Reflexión sobre el Evangelio
«Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón»: Este mandamiento de la Antigua Ley, ratificado por Jesús, manifiesta, ante todo, el amor de Dios que quiere entablar una comunicación íntima con el hombre: «¡Verdaderamente Dios se muestra deseoso de nuestro amor! No le bastó concedernos la gracia de consentir que le amásemos (…); va más adelante en declararnos su pasión amorosa; nos ordena amarle con todas las fuerzas, a fin de que ni la consideración de su Majestad y de nuestra miseria, cosas tan infinitamente dispares, ni cualquier otro pretexto nos aparten de su amor. En ello muestra bien que no nos puso inútilmente la inclinación a amarle, pues para que no quedase frustrada, nos apremia a ejercitarla mediante un mandamiento general; y para que se pueda cumplir este mandamiento, a ningún hombre regatea los medios indispensables» (San Francisco de Sales, Tratado del amor de Dios, libro 2, cap. 8).
