Martes 31 de octubre

Reflexión sobre el Evangelio

El grano de mostaza y la levadura simbolizan la Iglesia que, reducida al principio a un grupo de discípulos, se fue extendiendo con la fuerza del Espíritu Santo hasta acoger en ella a todos los pueblos de la tierra. Ya en el siglo II Tertuliano afirmaba: «Somos de ayer y lo llenamos todo» (Apologeticum, XXXVII). El Señor «con la parábola del grano de mostaza les incita a la fe y les hace ver que la predicación del Evangelio se propagará a pesar de todo. Los más débiles, los más pequeños entre los hombres, eran los discípulos del Señor, pero como había en ellos una fuerza grande, ésta se desplegó por todo el mundo» (San Juan Crisóstomo, Hom. Sobre S. Mateo, 46). Por eso, el cristiano no debe desanimarse ante la pequeñez y debilidad con que aparecen las obras de su apostolado. Con la gracia de Dios y la fidelidad irán creciendo como el grano de mostaza a pesar de las dificultades.

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