Domingo 15 de octubre

Reflexión sobre el Evangelio

El Concilio Vaticano II recuerda la verdad de los ‘novísimos’, uno de cuyos aspectos declara este evangelio. Al hablar de la índole escatológica de la Iglesia, evoca la advertencia del Señor de que estemos vigilantes contra las asechanzas del demonio, para poder resistir en el día malo. «Pero, como no sabemos ni el día ni la hora, por aviso del Señor, debemos vigilar constantemente para que, terminado el único plazo de nuestra vida terrena (cfr Heb 9,27), merezcamos entrar con Él a las bodas, y ser contados entre los elegidos (cfr Mt 25,31-46), no sea que como aquellos siervos malos y perezosos (cfr Mt 25,26) seamos arrojados al fuego eterno (cfr Mt 25,41), a las tinieblas exteriores en donde habrá llanto y crujir de dientes» (Conc. Vat. II, Const. Dogm. Lumen gentium, n. 48).

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