Viernes 1 de marzo

Reflexión sobre el Evangelio

El dueño envía sus siervos de vez en cuando para percibir sus frutos. Esta fue la misión de los profetas. El segundo envío de siervos para reclamar lo que debían a su dueño, y que corre la misma suerte que el primero, es una alusión a los malos tratos infringidos a los profetas de Dios por los reyes y sacerdotes de Israel (Mt 23,37; Hch 7,42; Hb 11,36-38). Finalmente les envió a su Hijo, pensando que a Él sí lo respetarían. Aquí se señala la diferencia entre Jesús y los profetas, que eran siervos, pero no «el Hijo»: la parábola se refiere a la filiación trascendente y única que expresa la divinidad de Jesucristo.

Deja un comentario