Sábado 19 de noviembre

Reflexión sobre el Evangelio

El Señor, citando la Sagrada Escritura (Ex 3,2.6), pone de manifiesto el grave error de los saduceos, y argumenta: Dios no es Dios de muertos sino de vivos, es decir, existe una relación permanente entre Dios y Abraham, Isaac y Jacob, que hacía tiempo que habían muerto. Por tanto, aunque estos justos hayan muerto en cuanto al cuerpo, viven con verdadera vida en Dios –sus almas son inmortales– y esperan la resurrección de los cuerpos.

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