Reflexión sobre el Evangelio
Jesús, antes de responder a la dificultad propuesta por los saduceos, quiere señalar la raíz de donde procede: la tendencia del hombre a reducir la grandeza divina a los límites humanos, una excesiva confianza en la razón, menospreciando la doctrina revelada y el poder de Dios. Alguien puede tener dificultades ante las verdades de la fe y esto no puede extrañar, pues esas verdades superan la razón. Pero es ridículo tratar de buscar contradicciones en la palabra revelada: ése es el camino para no resolver las dificultades y para extraviarse definitivamente. A la Sagrada Escritura y, en general, a las cosas de Dios uno debe acercarse con la humildad que la fe exige. Precisamente en el pasaje de la zarza ardiendo, que Jesús recuerda a los saduceos, Dios le dijo a Moisés: «Descálzate, que la tierra que estás pisando es sagrada» (Ex 3,5).
