Martes 5 de noviembre

31ª Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de Entrada

Acuérdate, Señor, de tu alianza, no olvides por más tiempo la suerte de tus pobres. Levántate, Señor, a defender tu causa, no olvides las voces de los que te buscan.

Oración Colecta

Dios todopoderoso y eterno, a quien, enseñados por el Espíritu Santo, invocamos con el nombre de Padre, intensifica en nuestros corazones el espíritu de hijos adoptivos tuyos, para que merezcamos entrar en posesión de la herencia que nos tienes prometida.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Cristo se humilló a sí mismo, por eso Dios lo exaltó
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 2, 5-11

Hermanos: Tengan entre ustedes los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús. Él, siendo Dios, no consideró que debía aferrarse a las prerrogativas de su condición divina. Al contrario, se despojó de su grandeza, tomó la condición de esclavo y se hizo semejante a los hombres.

Y así, hecho uno de ellos, se humilló a sí mismo y por obediencia aceptó incluso la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre todo y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra y en los abismos, y todos reconozcan públicamente que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 21
Alabemos juntos al Señor.

Le cumpliré mis promesas al Señor delante de sus fieles. Los pobres comerán hasta saciarse y alabarán al Señor los que lo buscan: su corazón ha de vivir para siempre.
Alabemos juntos al Señor.

Recordarán al Señor y volverán a Él desde los últimos lugares del mundo; en su presencia se postrarán todas las familias de los pueblos.
Alabemos juntos al Señor.

Porque el Señor es rey, él gobierna a los pueblos y sólo ante él se postrarán todos los que mueren.
Alabemos juntos al Señor.

Mi descendencia lo servirá y le contará a la siguiente generación, al pueblo que ha de nacer, la justicia del Señor y todo lo que él ha hecho.
Alabemos juntos al Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga y yo los aliviaré, dice el Señor.
Aleluya.

Evangelio

Sal a los caminos y a las veredas; insísteles a todos para que vengan y se llene mi casa
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 14, 15-24

En aquel tiempo, uno de los que estaban sentados a la mesa con Jesús le dijo: «¡Dichoso aquél que participe en el banquete del Reino de Dios!» Entonces Jesús le dijo: «Un hombre preparó un gran banquete y convidó a muchas personas; cuando llegó la hora del banquete mandó un criado suyo a avisarles a los invitados que vinieran, porque ya todo estaba listo. Pero todos, sin excepción, comenzaron a disculparse. Uno le dijo: ‘Compré un terreno y necesito ir a verlo; te ruego que me disculpes’. Otro le dijo: ‘Compré cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas; te ruego que me disculpes’. Y otro más le dijo: ‘Acabo de casarme y por eso no puedo ir’. Volvió el criado y le contó todo al amo. Entonces éste se enojó y le dijo al criado: ‘Sal corriendo a las plazas y a las calles de la ciudad y trae a mi casa a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos’.

Cuando regresó el criado, le dijo: ‘Señor, hice lo que ordenaste y todavía hay lugar’. Entonces el amo respondió: ‘Sal a los caminos y a las veredas; insísteles a todos para que vengan y se llene mi casa. Yo les aseguro que ninguno de los primeros invitados participará de mi banquete’».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración sobre las Ofrendas

Recibe benignamente, Señor, los dones de tu Iglesia, y, al concederle en tu misericordia que te los pueda ofrecer, haces al mismo tiempo que se conviertan en sacramento de nuestra salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Antífona de la Comunión

El pan que yo les daré es mi carne para la vida del mundo, dice el Señor.

Oración después de la Comunión

Que la comunión de tus sacramentos que hemos recibido, Señor, nos salve y nos confirme e la luz de tu verdad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

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