Domingo 2 de julio

Reflexión sobre el Evangelio

El evangelio de hoy hace la atrevida propuesta donde seguir a Cristo y cumplir su palabra, significa arriesgar esta vida para ganar la eterna. «Las personas que están pendientes de sí mismas, que actúan buscando ante todo la propia satisfacción, ponen en juego su salvación eterna, y ya ahora son inevitablemente infelices y desgraciadas. Sólo quien se olvida de sí, y se entrega a Dios y a los demás –también en el matrimonio– puede ser dichoso en la tierra, con una felicidad que es preparación y anticipo del cielo» (Es Cristo que pasa, n. 24). Quede, pues, claro que la vida cristiana se fundamenta en la abnegación: sin Cruz no hay cristianismo.