Reflexión sobre el Evangelio
Los cuatro discípulos conocían ya al Señor (Jn 1,35-42). El breve trato con Jesús debió de producirles una imperiosa atracción en sus almas. Cristo preparaba así la vocación de estos hombres. Ahora se trata ya de aquella vocación eficaz, que les movió a abandonar todas sus cosas para seguirle y ser sus discípulos. Por encima de los defectos humanos –que los Evangelio no disimulan– resalta, sin duda y de modo ejemplar, la generosidad y prontitud con que los Apóstoles correspondieron a la llamada divina.
