Reflexión sobre el Evangelio
El alimento corporal sirve para la vida en este mundo; el espiritual sostiene y desarrolla la vida sobrenatural, que continúa para siempre en el Cielo. Este alimento, que sólo Dios puede darnos, consiste principalmente en el don de la fe y la gracia santificante. Incluso, por infinito amor divino, en la Sagrada Eucaristía se nos da como alimento del alma el mismo autor de estos dones: Jesucristo.
