Reflexión sobre el Evangelio
«¿Cuándo llegará el Reino de Dios?»: Los fariseos, como otros muchos judíos de aquella época, se imaginaban el establecimiento del Reino de Dios como un poder visible, externo, político. Jesús, en cambio, enseña que es un poder eminentemente espiritual, sobrenatural, que desde su venida ya está operando –aunque su culminación será después de su segunda venida o Parusía al fin de los tiempos–, sobre todo en el interior de los hombres, aunque también sea visible y externo –como es visible la Iglesia–.
La presencia del Reino de Dios en cada alma se percibe a través de los afectos e inspiraciones que el Espíritu Santo comunica. Santa Teresita explica así su propia experiencia: «El Doctor de los doctores enseña sin grandes discursos. Nunca le oí hablar, pero sé que está en mí. En todos los instantes me guía y me inspira; pero precisamente en el momento oportuno es cuando descubro claridades desconocidas hasta entonces. Regularmente no brillan a mis ojos en las horas de oración, sino en medio de las ocupaciones del día» (Historia de un alma, cap. 8).
