Domingo 17 de diciembre

Reflexión sobre el Evangelio

En el Evangelio según san Juan, después de considerar la divinidad del Verbo se pasa a tratar de la Encarnación, y se comienza por hablar de Juan Bautista, que aparece en un momento histórico concreto como el testigo directo de Jesucristo ante los hombres. Así dirá san Agustín: «Porque (el Verbo Encarnado) era un hombre y ocultaba su divinidad, le precedió un gran hombre con la misión de dar testimonio a favor del que era más que hombre» (In Ioann. Evang., 2,5).

Todo el Antiguo Testamento es una preparación para la venida de Cristo. Así los Patriarcas y Profetas anunciaron de diversas maneras la salvación que vendría por el Mesías. Pero Juan Bautista, el más grande de los nacidos de mujer, pudo señalar con el dedo al propio Mesías, siendo el testimonio del Bautista la culminación de todas las profecías anteriores.

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