Solemnidad de la Anunciación del Señor
Antífona de Entrada
Cuando Jesús vino al mundo, dijo: «Padre mío, he venido para cumplir tu voluntad».
Oración Colecta
Dios nuestro, que quisiste que tu Hijo, al encarnarse en el seno de la Virgen María participara de nuestra condición humana; concede a quienes lo reconocemos como Dios y hombre verdadero, participar, por medio de la gracia, de su vida divina.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.
Primera Lectura
Miguel y sus ángeles pelearon contra el dragón
Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan 12, 7-12
En el cielo se trabó una gran batalla: Miguel y sus ángeles pelearon contra el dragón. El dragón y sus ángeles lucharon ferozmente, pero fueron vencidos y arrojados del cielo para siempre. Así, el dragón, que es la antigua serpiente, la que se llama Diablo y Satanás, la que engaña al mundo entero, fue precipitado a la tierra, junto con sus ángeles.
Entonces yo, Juan, oí en el cielo una voz poderosa, que decía: “Ha sonado la hora de la victoria de nuestro Dios, de su dominio y de su reinado, y del poder de su Mesías, porque ha sido reducido a la impotencia el que de día y de noche acusaba a nuestros hermanos, delante de Dios. Pero ellos lo han vencido por medio de la sangre del Cordero y por el testimonio que dieron, pues su amor a la vida no les impidió aceptar la muerte. Por eso, alégrense los cielos y todos los que en ellos habitan”.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Del salmo 137
Te daré, Señor, las gracias por tu fidelidad y por tu amor.
Te doy gracias, Señor, de corazón por haber escuchado mis lamentos. Te cantaré delante de tus ángeles, me posaré mirando hacia tu templo.
Te daré, Señor, las gracias por tu fidelidad y por tu amor.
Y te daré, Señor, las gracias, por tu fidelidad y por tu amor, y porque tu promesa, tu fama superó. Siempre que te invoqué, tú me escuchaste y me diste valor.
Te daré, Señor, las gracias por tu fidelidad y por tu amor.
Que den gracias también todos los reyes al oír las palabras de tu boca, y alaben los designios del Señor, porque inmensa es su gloria.
Te daré, Señor, las gracias por tu fidelidad y por tu amor.
Segunda Lectura
En tu libro se me ordena cumplir tu voluntad
Lectura de la carta a los Hebreos 10, 4-10
Hermanos: Es imposible que la sangre de toros y machos cabríos pueda borrar los pecados. Por eso, al entrar al mundo, Cristo dijo conforme al salmo: ‘No quisiste víctimas ni ofrendas, en cambio, me has dado un cuerpo; no te agradaron los holocaustos ni los sacrificios por el pecado; entonces dije –porque a mí se refiere la Escritura–: «Aquí estoy, Dios mío, vengo para cumplir tu voluntad»’.
Comienza por decir: ‘No quisiste víctimas ni ofrendas, no te agradaron los holocaustos ni los sacrificios por el pecado’ –siendo así que es lo que pedía la ley–; y luego añade: ‘Aquí estoy, Dios mío; vengo para cumplir tu voluntad’.
Con esto, Cristo suprime los antiguos sacrificios para establecer el nuevo. Y en virtud de esta voluntad, todos quedamos santificados por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo, hecha de una vez por todas.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Aquél que es la Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros, y hemos visto su gloria.
Aleluya.
Evangelio
Concebirás y darás a luz un hijo
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 1, 26-38
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen, desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José; la virgen se llamaba María. Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Al oír estas palabras ella se preocupó mucho, y se preguntaba qué querría decir semejante saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin».
María le dijo entonces al ángel: «¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?» El ángel le contestó: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo, que va a nacer de ti será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios». María contestó: «Yo soy la esclava del Señor, cúmplase en mí lo que me has dicho». Y el ángel se retiró de su presencia.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las Ofrendas
Acepta, Señor, con bondad, los dones de tu Iglesia que reconoce haber tenido su origen en la encarnación de tu Hijo, y concédele celebrar llena de gozo este memorial de tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Antífona de la Comunión
He aquí que la Virgen concebirá y dará a luz un Hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros.
Oración después de la Comunión
Confirma, Señor, en nosotros la fe verdadera, mediante los sacramentos que hemos recibido; para que cuantos confesamos al Hijo de la Virgen, como Dios y como hombre verdadero, podamos llegar a las alegrías del Reino por el poder de su santa resurrección.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
