Memoria de San Maximiliano Kolbe, Presbítero y doctor de la Iglesia
Antífona de Entrada
Venid, benditos de mi Padre, dice el Señor. Os aseguro que cuanto hicisteis con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicisteis.
Oración Colecta
Dios nuestro, que llenaste de celo por las almas al santo mártir Maximiliano María Kolbe, devotísimo de la Virgen Inmaculada, concédenos por su intercesión, que, a gloria tuya, trabajemos intensamente en servicio de los hombres y seamos, hasta la muerte, imagen fiel de tu Hijo.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.
Primera Lectura
Marca con una señal la frente de los que lloran por las prácticas abominables que se realizan en Jerusalén
Lectura del libro del profeta Ezequiel 9,1-7; 10,18-22
En aquellos días, oí que el Señor gritaba con voz potente: «¡Acérquense los que van a castigar a la ciudad, empuñando cada uno su arma mortal!». Entonces aparecieron, en dirección del pórtico o que da al norte, seis hombres, cada cual con su arma mortal en la mano. En medio de ellos estaba un hombre vestido de lino, que llevaba en la cintura un estuche para escribir. Entraron y se detuvieron ante el altar de bronce.
La gloria del Dios de Israel que descansaba sobre los querubines, se elevó y se dirigió a la entrada del templo. El Señor llamó al hombre vestido de lino que llevaba en la cintura el estuche para escribir y le dijo: «Recorre a Jerusalén y marca con una señal en la frente a los hombres que gimen y lloran por todas las prácticas abominables que se cometen en la ciudad».
Y oí que les dijo a los otros: «Recorran la ciudad detrás de él y maten sin piedad ni compasión; maten a los viejos y a los jóvenes, a las doncellas, a los niños y a las mujeres, hasta que no quede ni uno. Pero al que tenga la señal en la frente no lo toquen. Comiencen, pues, por mi santuario».
Entonces ellos empezaron a matar a los ancianos que estaban delante del templo, y el Señor les dijo: «Profanen el templo; llenen sus atrios de cadáveres y salgan después a matar a los que se encuentran en la ciudad».
Luego la gloria del Señor se elevó del umbral del templo y se posó sobre los querubines. Al partir, los querubines desplegaron sus alas y se elevaron del suelo ante mis ojos. Se detuvieron a la entrada del pórtico oriental del templo del Señor, y la gloria del Dios de Israel estaba encima de ellos. Eran los mismos seres vivientes que yo había visto debajo del Dios de Israel, junto al río Kebar, y reconocí que eran los querubines. Cada uno tenía cuatro caras y cuatro alas, y unas como manos bajo las alas. Sus caras se parecían a las que yo había visto junto al río Kebar. Y todos caminaban hacia el frente.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Del salmo 112
Bendito sea el Señor ahora y para siempre.
Bendito sea el Señor, alábenlo sus siervos. Bendito sea el Señor, desde ahora y para siempre.
Bendito sea el Señor ahora y para siempre.
Desde que sale el sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor. Dios está sobre todas las naciones, su gloria, por encima de los cielos.
Bendito sea el Señor ahora y para siempre.
¿Quién hay como el Señor? ¿Quién iguala al Dios nuestro, que tiene en las alturas su morada, y sin embargo de esto, bajar se digna su mirada para ver tierra y cielo?
Bendito sea el Señor ahora y para siempre.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Dios ha reconciliado consigo al mundo, por medio de Cristo, y nos ha encomendado a nosotros el mensaje de la reconciliación.
Aleluya.
Evangelio
Si tu hermano te escucha, lo habrás salvado
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 18, 15-20
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Si tu hermano comete un pecado, ve y amonéstalo a solas; si te escucha, habrás salvado a tu hermano. Si no te hace caso, hazte acompañar de una o dos personas, para que todo lo que se diga conste por boca de dos o tres testigos. Pero si ni así te hace caso, díselo a la comunidad; y si ni a la comunidad le hace caso, apártate de él como de un pagano o de un publicano. Yo les aseguro que todo lo que aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo. Yo les aseguro, también, que si dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir algo, sea lo que fuere, mi Padre celestial se lo concederá. Pues donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las Ofrendas
Te presentamos, Señor, nuestras ofrendas, y te pedimos que, a ejemplo de san Maximiliano María, aprendamos a convertir nuestra vida en una oblación constante.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Antífona de la Comunión
Nadie tiene amor más grande que el queda la vida por sus amigos, dice el Señor.
Oración después de la Comunión
Te pedimos, Señor, que alimentados con tu Cuerpo y tu Sangre, nos inflame aquel mismo fuego de caridad que san Maximiliano María recibió de este sagrado convite.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
