Reflexión sobre el Evangelio
Con un poco de experiencia en el trato personal con el Señor, entendemos que nos diga que «mi yugo es suave y mi carga ligera». «Como si dijera: Todos los que andáis atormentados, afligidos y cargados con la carga de vuestros cuidados y apetitos, salid de ellos, viniendo a Mí, y yo os recrearé, y hallaréis para vuestras almas el descanso que os quitan vuestros apetitos» (San Juan de la Cruz, Subida al Monte Carmelo, lib. 1, cap. 7).
