Miércoles 2 de octubre

Reflexión sobre el Evangelio

Dar escándalo a los pequeños es cosa grave: Jesús lo advierte con energía. Pues estos pequeños tienen sus ángeles que los guardan y defienden, y que acusarán ante Dios a quienes les hayan inducido al pecado. En el contexto se habla de los ángeles custodios de los pequeños, puesto que a éstos se está refiriendo el pasaje. Pero todos los hombres, grandes o pequeños, tienen su ángel custodio: «La Providencia de Dios ha dado a los ángeles la misión de guardar al linaje humano, y de socorrer a cada hombre (…). Nuestro Padre nos ha dado, a cada uno de nosotros, ángeles para que seamos fortalecidos con su poder y auxilio» (San Pío V, Catecismo para los Párrocos, según el decreto del Concilio de Trento, IV, 9,4).

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