Viernes 20 de septiembre

Memoria de san Andrés Kim Taegón, Sacerdote, Pablo Chong Hasang y Compañeros, Mártires

Antífona de Entrada

Los santos mártires derramaron su sangre por Cristo aquí en la tierra; por eso han obtenido el premio eterno del cielo.

Oración Colecta

Dios nuestro, creador y salvador de todas las naciones, que en la región de Corea maravillosamente llamaste a la fe a un pueblo escogido por ti y lo hiciste crecer por medio del glorioso martirio de los santos Andrés, Pablo y sus compañeros, concédenos, por su intercesión, que también nosotros, a ejemplo suyo, perseveremos fieles a tus mandamientos hasta el día de nuestra muerte.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Si Cristo no ha resucitado vana es la fe de ustedes
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15, 12-20

Hermanos: Si predicamos que Cristo resucitó de entre los muertos, ¿cómo es que algunos de ustedes andan diciendo que los muertos no resucitan? Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no ha resucitado, nuestra predicación carece de sentido y la fe de ustedes es vana.

Seríamos, además, falsos testigos de Dios, puesto que hemos afirmado falsamente que Dios resucitó a Cristo; porque, si fuera cierto que los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no ha resucitado, es vana la fe de ustedes y siguen aún sumidos en sus pecados, y los que murieron en Cristo, perecieron. Si nuestra esperanza en Cristo no va más allá de esta vida, somos los más infelices de todos los humanos. Pero no es así; Cristo resucitó, y resucitó como la primicia de todos los muertos.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 16
Atiéndeme, Dios mío, escucha mi oración.

Señor, hazme justicia y a mi clamor atiende; presta oído a mi súplica, pues mis labios no mienten.
Atiéndeme, Dios mío, escucha mi oración.

A ti mi voz elevo, pues sé que me respondes. Atiéndeme, Dios mío, escucha mis palabras; muéstrame los prodigios de tu misericordia, pues a quien acude a Ti lo salvas de sus contrarios.
Atiéndeme, Dios mío, escucha mi oración.

Protégeme, Señor, como a las niñas de tus ojos, bajo la sombra de tus alas escóndeme; pues yo, por serte fiel, contemplaré tu rostro, y al despertarme espero saciarme de tu vista.
Atiéndeme, Dios mío, escucha mi oración.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla.
Aleluya.

Evangelio

Los acompañaban algunas mujeres, que los ayudaban con sus propios bienes
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 8,1-3

En aquel tiempo, Jesús comenzó a recorrer ciudades y poblados predicando la buena nueva del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que habían sido libradas de espíritus malignos y curadas de varias enfermedades. Entre ellas iban María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, el administrador de Herodes; Susana y otras muchas, que lo ayudaban con sus propios bienes.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Dios todopoderoso, recibe los dones que tu pueblo te presenta y, por la intercesión de tus santos mártires, concédenos que también nosotros seamos un sacrificio agradable a ti, que contribuya a la salvación de todo el mundo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

A quien me reconozca delante de los hombres, yo también lo reconoceré ante mi Padre, que está en los cielos.

Oración después de la Comunión

Alimentados con el pan de los fuertes en esta celebración de los santos mártires coreanos, te suplicamos, Señor, que mediante nuestra íntima y fiel unión a Cristo en la Iglesia, podamos contribuir con nuestros trabajos, a la salvación de todos los hombres.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.