Sábado 28 de septiembre

Reflexión sobre el Evangelio

De nuevo, tras unos momentos de gloria, Jesús insiste en su pasión y muerte, y, de nuevo, sus discípulos no lo comprenden: «Nadie se escandalice de ver tan imperfectos a los apóstoles. Todavía no se había consumado el misterio de la Cruz, todavía no se les había dado la gracia del Espíritu Santo» (S. Juan Crisóstomo, Hom. in Mt. 65,2).

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