Martes 13 de junio

Reflexión sobre el evangelio

Las buenas obras son fruto de la caridad, que consiste en amar a los demás como nos ama el Señor (Jn 15,12). «Ahora adivino, escribe Santa Teresita, que la verdadera caridad consiste en soportar todos los defectos del prójimo, en no extrañar sus debilidades, en edificarse con sus menores virtudes; pero he aprendido especialmente que la caridad no debe permanecer encerrada en el fondo del corazón pues ‘no se enciende una luz para ponerla debajo de un celemín, sino sobre un candelero a fin de que alumbre a todos los de la casa’. Me parece que esta antorcha representa la caridad que debe iluminar y alegrar no sólo aquellos que más quiero, sino a todos los que están en la casa» (Historia de un alma, cap. 9).

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