Reflexión sobre el Evangelio
Jesucristo enseñaba a sus discípulos mediante cosas grandes y pequeñas. A Pedro, que debía ser roca sobre la que iba a fundar su Iglesia (Mt 16,18-19), después de prepararle con el magnífico episodio de la Transfiguración (Mt 17,1-8), le hace ver ahora su divinidad mediante un milagro de apariencia intrascendente. Además es de notar la pedagogía de Jesús: después del segundo anuncio de su Pasión, sus discípulos habían quedado tristes (Mt 17,22-23); ahora levanta el ánimo de Pedro con este milagro de características tan íntimas.
