo está necesitado de hombres y mujeres de una pieza, ejemplares en sus tareas, sin complejos, sobrios, serenos, profundamente humanos, firmes, comprensivos e intransigentes en la doctrina de Cristo, afables, justos, leales, alegres, optimistas, generosos, laboriosos sencillos, valientes…, para que así sean buenos colaboradores de la gracia, pues “el Espíritu Santo se sirva del hombre como de un instrumento” (Santo Tomás, Suma Teológica). Cuando nos encontremos cerca del Sagrario pidamos para nosotros esas virtudes y no dejemos de hablar al Señor de nuestros amigos.

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