Miércoles 24 de abril

Reflexión sobre el Evangelio

Las tres parábolas precedentes se terminan con el anuncio de un juicio riguroso y definitivo. Contemplamos ahora la escena grandiosa de este acto final, que hará entrar todas las cosas en el orden de la justicia. La tradición cristiana le da el nombre de ‘Juicio Final’, para distinguirlo del ‘juicio particular’ al que cada uno deberá someterse inmediatamente después de la muerte. La sentencia dictada al fin de los tiempos no será sino la confirmación pública y solemne de la suerte cabida ya a los elegidos y réprobos.

En este pasaje se pone de manifiesto la enseñanza de algunas verdades fundamentales de nuestra fe: 1) La existencia de un juicio universal al final de los tiempos. 2) La identificación que Cristo hace de Sí mismo con la persona de cualquier necesitado: hambriento, sediento, desnudo, enfermo, encarcelad. 3) Finalmente, la realidad de un suplicio eterno para los malos y de una dicha eterna para los justos.

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