Domingo 8 de octubre

Reflexión sobre el Evangelio

Jesucristo profetiza el castigo que Dios impondrá a los malvados: les dará muerte, y arrendará la viña a otros. Estamos ante una profecía de la máxima importancia. San Pedro repetirá más tarde ante el sanedrín: «Él es la piedra que, rechazada por vosotros los constructores, ha llegado a ser piedra angular» (Hch 4,11; 1 P 2,4). La piedra es Jesús de Nazaret, pero los arquitectos de Israel, los que construyen y gobiernan al pueblo, no han querido usarla en la construcción. Por eso, a causa de su infidelidad, el Reino de Dios será transferido a otro pueblo, los gentiles, que sabrán dar a Dios los frutos que Él espera de su viña.

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