Reflexión sobre el Evangelio
Los saduceos no creían en la resurrección de la carne y negaban la inmortalidad del alma. Se acercan al Señor para plantearle una cuestión que le ponga en aprieto. Según la ley del levirato, si un hombre moría sin dejar hijos, el hermano tenía obligación de casarse con la viuda para suscitar descendencia a su hermano. Las consecuencias de esta ley parecen provocar una situación ridícula a la hora de la resurrección de los cuerpos.
El Señor contesta reafirmando la existencia de la resurrección, y, al enseñar las propiedades de los resucitados, se desvanece el argumento de los saduceos. En este mundo, los hombres contraen nupcias para perpetuar la especie. Tras la resurrección no habrá más nupcias, porque los hombres no nacerán ni morirán.
