Reflexión sobre el Evangelio
Jesucristo manda a sus discípulos que no tengan miedo a las calumnias o murmuraciones. Llegará un día en que venga en conocimiento de todos quién es cada uno, sus verdaderas intenciones y la disposición exacta de su alma. Mientras tanto, los que son de Dios pueden ser presentados como si no lo fueran por aquellos que, por apasionamiento o por malicia, utilizan la mentira. Ese es el secreto que llegará a saberse.
Junto a estas recomendaciones, Cristo manda también que los Apóstoles hablen con claridad, abiertamente. Por razones de pedagogía divina, Jesús había hablado a las muchedumbres en parábolas y les había descubierto gradualmente su verdadera personalidad. Los Apóstoles, después de la venida del Espíritu Santo (cfr Act 1,8), han de predicar a plena luz, desde los terrados, lo que Jesús les ha ido dando a conocer.
A nosotros nos toca hoy también continuar manifestando sin ambigüedades toda la doctrina de Cristo, sin dejarnos llevar por falsas prudencias humanas o por miedo a las consecuencias.
