Jueves 3 de octubre

26ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

Que se postre ante ti, Señor, la tierra entera; que todos canten himnos en tu honor y alabanza a tu nombre.

Oración Colecta

Dios todopoderoso y eterno, que gobiernas los cielos y la tierra, escucha con amor las súplicas de tu pueblo y haz que los días de nuestra vida transcurran en tu paz.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Yo sé que mi defensor vive
Lectura del libro de Job 19, 21-27

Job tomó la palabra y dijo: «¡Tengan compasión de mí, amigos míos, tengan compasión de mí, pues me ha herido la mano del Señor! ¿Por qué se ensañan contra mí como lo hace Dios y no se cansan de escarnecerme?

¡Ojalá que mis palabras se escribieran, ojalá que se grabaran en láminas de bronce; con punzón de hierro se esculpieran en la roca para siempre! Yo sé bien que mi defensor está vivo y que al final se levantará a favor del humillado; de nuevo me revestiré de mi piel y con mi carne veré a mi Dios; yo mismo lo veré y no otro; mis propios ojos lo contemplarán. Esta es la firme esperanza que tengo».
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 26
No me abandones, Dios mío.

Oye, Señor, mi voz y mis clamores y tenme compasión; el corazón me dice que te busque y buscándote estoy.
No me abandones, Dios mío.

No rechaces con cólera a tu siervo, tú eres mi único auxilio; no me abandones ni me dejes solo, Dios y salvador mío.
No me abandones, Dios mío.

La bondad del Señor espero ver en esta misma vida. Ármate de valor y fortaleza y en el Señor confía.
No me abandones, Dios mío.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
El Reino de Dios está cerca, dice el Señor; arrepiéntanse y crean en el Evangelio.
Aleluya.

Evangelio

Su deseo de paz se cumplirá
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 10, 1-12

En aquel tiempo designó el Señor a otros setenta y dos discípulos, y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir. Y les dijo: «La cosecha es mucha y los trabajadores pocos; rueguen, por tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos. Pónganse en camino. Miren que los envío como corderos en medio de lobos. No lleven dinero, ni morral, ni sandalias; y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Cuando entren en una casa, digan: ‘Que la paz reine en esta casa’. Y si allí hay gente amante de la paz, el deseo de paz de ustedes se cumplirá; si no, no se cumplirá. Quédense en esa casa, coman y beban de lo que tengan, porque el trabajador tiene derecho a su salario. No anden de casa en casa. En cualquier pueblo donde entren y los reciban bien, coman lo que les den, curen a los enfermos que haya, y díganles: ‘Ya se acerca a ustedes el Reino de Dios’. Pero si entran en un pueblo y no los reciben, salgan por las calles y digan: ‘Hasta el polvo de este pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos en señal de protesta contra ustedes. De todos modos, sepan que el Reino de Dios está cerca’. Yo les digo que en el día del juicio, Sodoma será tratada con menos rigor que ese pueblo».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Concédenos, Señor, participar dignamente en estos misterios, porque cada vez que se celebra el memorial de este sacrificio, se realiza la obra de nuestra redención.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él.

Oración después de la Comunión

Infúndenos, Señor, el espíritu de tu caridad, para que, saciados con el pan del cielo, vivamos siempre unidos en tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

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