Lunes 26 de febrero

Reflexión sobre el Evangelio

«Sean misericordiosos como su Padre es misericordioso»: También frente a quien está en el error hemos de tener comprensión: «Esta caridad y benignidad en modo alguno deben hacernos indiferentes ante la verdad y el bien. Más aún, la misma caridad exige a los discípulos de Cristo el anuncio de la verdad saludable a todos los hombres. Pero es necesario distinguir entre el error, que siempre debe ser rechazado, y el hombre que yerra, que conserva la dignidad de la persona, incluso cuando está desviado por ideas falsas o insuficientes en materia religiosa. Dios es el único juez y escrutador de los corazones; por eso nos prohíbe juzgar la culpabilidad interna de los demás» (Conc. Vat. II, Const. Past. Gaudium et spes, n. 28).

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