Sábado 3 de Noviembre

Memoria de san Martín de Porres, Religioso

Antífona de Entrada

El Señor es la parte que me ha tocado en herencia; la parte que he recibido es la más hermosa. El mismo Señor es mi recompensa.

Oración Colecta

Señor, Dios nuestro, que condujiste a san Martín de Porres a la gloria celestial por un camino de trabajos humildes e ignorados, concédenos imitar sus ejemplos para que gocemos de tu vida en el cielo.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Para mí la vida es Cristo, y la muerte una ganancia
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 1, 18b-26

Hermanos: El hecho de que se predique a Cristo me alegra; y me seguirá alegrando, porque sé que esto será para mi bien, gracias a sus oraciones y a la ayuda del Espíritu de Jesucristo. Tengo la firme esperanza de que no seré defraudado y, ahora como siempre, estoy plenamente seguro de que, ya sea por mi vida, ya sea por mi muerte, Cristo será glorificado en mí.

Para mí la vida es Cristo, y la muerte una ganancia. Pero, si el vivir en este mundo me permite trabajar todavía con fruto, no sabría yo qué elegir.

Me encuentro en esta alternativa: por una parte, deseo morir para estar con Cristo, que es con mucho lo mejor; pero, por otra, quedarme en esta vida, veo que es más necesario para el bien de ustedes. Convencido de esto, sé que me quedaré y los seguiré ayudando para que progresen gozosos en la fe. Así, cuando vaya a visitarlos de nuevo, su orgullo de ser cristianos aumentará gracias a mi presencia.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 41
Mi alma te busca a ti, Dios mío.

Como el venado busca el agua de los ríos, así, cansada, mi alma te busca a ti, Dios mío.
Mi alma te busca a ti, Dios mío.

Del Dios que da la vida está mi ser sediento. ¿Cuándo será posible ver de nuevo su templo?
Mi alma te busca a ti, Dios mío.

Recuerdo cuando íbamos a casa del Señor, cantando, jubilosos, alabanzas a Dios.
Mi alma te busca a ti, Dios mío.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Tomen mi yugo sobre ustedes, dice el Señor, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón.
Aleluya.

Evangelio

El que se engrandece a sí mismo, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 14,1.7-11

Un sábado, Jesús fue a comer en casa de uno de los jefes de los fariseos, y éstos estaban espiándolo. Mirando cómo los convidados escogían los primeros lugares, les dijo esta parábola: «Cuando te inviten a un banquete de bodas, no te sientes en el lugar principal, no sea que haya algún otro invitado más importante que tú, y el que los invitó a los dos venga a decirte: ‘Déjale el lugar a éste’, y tengas que ir a ocupar, lleno de vergüenza, el último asiento. Por el contrario, cuando te inviten, ocupa el último lugar, para que, cuando venga el que te invitó, te diga: ‘Amigo, acércate a la cabecera’.

Entonces te verás honrado en presencia de todos los convidados. Porque el que se engrandece a sí mismo, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Dios misericordioso, que transformaste a san Martín de Porres, para hacer de él un hombre nuevo a imagen de Cristo, renuévanos también a nosotros mediante este sacrificio de reconciliación que vamos a ofrecerte.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Yo os aseguro, dice el Señor, que los que habéis dejado todo para seguirme, recibiréis cien veces más y alcanzaréis la vida eterna.

Oración después de la Comunión

Dios omnipotente, que por medio de este sacramento nos comunicas la fuerza de tu Espíritu, haz que, a ejemplo de san Martín de Porres, te amemos sobre todas las cosas y vivamos siempre como verdaderos hijos tuyos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.