Domingo 19 de noviembre

Reflexión sobre el Evangelio

El talento no era propiamente una moneda, sino una unidad contable, que equivalía aproximadamente a unos cincuenta kilos de plata. En esta parábola el Señor nos enseña principalmente la necesidad de corresponder a la gracia de una manera esforzada, exigente y constante durante toda la vida. Hay que hacer rendir todos los dones de la naturaleza y de gracia recibidos del Señor. Lo importante no es el número, sino la generosidad para hacerlos fructificar. La vocación cristiana no se puede esconder, ni esterilizar, debe ser comunicativa, apostólica, entregada. A un fiel cristiano corriente no puede pasarle inadvertido el hecho de que Jesús haya querido explicar la doctrina de la correspondencia a la gracia sirviéndose como figura del trabajo profesional de los hombres. ¿No es esto recordarnos que la vocación cristiana se da en medio de las ocupaciones ordinarias de la vida?

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