Lunes 27 de noviembre

Reflexión sobre el Evangelio

El Señor rodeado de sus discípulos, observa cómo la gente deposita sus ofrendas en el gazofilacio. Era éste un lugar situado en el atrio de las mujeres, en el que existían varias huchas destinadas a recoger las ofrendas de los fieles. De pronto sucede algo cuya importancia quiere poner Jesús de relieve ante sus discípulos: una pobre viuda deposita dos pequeñas monedas, de escaso valor. Califica esta ofrenda como la más importante; alaba la generosidad de las limosnas destinadas al culto, y más aún la liberalidad de que quien da de lo que le es necesario. El Señor se conmueve ante el óbolo de la viuda porque en su pequeñez supone un gran sacrificio.