18ª Semana del Tiempo Ordinario
Antífona de Entrada
Meditamos, Señor, los dones de tu amor, en medio de tu templo. Tu alabanza llega hasta los confines de la tierra como tu fama. Tu diestra está llena de justicia.
Oración Colecta
Señor Dios, que por medio de la humillación de tu Hijo reconstruiste el mundo derrumbado, concede a tus fieles una santa alegría para que, a quienes rescataste de la esclavitud del pecado, nos hagas disfrutar del gozo que no tiene fin.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.
Primera Lectura
¡Ay de la ciudad sanguinaria!
Lectura del libro del profeta Nahum 2, 1. 3; 3, 1-3, 6-7
Ya viene por el monte el mensajero de buenas noticias, que anuncia la paz. Celebra tus fiestas, Judá, cumple tus promesas, porque el malvado no te volverá a invadir, pues ha sido aniquilado. El Señor restaurará la viña de Jacob, que es el orgullo de Israel. Los invasores la habían devastado, habían destruido sus sarmientos. En cambio, ¡ay de ti, Nínive, ciudad sanguinaria, toda llena de mentiras y despojos, que no has cesado de robar!
Escucha el chasquido de los látigos y el estrépito de las ruedas, los caballos que galopan, los carros que saltan y la caballería que avanza. Mira el llamear de las espadas y el centellear de las espadas y el centellar de las lanzas. Contempla la multitud de heridos y los montones de muertos la interminable cantidad de cadáveres con los que uno se tropieza. Arrojaré inmundicias sobre de ti, te deshonraré y te expondré a la vergüenza pública. Y todo el que te vea huirá de ti y dirá: «Nínive está destruida». ¿Quién tendrá compasión de ti? ¿Dónde podré encontrar alguien que te consuele?
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Deuteronomio 32
Yo doy la muerte y la vida.
El día de su perdición se acerca y su suerte se apresura, porque el Señor defenderá a su pueblo y tendrá compasión de sus siervos.
Yo doy la muerte y la vida.
Miren que sólo yo soy Dios y no hay otro fuera de mí; yo doy la muerte y la vida, yo hiero y yo curo.
Yo doy la muerte y la vida.
Cuando afile el relámpago de mi espada y tome en mis manos la justicia, yo me vengaré del enemigo y le daré su merecido al adversario.
Yo doy la muerte y la vida.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos, dice el Señor.
Aleluya.
Evangelio
¿Qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 16, 24-28
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar uno a cambio para recobrarla?
Porque el Hijo del hombre ha de venir rodeado de la gloria de su Padre, en compañía de sus ángeles, y entonces dará a cada uno lo que merecen sus obras. Yo les aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán, sin haber visto primero llegar al Hijo del hombre como rey».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las Ofrendas
La oblación que te ofrecemos, Señor, nos purifique, y nos haga participar, de día en día, de la vida del reino glorioso.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Antífona de la Comunión
Prueben y vean qué bueno es el Señor; dichoso quien se acoge a él.
Oración después de la Comunión
Señor, que nos has colmado con tantas gracias, concédenos alcanzar los dones de la salvación y que nunca dejemos de alabarte.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
