Memoria de san Bernardo, Abad y Doctor de la Iglesia
Antífona de Entrada
El Señor colmó a san Bernardo con espíritu de inteligencia, para que transmitiera al pueblo de Dios las riquezas de la doctrina.
Oración Colecta
Dios nuestro, que hiciste que san Bernardo se desviviera por la unidad y la paz de tu Iglesia y la iluminara con sus enseñanzas llenas de amor, haznos partícipes del fervor de su espíritu para poder vivir como verdaderos hijos tuyos.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.
Primera Lectura
Eres hombre y no Dios, y te crees tan sabio como Dios
Lectura del libro del profeta Ezequiel 28, 1-10
En aquellos días, el Señor me habló y me dijo: «Hijo de hombre, dile al príncipe de Tiro: El Señor Dios dice esto: ‘Tu corazón se ha ensoberbecido y has dicho: Soy Dios, estoy sentado en el trono de Dios, en medio de los mares; pero eres hombre y no Dios, y te crees tan sabio como Dios; pretendes ser más inteligente que Daniel y conocer todos los secretos; con tu sabiduría y habilidad te has hecho rico, has amontonado oro y plata en tus tesoros; con astucia de comerciante has aumentado tus riquezas y te has ensoberbecido por tu fortuna’».
Por eso dice el Señor: «Porque te has creído tan sabio como Dios, por eso mandaré contra ti a los más feroces de los pueblos extranjeros, que desenvainarán su espada contra tu esplendor y tu sabiduría y acabarán con tu grandeza. Ellos te matarán y el mar será tu sepultura. ¿Ante la mano misma de tus verdugos te atreverás a afirmar todavía que eres Dios, cuando no eres más que un hombre? Morirás como un pagano a manos de extranjeros, porque así lo digo yo, el Señor Dios».
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Deuteronomio 32
El Señor da la muerte y la vida.
El Señor pensó: «Voy a dispersarlos y a borrar su memoria entre los hombres. Pero no, porque temo la presunción del enemigo y la mala interpretación del adversario.
El Señor da la muerte y la vida.
Pues diría el enemigo que su mano había vencido y que no era el Señor el que lo había hecho, porque son una nación que ha perdido el juicio».
El Señor da la muerte y la vida.
¿Cómo puede uno perseguir a mil y dos poner en fuga a diez mil? ¿No es porque su Dios los ha vendido, porque el Señor los ha entregado?
El Señor da la muerte y la vida.
El día de su destrucción se acerca y su suerte se apresura, porque el Señor defenderá a su pueblo y tendrá compasión de sus siervos.
El Señor da la muerte y la vida.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre, para enriquecernos con su pobreza.
Aleluya.
Evangelio
Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los cielos
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 19, 23-30
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: «Les aseguro que difícilmente entrará un rico en el Reino de los cielos. Se lo repito: es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los cielos». Al oírlo, los discípulos exclamaron impresionados: «Entonces, ¿quién podrá salvarse?» Jesús se les quedó mirando y les dijo: «Para los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible». Entonces le dijo Pedro: «Señor, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué nos va a tocar?» Jesús les dijo: «Yo les aseguro que en la vida nueva, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, ustedes, los que me han seguido, se sentarán también en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel. Y todo aquel que por mí haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, esposa, hijos o propiedades, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna. Y muchos primeros serán últimos y muchos últimos, primeros».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las Ofrendas
Que el sacrificio que vamos a ofrecerte en la festividad de san Bernardo sea, Señor, para tu Iglesia una fuente de unidad y de paz.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Antífona de la Comunión
Así como el Padre me ha amado a mí, así yo los he amado a ustedes, dice el Señor; permanezcan, pues, en mi amor.
Oración después de la Comunión
Que esta comunión que hemos recibido nos renueve, Señor, en el cuerpo y en el espíritu y, por intercesión de san Bernardo, nos encienda en el amor a Cristo, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.
