Viernes 26 de agosto

Reflexión sobre el Evangelio

La enseñanza principal de la parábola es la exhortación a la vigilancia. Esa vigilancia ha de ser continua, perseverante, porque continuo es el ataque del demonio que, «como león rugiente, ronda buscando a quien devorar» (1 P 5,8). «Vela con el corazón, vela con la fe, con la caridad, con las obras (..), aliméntalas con el aceite interior de una recta conciencia; permanece unido al esposo por el Amor, para que Él te introduzca a la sala del banquete, donde tu lámpara nuca se extinguirá» (S. Agustín, Sermo 93,17).

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