Reflexión sobre el Evangelio
La indignación de Jesús manifiesta su celo por la gloria del Padre, que debe reconocerse ahora en el respeto al Templo. De modo enérgico echa en cara a los vendedores el ejercicio de unas funciones ajenas al culto divino. Los mismos sacerdotes permitían semejantes abusos, que también reportaban beneficios para ellos al cobrar unas tasas. Los vendedores realizaban unas funciones necesarias para el culto divino, pero las habían viciado por su afán de lucro, convirtiendo el Templo en un mercado.
