Reflexión sobre el Evangelio
«Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio»: Pero no sólo los Apóstoles, sino toda «la Iglesia ha nacido con este fin: propagar el Reino de Cristo en cualquier lugar de la tierra para gloria de Dios Padre, y hacer así a todos los hombres partícipes de la Redención salvadora (…). Cualquier clase de actividad del Cuerpo Místico, dirigida a este fin, recibe el nombre de apostolado, el cual la Iglesia lo ejerce por medio de todos sus miembros, aunque ciertamente de diversos modos. Por tanto, la vocación cristiana, por su misma naturaleza, es vocación al apostolado. Hay en la Iglesia diversidad de funciones, pero una única misión. A los Apóstoles y a sus sucesores les confirió Cristo el ministerio de enseñar, de santificar y de gobernar en su propio nombre y autoridad. Pero los laicos, al participar de la función sacerdotal, profética y real de Cristo, cumplen en la Iglesia y en el mundo su función específica dentro de la misión de todo el pueblo de Dios» (Conc. Vat. II, Decr. Apostolicam actuositatem, n. 2).
