Jueves 8 de Junio

Fiesta de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote

Antífona de Entrada

Cristo, mediador de la nueva alianza, como permanece para siempre, posee un sacerdocio que no pasa.

Oración Colecta

Oh Dios, que para gloria tuya y salvación del género humano constituiste a tu Hijo único sumo y eterno Sacerdote, concede a quienes él eligió para ministros y dispensadores de sus misterios la gracia de ser fieles en el cumplimiento del ministerio recibido.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Cristo, después de haber ofrecido su único Sacrificio se sentó para siempre a la derecha de Dios
Lectura de la carta a los hebreos 10, 12-23

Hermanos: Cristo, después de haber ofrecido su único Sacrificio se sentó para siempre a la derecha de Dios; donde esperó que sus enemigos sean puestos bajo sus pies. Y así, mediante una sola oblación, Él ha perfeccionado para siempre a los que santificó. El Espíritu Santo atestigua todo esto, porque después de haber anunciado: «Esta es la Alianza que haré con ellos después de pasado aquel tiempo». Añade: «Yo pondré mis leyes en su corazón y las grabaré en su conciencia, y no me acordaré más de sus pecados y de sus errores». Y si los pecados están perdonados, ya no hay necesidad de ofrecer por ellos ninguna otra oblación. Hermanos: tenemos la seguridad de que podemos entrar en el Santuario por la Sangre de Jesús, siguiendo el camino nuevo y viviente que él nos abrió a través del velo del Templo, que es su carne. También tenemos un Sumo Sacerdote insigne al frente de la Casa de Dios. Acerquémonos, entonces, con un corazón sincero y con plena fe, purificados interiormente de toda mancha y con el cuerpo lavado por el agua pura. Mantengamos firmemente la confesión de nuestra esperanza, porque Aquél que ha hecho la promesa, es fiel.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 109
Tú eres sacerdote para siempre.

Esto ha dicho el Señor: «Siéntate a mi derecha; yo haré de tus contrarios el estrado donde pongas los pies»
Tú eres sacerdote para siempre.

Extenderá el Señor desde Sión tu cetro poderoso, y tú dominarás al enemigo.
Tú eres sacerdote para siempre.

Es tuyo el señorío; el día en que naciste en los montes sagrados, te consagró el Señor antes del alba.
Tú eres sacerdote para siempre.

Juró el Señor y no ha de retractarse: «Tú eres sacerdote para siempre, como Melquisedec».
Tú eres sacerdote para siempre.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Yo soy el pan que ha bajado del cielo, dice el Señor; el que coma de este pan vivirá para siempre.
Aleluya.

Evangelio

Comieron todos y se saciaron
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 9, 11-17

En aquel tiempo, Jesús habló del Reino de Dios a la multitud y curó a los enfermos. Cuando caía la tarde, los doce apóstoles se acercaron a decirle: «Despide a la gente, para que vayan a los pueblos y caseríos a buscar alojamiento y comida, porque aquí estamos en un lugar solitario». Jesús les contestó: «Denles ustedes de comer» Pero ellos le replicaron: «No tenemos más que cinco panes y dos pescados, a no ser que vayamos nosotros mismos a comprar víveres para toda esta gente». Eran como cinco mil varones.

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: «Hagan que se sienten en grupos como de cincuenta». Así lo hicieron, y todos se sentaron. Luego Jesús tomó en sus manos los cinco panes y los dos pescados y, levantando la mirada al cielo, pronunció una oración de acción de gracias, los partió y los fue dando a los discípulos para que ellos los distribuyeran entre la gente. Comieron todos y se saciaron, y de lo que sobró se llenaron doce canastos.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Jesucristo, nuestro Mediador, te haga aceptables estos dones, Señor, y nos presente juntamente con él como ofrenda agradable a tus ojos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo, dice el Señor.

Oración después de la Comunión

La Eucaristía que hemos ofrecido y recibido, nos dé la vida, Señor, para que, unidos a ti en caridad perpetua, demos frutos que siempre permanezcan.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.