Martes 6 de agosto

Reflexión sobre el Evangelio

¿En qué consistió la Transfiguración del Señor? Para poder entender de algún modo este hecho milagroso de la vida de Cristo hay que tener en cuenta que el Señor, para redimirnos con su Pasión y Muerte, renunció voluntariamente a la gloria divina y se encarnó con carne pasible, no gloriosa, haciéndose semejante en todo a nosotros menos en el pecado. En este momento de la Transfiguración, Jesucristo quiere que la gloria que le correspondía por ser Dios, y que su alma tenía desde el momento de la Encarnación, aparezca milagrosamente en su cuerpo. Teniendo en cuenta ‘Quién’ se encarna (la dignidad de la persona y la gloria de su alma), era conveniente la gloria del cuerpo de Jesús. Pero teniendo en cuenta ‘para qué’ se encarna (la finalidad de la Encarnación), no era conveniente, de modo habitual, dicha gloria. Cristo muestra su gloria en la Transfiguración para movernos al deseo de la gloria divina que se nos dará, de modo que, con esta esperanza, entendamos «que los padecimientos del tiempo presente no son comparables con la gloria futura que se ha de manifestar en nosotros» (Rm 8,18).