Reflexión sobre el Evangelio
Con el milagro y la posterior explicación a sus discípulos, Jesucristo nos enseña la necesidad de la oración hecha con fe inconmovible. El diálogo con el padre del muchacho muestra la divina pedagogía de Cristo para conducir a aquel hombre a una oración confiada. A la fe imperfecta, el Señor contesta con un lamento. Pero ese lamento conduce al padre del muchacho a una oración que expresa ya la fe verdadera: «¡Creo, Señor; ayuda a mi incredulidad!»
