Nota especial: En aquellos lugares en donde el Cristo de Esquipulas es el patrono, se permite celebrar la fiesta (las lecturas se encuentran al finalizar las propias de día según el Misal Romano)
1ª Semana del Tiempo Ordinario
Antífona de Entrada
Acuérdate, Señor, de tu alianza, no olvides por más tiempo la suerte de tus pobres. Levántate, Señor, a defender tu causa, no olvides las voces de los que te buscan.
Oración Colecta
Dios todopoderoso y eterno, a quien, enseñados por el Espíritu Santo, invocamos con el nombre de Padre, intensifica en nuestros corazones el espíritu de hijos adoptivos tuyos, para que merezcamos entrar en posesión de la herencia que nos tienes prometida.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.
Primera Lectura
Convenía que Dios consumara en la perfección, mediante el sufrimiento, a Jesucristo, autor y guía de nuestra salvación
Lectura de la carta a los Hebreos 2, 5-12
Hermanos: Dios no ha sometido a los ángeles el nuevo orden de la salvación, del cual estamos hablando. Un salmo lo atestigua solemnemente: ‘¿Qué es el hombre, para que de él te acuerdes, ese pobre ser humano, para que de él te preocupes? Sin embargo, lo hiciste un poquito inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad. Todo lo sometiste bajo sus pies’.
Al decir aquí la Escritura que Dios le sometió todo, no se hace ninguna excepción. Es verdad que ahora todavía no vemos el universo entero sometido al hombre; pero sí vemos ya al que ‘por un momento Dios hizo inferior a los ángeles’, a Jesús, que por haber sufrido la muerte, está ‘coronado de gloria y honor’. Así, por la gracia de Dios, la muerte que él sufrió redunda en bien de todos.
El santificador y los santificados tienen la misma condición humana. Por eso no se avergüenza de llamar hermanos a los hombres, cuando dice: ‘Hablaré de ti a mis hermanos; en medio de la asamblea te alabaré’.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Del salmo 8
Diste a tu Hijo el mando sobre las obras de tus manos.
¡Qué admirable es, Señor y Dios nuestro, tu poder en toda la tierra! ¿Qué es el hombre, para que de él te acuerdes; ese pobre ser humano, para que de él te preocupes?
Diste a tu Hijo el mando sobre las obras de tus manos.
Sin embargo, lo hiciste un poquito inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad; le diste el mando sobre las obras de tus manos y todo lo sometiste bajo sus pies.
Diste a tu Hijo el mando sobre las obras de tus manos.
Pusiste a su servicio los rebaños y las manadas, todos los animales salvajes, las aves del cielo y los peces del mar, que recorren los caminos de las aguas.
Diste a tu Hijo el mando sobre las obras de tus manos.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Reciban la palabra de Dios, no como palabra de hombres, sino cual es en verdad, como palabra de Dios.
Aleluya.
Evangelio
No enseñaba como los escribas, sino como quien tiene autoridad
Lectura del Santo Evangelio según san Marcos 1, 21-28
En aquel tiempo, se hallaba Jesús en Cafarnaúm y el sábado fue a la sinagoga y se puso a enseñar. Los oyentes quedaron asombrados de sus palabras, pues enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.
Había en la sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: «¿Qué quieres tú con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios». Jesús le ordenó: «¡Cállate y sal de él!» El espíritu inmundo, sacudiendo al hombre con violencia y dando un alarido, salió de él. Todos quedaron estupefactos y se preguntaban: «¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es ésta? Este hombre tiene autoridad para mandar hasta a los espíritus inmundos y lo obedecen». Y muy pronto se extendió su fama por toda Galilea.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las Ofrendas
Recibe benignamente, Señor, los dones de tu Iglesia, y, al concederle en tu misericordia que te los pueda ofrecer, haces al mismo tiempo que se conviertan en sacramento de nuestra salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Antífona de la Comunión
El pan que yo les daré, es mi carne para la vida del mundo, dice el Señor.
Oración después de la Comunión
La comunión de tus sacramentos que hemos recibido, Señor, nos salven y nos confirmen en la luz de tu verdad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Fiesta del Santo Cristo de Esquipulas
Antífona de Entrada
Que nuestro único orgullo sea la Cruz de nuestro Señor Jesucristo, porque en Él tenemos la salvación, la vida y la resurrección, y por Él hemos sido salvados y redimidos. Aleluya.
Oración Colecta
Señor Dios, que quisiste que tu Unigénito sufriera la cruz para salvar al género humano, concédenos que quienes conocimos su misterio en la tierra, merezcamos alcanzar en el cielo el premio de su redención.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.
Primera Lectura
Son las heridas que me hicieron en la casa de aquellos que me amaban
Lectura del libro del profeta Zacarías 12,10-11; 13,6-7
Esto dice el Señor: «Derramaré sobre la descendencia de David y sobre los habitantes de Jerusalén, un espíritu de piedad y de compasión y ellos volverán sus ojos hacia mí, a quien traspasaron con la lanza. Harán duelo, como se hace duelo por el hijo único y llorarán por él amargamente, como se llora por la muerte del primogénito. En ese día será grande el llanto en Jerusalén, como el llanto en la aldea de Hadad-Rimón, en el valle de Meguido.
Entonces si alguien le pregunta: ‘¿Qué significan esas heridas que tienes en tus manos?’ Les responderá: ‘Son las heridas que me hicieron en la casa de aquellos que me amaban’. Levántate, espada, contra mi pastor y contra mi ayudante, dice el Señor de los ejércitos. Hiere al pastor y se dispersarán las ovejas, y después castigaré también a los más pequeños».
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Del salmo 68
En tu gran amor, respóndeme, Señor.
Por ti he sufrido injurias y la vergüenza cubre mi semblante. Extraño soy y advenedizo aun para aquellos de mi propia sangre; pues me devora el celo de tu casa, el odio del que te odia en mí recae.
En tu gran amor, respóndeme, Señor.
Sácame de este cieno, no vaya a ser que me hunda; ponme a salvo, Señor, de los que me odian y de estas aguas tan profundas. No dejes que me arrastre la corriente ni el abismo me engulla; no permitas que cierre sobre mí el pozo su apertura.
En tu gran amor, respóndeme, Señor.
Escúchame, Señor, pues eres bueno, y en tu ternura vuelve a mí tus ojos; Señor, no te le escondas a tu siervo y a mi aflicción, responde pronto. Acércate a mí, sé mi defensor, de mi enemigo líbrame, y de su odio.
En tu gran amor, respóndeme, Señor.
Tú conoces mi afrenta, conoces mi vergüenza y mi deshonra, pues a tu vista están los que me acosan; la afrenta me destroza el corazón y desfallezco; espero compasión, y no la encuentro.
En tu gran amor, respóndeme, Señor.
Me pusieron veneno en la comida y mi sed apagaron con vinagre, porque persiguen al que tú has herido y aumentan el dolor del que llagaste.
En tu gran amor, respóndeme, Señor.
El nombre del Señor y su grandeza agradecido, alabaré con cantos. Se alegrarán al verlo los que sufren, quienes buscan a Dios, tendrán más ánimo, porque el Señor jamás desoye al pobre, ni olvida al que se encuentra encadenado.
En tu gran amor, respóndeme, Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Cristo se humilló por nosotros y por obediencia aceptó incluso la muerte y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exalto sobre todas las cosas y le otorgó el nombre que esta sobre todo nombre.
Aleluya.
Evangelio
Esto sucedió para que se cumpliera lo que dice la Escritura
Lectura del santo Evangelio según san Juan 19,28-35
Sabiendo Jesús que todo había llegado a su término, para que se cumpliera la Escritura dijo: «Tengo sed». Había allí un jarro lleno de vinagre. Los soldados sujetaron una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo y se la acercaron a la boca. Jesús probó el vinagre y dijo: «Todo está cumplido», e inclinando la cabeza, entregó el espíritu. Entonces, los judíos, como era el día de la preparación de la Pascua, para que los cuerpos de los ajusticiados no se quedaran en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día muy solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y los quitaran de la cruz.
Fueron los soldados, le quebraron las piernas a uno y luego al otro de los que habían sido crucificados con Jesús. Pero al llegar a él, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza e inmediatamente salió sangre y agua. El que vio da testimonio de esto y su testimonio es verdadero y él sabe que dice la verdad, para que también ustedes crean. Esto sucedió para que se cumpliera lo que dice la Escritura: ‘No le quebrará ningún hueso’; y en otro lugar la Escritura dice: ‘Mirarán al que traspasaron’.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las Ofrendas
Te rogamos, Señor, que este sacrificio, que en el altar de la cruz borró el pecado del mundo entero, nos purifique de todas nuestras ofensas.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Antífona de la Comunión
Cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí, dice el Señor. Aleluya.
Oración después de la Comunión
Señor nuestro, Jesucristo, fortalecidos con este alimento santo, te pedimos que conduzcas a la gloria de tu resurrección a quienes redimiste por el madero vivificante de la cruz. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
