Reflexión sobre el Evangelio
Jesús da una respuesta cuya profundidad ellos no alcanzan y que es al mismo tiempo absolutamente fiel a la predicación que ha venido haciendo del Reino de Dios: dar al César lo que le corresponde, pero no más de ello, pues desde luego hay que dar a Dios lo que le corresponde, reverso necesario de la cuestión, que no le habían planteado. No existe igualdad de nivel, pues para un israelita Dios trasciende toda cota humana. ¿Qué es lo que corresponde al César? La tributación, que la necesita para la existencia del ordenamiento temporal. ¿Qué es lo que hay que dar a Dios? Evidentemente ‘todos’ los mandamientos, que implican el amor y la entrega personales. La respuesta de Jesús supera el horizonte humano de sus tentadores; está por encima del sí y del no, que querían arrancarle.
