Fiesta de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote
Antífona de Entrada
Cristo, mediador de la nueva alianza, como permanece para siempre, posee un sacerdocio que no pasa.
Oración Colecta
Oh Dios, que para gloria tuya y salvación del género humano constituiste a tu Hijo único sumo y eterno Sacerdote, concede a quienes él eligió para ministros y dispensadores de sus misterios la gracia de ser fieles en el cumplimiento del ministerio recibido.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.
Primera Lectura
Cristo, después de haber ofrecido su único Sacrificio se sentó para siempre a la derecha de Dios
Lectura de la carta a los hebreos 10, 12-23
Hermanos: Cristo, después de haber ofrecido su único Sacrificio se sentó para siempre a la derecha de Dios; donde esperó que sus enemigos sean puestos bajo sus pies. Y así, mediante una sola oblación, Él ha perfeccionado para siempre a los que santificó. El Espíritu Santo atestigua todo esto, porque después de haber anunciado: «Esta es la Alianza que haré con ellos después de pasado aquel tiempo». Añade: «Yo pondré mis leyes en su corazón y las grabaré en su conciencia, y no me acordaré más de sus pecados y de sus errores». Y si los pecados están perdonados, ya no hay necesidad de ofrecer por ellos ninguna otra oblación. Hermanos: tenemos la seguridad de que podemos entrar en el Santuario por la Sangre de Jesús, siguiendo el camino nuevo y viviente que él nos abrió a través del velo del Templo, que es su carne. También tenemos un Sumo Sacerdote insigne al frente de la Casa de Dios. Acerquémonos, entonces, con un corazón sincero y con plena fe, purificados interiormente de toda mancha y con el cuerpo lavado por el agua pura. Mantengamos firmemente la confesión de nuestra esperanza, porque Aquél que ha hecho la promesa, es fiel.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Del salmo 39
Aquí estoy, para hacer tu voluntad.
Dios mío, lo quiero y llevo tu Ley en las entrañas, ¡Cuántas maravillas has hecho Señor, Dios mío!
Aquí estoy, para hacer tu voluntad.
¡Cuántos planes a favor nuestro; nadie se te puede comparar! He proclamado tu salvación ante la gran asamblea.
Aquí estoy, para hacer tu voluntad.
No he cerrado los labios Señor, Tú lo sabes. No he escondido tu justicia en el fondo de mi corazón.
Aquí estoy, para hacer tu voluntad.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
He aquí mi Siervo, en quien me apoyo, en el que se complace mi alma. He puesto mi espíritu sobre Él; traerá la Ley a las naciones.
Aleluya.
Evangelio
Hagan esto en memoria mía
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 22, 14-20
En aquel tiempo, llegada la hora de cenar, se sentó Jesús con sus discípulos y les dijo: «Cuánto he deseado celebrar esta Pascua con ustedes, antes de padecer, porque yo les aseguro que ya no la volveré a celebrar, hasta que tenga cabal cumplimiento en el Reino de Dios». Luego tomó en sus manos una copa de vino, pronunció la acción de gracias y dijo: «Tomen esto y repártanlo entre ustedes, porque les aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta que venga el Reino de Dios». Tomando después un pan, pronunció la acción de gracias, lo partió y se lo dio diciendo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía». Después de cenar, hizo lo mismo con una copa de vino, diciendo: «Esta copa es la nueva alianza, sellada con mi sangre, que se derrama sobre ustedes».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las Ofrendas
Jesucristo, nuestro Mediador, te haga aceptables estos dones, Señor, y nos presente juntamente con él como ofrenda agradable a tus ojos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Antífona de la Comunión
Sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo, dice el Señor.
Oración después de la Comunión
La Eucaristía que hemos ofrecido y recibido, nos dé la vida, Señor, para que, unidos a ti en caridad perpetua, demos frutos que siempre permanezcan.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
