Reflexión sobre el Evangelio
La actividad del Redentor aparece a los ojos humanos como una locura. Sí se presenta también en otros lugares del Nuevo Testamento, de modo semejante a como fue vista muchas veces la actuación de los profetas. Peor que lo que piensan los parientes de Jesús es la acusación de los escribas bajados de Jerusalén. Ellos reconocen el poder de Jesús sobre los demonios, pero llegan a imputar al diablo lo que son obras de Dios. Jesús explica, con unas comparaciones, la contradicción de la acusación de los escribas. Después, ante la ceguera de sus corazones, Jesús, que había mostrado su misericordia perdonando a los pecadores y comiendo con ellos, advierte cuán difícil será el perdón para quienes voluntariamente se cierran al conocimiento de la verdad.
