Domingo 22 de septiembre

Reflexión sobre el Evangelio

Jesús, para enseñar gráficamente a sus Apóstoles la abnegación y humildad que necesitan en el ejercicio de su ministerio, toma a un niño, lo abraza y les explica el significado de este gesto: acoger en nombre y por amor de Cristo a los que, como ese niño, no tienen relieve a los ojos del mundo, es acoger al mismo Señor y al Padre que lo ha enviado. En ese niño que Jesús abraza están representados todos los niños del mundo, y también todos los hombres necesitados, desvalidos, pobres, enfermos, en los cuales nada brillante y destacado hay para admirar.

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