Lunes 27 de mayo

Reflexión sobre el Evangelio

El Señor sabe que en el corazón de aquel joven hay un fondo de generosidad, de entrega. Por eso le mira complacido, con un amor de predilección que lleva consigo la invitación a vivir en una mayor intimidad con Dios. Esto exige una renuncia que el Señor concreta: abandonar todas sus riquezas, para entregar el corazón todo entero a Jesús. Dios llama a todos los hombres a la santidad. Pero son muchos los caminos que a ella conducen. A cada hombre toca poner los medios para descubrir cuál es, según la voluntad de Dios, el suyo concreto. El Señor, en sus designios, siembra en el alma de cada persona la semilla de la vocación, que indica el camino peculiar por el que ha de llegar a la meta común de la santidad.