Reflexión sobre el Evangelio
Es evidente el amor de Jesús por su madre Santa María y por San José. Aprovecha este episodio Nuestro Salvador para enseñarnos que en su Reino los derechos de la sangre no tienen primacía. Podemos decir que María es la criatura más amada por Jesús a causa de los lazos creados entre ambos por la gracia, y no sólo en razón de la generación natural, que ha hecho de Ella su madre según la carne: la maternidad divina es la fuente de todas las demás prerrogativas de la Santísima Virgen; pero esta misma maternidad es, a su vez, la primera y la mayor de las gracias otorgadas a María.
