Reflexión sobre el Evangelio
La enseñanza final de la parábola es la de perdonar siempre y de corazón a nuestros hermanos. «Esfuérzate, si es preciso, en perdonar siempre a quienes te ofendan, desde el primer instante, ya que, por grande que sea el perjuicio o la ofensa que te hagan, más te ha perdonado Dios a ti» (S. Josemaría Escrivá, Camino, n. 452).
