Reflexión sobre el Evangelio
«Así como el Hijo del hombre no ha venido a ser servido»: Jesucristo se presenta a Sí mismo como ejemplo que debe ser imitado por quienes ejercen la autoridad en la Iglesia. Él, que es Dios y Juez que ha de venir a juzgar al mundo, no se impone, sino que nos sirve por amor hasta el punto de entregar la vida por nosotros: ésta es su forma de ser el primero. Así lo entendió san Pedro, que exhorta a los presbíteros a que apacienten el rebaño de Dios a ellos confiado, no como denominadores sobre la heredad, sino sirviendo de ejemplo; y san Pablo, que no estando sometido a nadie, se hace siervo de todos para ganarlos a todos. El «servicio» de Cristo a la humanidad va encaminado a la salvación. En efecto, la frase «dar la vida en redención por muchos» es propia del lenguaje litúrgico-sacrificial. Estas palabras estaban ya profetizadas en el capítulo 53 de Isaías.
