Martes 30 de mayo

Reflexión sobre el Evangelio

Estas palabras del Señor se cumplen especialmente en quienes por vocación divina abrazan el celibato, renunciando a formar una familia en la tierra. Al decir Jesús «por mí y por el Evangelio», está indicando que su ejemplo y las exigencias de su doctrina dan pleno sentido a este modo de vida: «Es, pues, el misterio de la novedad de Cristo, de todo lo que Él es y significa; es la suma de los más altos ideales del Evangelio y del Reino; es una especial manifestación de la gracia que brota del misterio pascual del Redentor, lo que hace deseable y digna la elección de la virginidad por parte de los llamados por el Señor Jesús, con la intención no solamente de participar de su oficio sacerdotal, sino también de compartir con Él su mismo estado de vida» (Pablo VI, Enc. Sacerdotalis caelibatus, n. 23).

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